Opinión
Vanguardia Política
Aurora Berdejo

Organización Editorial Mexicana
10 de octubre de 2008

* Con mensajes "optimistas" a sus gobernados, ni FC ni Bush consiguieron restablecer la confianza

La situación económica mundial continuó en franca caída y, en el caso de México, ni siquiera el mensaje "optimista" que en cadena nacional dio el presidente Felipe Calderón sirvió para restablecer la confianza y aunque sea un poco, mitigar los efectos negativos de esta debacle, con todo y que subrayó que no les pedirá a los mexicanos "que se aprieten el cinturón" porque esta crisis no es -según su propio decir- como "otras del pasado". ¿Será que lo que hay que hacer en el país es, en vez de "apretar", de plano "amarrarnos los cinturones"?

Menos aún lo conseguirá George W. Bush en el mensaje que tiene programado para hoy por la mañana, en el que de acuerdo a su vocera, Dana Perino, les pediría a los estadunidenses que "deben confiar que los funcionarios económicos están tomando todas las acciones posibles para estabilizar nuestro sistema financiero", algo que difícilmente hará la ciudadanía de EU por tres razones: el tsunami económico que vive ese país y el mundo; porque estamos a 25 días de las elecciones rumbo a la Casa Blanca en las que los efectos de dicha crisis han favorecido al demócrata Barack Obama sobre el republicano John McCain y, porque desde antes de esta hecatombe económica, Bush se convirtió en el Presidente más impopular que ha tenido EU.

Por otra parte, que el mercado decida no participar de la subasta de dólares que por 400 millones de dólares ofertó hace dos días el Banco de México, es un indicativo del inicio de un freno de las actividades de comercio exterior en nuestro país, que va a afectar el abastecimiento en el corto plazo y directo reflejo de la reducción del consumo interno como ya se ha evidenciado de manera grave en EU, con lo que se avizora una fuerte retracción de nuestras exportaciones a ese país.

La subasta del Banxico que finalmente fue declarada desierta, refleja también que los menos interesados en esos dólares fueron las instituciones bancarias que con mucha previsión, mientras que Calderón y el secretario de Hacienda Agustín Carstens se dedicaban a esconder la llegada de la inminente crisis a México, cumplieron con el encargo de sus matrices en el extranjero de transferir parte importante de sus recursos para evitar que pudieran ser afectados allí por la crisis financiera internacional.

Las consecuencias en el mercado mexicano ya se aprecian con facilidad; un dólar caro y casi total ausencia de crédito por parte de los bancos que incidirá en un detrimento de la actividad económica nacional, sin que nos sirva de consuelo que así hayamos ayudado una vez más a los bancos del exterior, antes con las más grandes utilidades mundiales obtenidas en nuestro país y ahora con remesas al exterior que el Gobierno no tiene cómo impedir, porque no representa otra cosa que las consecuencias de haber perdido la soberanía financiera en nuestro propio territorio al haber preferido entregar la banca nacional a manos extranjeras.

Naciones como Brasil y Chile que administran directamente sus reservas internacionales han decidido, sin actos mediáticos -como ocurre en México-, su inmediato uso para fomentar el financiamiento de las exportaciones de sus empresas al exterior. Aquí en el país, las reservas internaciones no sólo no se encuentran a disponibilidad, sino que, como se ha venido insistiendo, están depositadas en bancos extranjeros percibiendo un interés que bordea el 1 por ciento anual, con lo que México acaba por financiar el desarrollo de empresas de otras naciones, especialmente en EU.

Esta crisis, que aún no es comprendida por el gobierno calderonista en su totalidad, debería servir de ocasión para que el Senado de la República tome cartas en el asunto exigiendo al Banco de México la información precisa sobre la colocación de nuestras reservas estratégicas y el valor obtenido con ella a lo largo de la gestión de Guillermo Ortiz.

Sin duda el tema del petróleo amerita una actitud similar, ya que cada vez es más evidente que el distanciamiento de México con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que bombea más del 40 por ciento del petróleo mundial, no ha hecho más que favorecer a nuestros competidores, pues nos ha mantenido fuera de la posibilidad de un accionar sindicalizado para proteger el valor de ese escaso producto de exportación.

La OPEP tiene en su agenda una reunión de emergencia el próximo 18 de noviembre en Viena, donde se tratará el impacto de la crisis financiera mundial en los países productores y esa es una nueva oportunidad para el ingreso de México a un foro cuyas decisiones corporativas serán sin duda esenciales en el futuro próximo de nuestro país, no sólo por el ingreso que obtenemos por la venta del hidrocarburo sino por el propio futuro energético de nuestro país.

LA SECCIÓN DE ADRIANA

*** Este fin de semana habrá movimiento en el CEN del PRI. Se elegirá al nuevo presidente de los legisladores locales tricolores donde suenan muy fuerte Carlos Daniel Fernández, de Sonora; Luis Gaytán, de Colima e Ildefonso Guajardo, del Estado de México. Sin duda de entre ellos saldrá el nuevo abanderado.

*** Mal y de malas le fue al titular de la Sagarpa, Alberto Cárdenas ayer, en lo que fue la última comparecencia ante el pleno de un funcionario del gabinete. Lo menos que pasó es que le pidieron su renuncia, pero hay que estar atentos a que la Sagarpa pretende restructurar uno de los programas más importantes del sector agropecuario: el Procampo, para aumentar la cuota y eliminar el pago del apoyo al segundo ciclo de producción, en las superficies que lo tienen. Por ello, el Consejo Nacional Agropecuario, la Confederación Nacional Campesina, la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas y la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario, se manifiestan en contra de las medidas que intenta dicha secretaría.

aurora_berdejo@yahoo.com.mx
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