Comunidad y cultura
Sobreviven juguetes prehispánicos en México
Una paloma azteca como ésta debió ser un juguete muy apreciado durante la época prehispánica. Foto: José Luis Rubio / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
14 de octubre de 2008

Fernando López / El Sol de México

Ciudad de México.- En nuestro país, el interés de los mexicanos por conocer la cultura prehispánica, nuestras raíces, se ha perdido, está por lo suelos, sin que las autoridades educativas hagan algo por impedirlo, asegura Macario Ortega, comerciante que vende desde hace 25 años piezas arqueológicas en la calle de Primo de Verdad, en el Centro Histórico.

Ortega, un estudioso y enamorado de las culturas mesoamericanas, se ha dado a la tarea de escudriñar hasta encontrar y dar a conocer al mundo unos 25 juguetes prehispánicos que debieron ser la delicia de niños mexicas, olmecas, toltecas, aztecas, mayas o zapotecas, antes de la llegada de los españoles.

Me vinieron a ver, dijo, de Houston, Miami, Colorado, de Los Angeles y Alemania, al tiempo que nos muestra un patolli o "niño llorón" que a decir de Ortega hacía las veces de una sonaja.

Gira y observa las piezas de los anaqueles de su pequeña tienda y toma una paloma azteca que hace sonar y luego una ayotl, una tortuga, que produce "varios sonidos". Nos señala la figura de un perro, el que según "debió tener llantitas". Cuenta: "muchos de ellos los he ido vendiendo, se agotaron y no los he repuesto....".

De algunos ya no tengo el molde, como artesano y comerciante, trabajaba todo y mis trabajadores "me raspaba (robaban) de a feo, hasta que me quebraron. Por eso, opté que me maquilaran y me quedé en esta tienda, a un lado del museo del Centro Histórico.

Tiene un enorme muestrario de estelas mayas, deidades como Coatilcue, Coatecutli, Zenteotl, Quetzatcoatl, Huehueteotl, Huitzitlopotztli, entre otros, un Chac Mol, incensarios o coyotes emplumados, que "me piden para colocarlos en haciendas o ranchos".

Es buen negocio, a veces hay buenas ventas, claro -añade- sería mejor si estuviera a un lado del Museo de Antropología, pero no puedo quejarme, aunque esporádicamente las ventas son buenas, pero "para mí es una forma de vida".

Antes exportaba, tenía clientes excelentes de Alemania, Los Angeles, pero con las crisis y devaluaciones, los atentados en Nueva York, se vinieron para abajo y, nos confiesa que si no se ha acercado a las autoridades de Fonart, de Bancomext o la Secretaría de Economía, es porque "chueco o derecho hemos subsistido.

HISTORIAS FANTÁSTICAS

La tienda no es sólo para turistas, llega gente humilde, o quien quiere encargarle piezas para colocarlas en sus ranchos.

Revela que le interesa fomentar la cultura, y prepara ya el montaje de una exposición con motivo del Día de Muertos, en San Pablo Tlaltizapan, Estado de México y lo hace con el propósito de promover el interés de que no se pierdan nuestras raíces.

Macario, quien dice haber truncado la carrera de Filosofía, lamenta que los mexicanos hayamos perdido el interés por conocer la grandeza de nuestros antepasados.

Es triste, dice, que la gente extranjera sepa más de los aztecas que los mexicanos, valoran la cultura mexicana teotihuacana y están al tanto de todo.

Eso es lo que me inquieta y por ello vamos a montar por quinta vez la exposición del Día de Muertos, en honor de Xibalba, que estará basada en al Popol Vuh.

Macario Ortega s e considera un apasionado de las letras y los libros y, por tanto, estaría feliz por que en las escuelas se diera un curso a los alumnos para enseñarles el mundo fantástico de las culturas prehispánicas, algo que han olvidado, por la globalidad que vivimos.