Opinión
Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
Exposición, exposición, exposición

Organización Editorial Mexicana
9 de octubre de 2008

De las tres candidaturas presidenciales que, según anunció Manlio Fabio Beltrones hace más de un año, se construyen en el PRI, dos están teniendo un impulso singular. La del propio senador sonorense y la del gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto. (Nadie sabe a ciencia cierta cuál sería el caballo negro, aunque los más enterados aseguran que se trata Fidel Herrera Beltrán -juego de palabras involuntario- gobernador de Veracruz, o de José Reyes Baeza, gobernador de Chihuahua, cuya actuación contra el crimen organizado le está granjeando cada vez mayores simpatías, tanto dentro como fuera de su partido).

La ética y la estética del nuevo PRI no condenan el futurismo -después de todo, la representatividad que se mella no es la de la casa- y evidentemente condonan los méritos en campaña, especialmente cuando tales campañas no son las propias. O sea, se aplaude que los aspirantes, para impulsar los intereses del partido, salgan de su esfera oficial de actividad -que los legisladores actúen fuera del Congreso, y los gobernadores fuera de su estado- siempre y cuando tengan éxito, naturalmente. Es posible que si se extralimitan y la riegan, la dirigencia les haga un extrañamiento.

"ROUND" PARA PEÑA NIETO

Es un axioma de cuando se inventó la política -probablemente contemporáneo del "divide et impera" y del "panen et circenses"- que la victoria tiene muchos padres mientras que la derrota es huérfana.

La hecatombe -término especialmente apto en este caso, pues significa literalmente "sacrificio de 100 bueyes"- del PRD parece estar desmintiendo el aserto, pues le están saliendo madres por todos lados: Torreblanca, Andrés López y todos los Chuchos, y hasta úteros adventicios, como el de Salgado Macedonio. En cuanto a padres, tampoco acierta.

El consenso es que el triunfo priísta tiene uno solo, Beltrones (aunque la diputada Susana Monreal quiso hacerle a la simpatías cuando increpó a Peña Nieto en la Comisión de Presupuesto: "Es inmoral que le acrediten a usted el triunfo del PRI en Guerrero", dijo, y le arrancó a la epopeya un gajo).

Entonces, las dos candidaturas que se construyen en público de la gente -la tercera, si existe, es más recoleta- la de Beltrones y la de Peña Nieto, están acudiendo a resortes clásicos y de probada eficacia. Exposición, exposición y exposición. Beltrones tuvo los reflectores todo el lunes, pero el martes Peña se los quitó con su comparecencia ante la ya citada Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. En la cual quedó como príncipe pidiendo más de 26 mil millones de pesos para gastárselos en sus paisanos y gobernados durante 2009, la partida más alta solicitada hasta ahora por gobernador alguno.

Lo hizo, diciendo como don Quijote ante la cueva de Montesinos: "si esto hago en seco, que no haré en mojado". Esto es, si así gasto como gobernador, que no haré con otro título.

Este "round" para Peña Nieto. Dentro del recinto legislativo, la contundencia de la exigencia. Dinero, mucho dinero para los mexiquenses: para desarrollo metropolitano, educación, salud, comunicaciones, recursos hidráulicos, agricultura y seguridad pública. Peña Nieto sabe que tiene la nominación en la bolsa si cuando termine el Estado de México es el mejor gobernado y próspero del país. Y eso no puede conseguirse con estampitas.

Fuera del recinto, el acabóse. El eterno femenino se le entregó delirante. No llegaron a gritarle como las españolas a Felipe González "¡Enrique, capullo, quiero un hijo tuyo!", pero cerca estuvieron las secretarias, asistentes parlamentarias y una que otra diputada escondida detrás de enormes lentes oscuros y mascada a la cabeza.
Columnas anteriores
Columnas

Cartones