Opinión
Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Petit Trianon de María Antonieta reinaugurado

Organización Editorial Mexicana
16 de octubre de 2008

En la primavera de 1782, la reina María Antonieta decidió que: "los colores castaño, pulga, ciruela y el verde amarillento, son anticuados, por ello las criollas de Santo Domingo sólo usan tela blanca, lino y calicó, y esta sencillez debe imitarse".

Todas las damas de la Corte y de la nobleza acuden a los tejedores para hacerse vestidos de lino y calicó y esta decisión de la Reina casi lleva a la ruina a los tejedores de seda de Lyon.

María Antonieta se decide por utilizar al blanco y al Petit Trianon, donde viste de lechera, de granjera, pastora y aldeana.

Las vestimentas exigen un decorado adecuado y ese año la Reina decide agregar al pequeño Trianon "una aldea sin pretensiones".

La construcción de la aldea de Hameau, en el parque del Trianon, se termina en 1788 y a la Reina se la acusa de "las cosas más negras y perversas". Se llega a publicar que su lujuria no tiene freno y que, además de su bisexualidad, "lo hace con animales".

La aldea y el Trianon han costado un millón 650 mil libras y la aldea tiene la apariencia de la realidad: granja, granero, gallinero, molino y lechería y ha sido realizada por el arquitecto Mique y el pintor Huberto Robert.

María Antonieta torna ser populista y de inmediato instala allí a doce familias pobres que mantiene por su cuenta.

En el Trianon y la aldea la Reina "hace la misma vida que hacía en el palacio de Schönbrunn de su infancia".

Entra a su salón sin que las mujeres interrumpan sus trabajos de tapicería y los hombres sus partidas de billar.

La reina es ahora la castellana del Trianon y, como castellana, se aplica a velar por el bienestar de los pobres y de sus invitados.

Interrumpidos en 1781 por el duelo que impone la muerte de María Teresa, su progenitora, los espectáculos se reanudan en 1782 en este pequeño y acogedor palacio, comenzando con la obra "El sabio atolondrado", luego "La velada aldeana" y al poco "La lechera".

La Reina está feliz y las recepciones y fiestas se suceden en el Trianon, en honor del gran duque de Rusia, hijo de Catalina II, futuro Pablo I, y de su esposa.

Dedica el Trianon a su hija Muselina y a su hijo José Luis a quienes viste de blanco, como ella.

La aldea y el Trianon terminarán por convertirse en un argumento contra la Reina y su vida de ostentación y derroche y sus excesos lúbricos.

El Trianon, un palacete de líneas sobrias y clásicas fue diseñado por el arquitecto real Jacques IV Ange Gabriel. Es prototipo de las grandes residencias coloniales en Estados Unidos y fue terminado por madame de Pompadour en 1752, quien lo disfrutó durante apenas dos años ya que murió en 1754.

Los juegos, y la fantasía campirana de la Reina son bruscamente interrumpidos en 1789 pues el 5 de febrero de dicho año se instalan en Versalles los Estados Generales del reino, convocados después de ciento setenta y cinco años de no serlo para tratar de "salvar a la nación de la bancarrota".

El 14 de julio ni con la propuesta del Tercer Estado, es decir, la Nación que formula el abate Sieyés, ni sin haber dado a Francia una Constitución, la "plebe" toma la prisión de la Bastilla y el 6 de octubre el pueblo marcha sobre Versalles.

Después de la revolución el palacio de Versalles y el gran y pequeño Trianon son vaciados, saqueados y abandonados y a punto de "caerse en pedazos".

Napoleón hizo arreglar el Gran Trianon como residencia de campo, sin hacerlo con el Peti Trianon ni con el palacio de Versalles, pues "no me atrevo", comentó.

A casi dos siglos y medio después, en estos Soles el Petit Trianon se ha reinaugurado, tras una completa restauración y de haber permanecido cerrado desde julio de 2007.

El público ya puede admirar de nuevo esta joya de la arquitectura neoclásica. Vale.
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