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Metrópoli
Se refugia la Llorona en Xochimilco
Personaje de terror netamente mexicano. Foto: Raúl Castillo
El Sol de México
30 de octubre de 2008
José Carlos Aviña
Ciudad de México.- Sin duda, "La Llorona" es el personaje de terror netamente mexicano; con su alarido "ay mis hijos", espanta y eriza los cabellos de quienes lo han escuchado, y se dice que entre más cerca se escuche el grito, se halla más lejos, pero si se oye muy alejado es que está muy próxima. Se mueve principalmente en terrenos donde abunda el agua; por eso, cuando el centro de la Ciudad de México tenía aún acequias, se aparecía y asustaba a los mexicas, primero, y luego a los españoles. Cabe recordar que uno de los presagios que anunciaban la conquista de los aztecas era la aparición de una mujer que lloraba sobre Tenochtitlan, mientras clamaba: "ay, pobres de mis hijos, ya verán lo que les pasará", y lloraba lastimosamente. Tomada la capital del imperio mexica por los españoles, "La Llorona" siguió espantando a los conquistadores, quienes poco a poco desecaron el lago del Valle de México. Como los canales ya no existen en el Centro Histórico, ahora "La Llorona" se ha refugiado en los canales de Xochimilco y en algunas noches, aseguran los lugareños, su lamento terrible se escucha. Ahora, con motivo de la celebración del Día de Muertos, los pueblos xochimilcas guardan muchas tradiciones y leyendas, y por tal razón se presenta la obra "Cihuacoatl", misma que puede disfrutarse desde una trajinera en el embarcadero situado junto a la pista de remo y canotaje de Cuemanco. Con esta obra se explica algo sobre las deidades que trajeron los aztecas en su peregrinación, de las cuales sólo se encuentran dos: Huitzilopochtli y Cihuacoatl. En el Códice Aubin se encuentra a la diosa Cihuacoatl desde el principio de la peregrinación azteca. Cihuacoatl, por otro nombre, Coatlicue o Cihuacoatlicue, como lo dice Tezozomoc uniendo las dos palabras, era la madre de Huitzilopochtli. La supremacía de esta diosa se confirma cuando Itzcoatl pudo decir que por sus victorias se había constituido ya el imperio mexicano, levantando templos en honor de Huitzilopochtli y Cihuacoatl, las dos deidades que en el orden de la religión simbolizaban a la patria. La principal diosa era la que llamaban Cihuacoatl, diosa de los Xochimilcas, México, Texcoco y en toda la tierra, la que festejaban y veneraban. La diosa Cihuacoatl era de piedra, tenía una boca muy grande, abierta en actitud de devorar, y con los dientes separados. Cubría su cabeza una cabellera larga y grande, vestida con un hábito blanco, camisa y manto. |
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