Opinión
Horizonte económico
Bajan tasas de interés, pero pronto subirán

El Sol de México
31 de octubre de 2008

El miércoles 29 de octubre, hace dos días, la reserva federal en Estados Unidos redujo su tasa de referencia, denominada tasa de la FED, que es la interbancaria aplicada por el banco central de ese país al sistema bancario, pero a su vez es la tasa de referencia para el sistema financiero norteamericano y en general para la tendencia de los réditos a nivel internacional.

La decisión de la FED regresa la historia cinco años atrás, cuando en el mes de junio de 2003, como corolario de una política de reducir tasas de interés, alcanzó su nivel más bajo de posguerra para ubicarla en un nivel de uno por ciento. La medida era una acción con propósitos específicos de estimular la demanda en una acción concertada y combinada con la política fiscal, que a través de un acelerado crecimiento del gasto bélico, tenía como propósito lograr en el mayor tiempo posible superar la recesión que se manifestó desde inicios de 2001.

El presidente Bush utilizó todos los recursos a su alcance para superar esa etapa recesiva y encaminarse hacia la búsqueda de la reelección. Pero a su vez, ese desplome artificial de las tasas de interés dio lugar a una contratación inusitada de créditos, incluyendo a quienes no tenían una amplia capacidad de pago que pudiera soportar un aumento en el costo financiero.

Y eso fue lo que ocurrió y significa propiamente los antecedentes de la actual crisis del sistema financiero en Estados Unidos, cuyos signos se registraron desde hace un año, manifestados a través de la denominada crisis hipotecaria.

Ahora la historia se repite, la tasa de la FED se ubica de nuevo en un nivel de uno por ciento después de una tendencia a la baja iniciada en septiembre de 2007 y que al día de ayer llegó de nuevo al reducido costo del uno por ciento.

Claro está que la historia es diferente, pues ahora el propósito no necesariamente es estimular la demanda efectiva y reactivar la actividad económica, el objetivo se centra en aliviar el costo financiero a los deudores y evitar que se agudice la falta de pagos.

Y esa estrategia se ha reflejado en México, donde la tasa de Cetes a 28 días, que es la tasa líder, inició una tendencia declinante propiamente a partir del pasado 28 de agosto, cuando la tasa se redujo del 8.21 al 8.18 por ciento, tendencia que ha continuado y que el día de ayer ubicó la tasa de los Cetes en 7.22 por ciento.

Pero la historia es distinta, ya que esa tendencia a la mayor brevedad cambiará de dirección y la expectativa de muy corto plazo es que las tasas nuevamente comiencen a subir, por lo menos en México.

Y el caso es relativamente claro en el sentido de que no nos podemos permitir que la tasa de interés en términos reales descienda en forma importante, porque ello podría dar lugar a desinversiones que agudizarían la precariedad del peso frente al dólar.

Las expectativas inflacionarias rebasan por mucho el parámetro del 3.8 por ciento aprobado en la Ley de Ingresos, y los pronósticos se ubican desde ahora entre 6 y 7 por ciento para el 2009, donde los principales factores se atribuyen a que se mantienen elevados los precios de alimentos, al encarecimiento de las importaciones en general y a la aguda depreciación del peso frente al dólar, del orden del 30 por ciento en apenas seis semanas, así como por los efectos de medidas internas, entre las que destaca el incremento gradual pero constante del precio de las gasolinas.

Estancamiento con inflación es la situación que prevalece, que estará presente durante 2009 y que obliga a la aplicación de medidas no inerciales ni convencionales para hacerle frente con eficacia. A la fecha no se aprecian medidas en ese sentido, pero esperemos que no tarden más.

*Director de la revista Economía y Democracia

economiaydemocracia.ceneefida@hotmail.com
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