Opinión
Así lo Dice La Mont
Federico La Mont

Organización Editorial Mexicana
29 de septiembre de 2008

*Obama y voto popular

*McCain con Horton y Jeremiah

Cuenta regresiva: A sólo 33 días de la elección presidencial de Estados Unidos, en la cual estará en disputa la XLIV residencia de la Oficina Oval de la Casa Blanca, un arma estratégica al alcance del Partido Republicano es el racismo, que durante doscientos años y particularmente desde el 4 de abril de 1968 con el asesinato de Martin Luther King y 23 años después con la brutal tunda por parte del Departamento de Policía de Los Angeles al taxista de color Rodney Glenn King el 3 de marzo de 1991, sólo ahondaron las diferencias entre blancos y afroamericanos.

¿Ventaja McCain?: Aunque la preferencia en el voto popular favorece al senador con licencia de Illinois, Barack Hussein Obama, la apuesta republicana se concentra en los 270 sufragios electorales que se encuentran distribuidos en 11 de los 50 estados y un distrito federal, como son: California 75, Texas 34, Nueva York 21, Florida 27, Pennsylvania 21, Illinois 21, Ohio 20, Michigan 17, Nueva Jersey, Georgia y Carolina del Norte con 15.

Guerra sucia (Dirty War): La actual contienda presidencial ofrece un escenario similar a 1988, cuando el vicepresidente George Herbert Walker Bush no sólo revirtió en 30 días una desventaja de 10 puntos, sino superó en noviembre de ese año por igual porcentaje a su homólogo demócrata y exgobernador de Massachussets, Michael Stanley Dukakis.

De Horton a Jeremiah: La estrategia republicana se concentró en una campaña de desprestigio hacia el gobernador Dukakis, instrumentada fuera de la estructura de campaña de Bush y a través del publicista Larry McCarthy, quien, bajo el mando del coordinador general de esa contienda Lee Atwater, presentó 16 spots sobre el convicto William Horton.

Sólo Horton: Se recuerda que mientras el convicto afroamericano William Horton cumplía la primera de 2 cadenas perpetuas y 86 años de prisión a las que sería sentenciado por asesinato, robo y violación, recibió un salvoconducto para abandonar un fin de semana la prisión como parte de un programa de rehabilitación del estado de Massachussets durante el gobierno de Dukakis en aquel estado. Ese hecho tomó mayor relevancia al transmitirse en los noticieros vespertinos de los conductores más influyentes como Dan Rather CBS Evening News y Peter Jennings ABC.

Debacle: El efecto del convicto afroamericano William Horton resultó devastador para las expectativas demócratas, toda vez que entre las mujeres de los estratégicos estados del voto electoral como Texas y Florida se creó un sentido de animadversión hacia el exgobernador de Massachussets, Michael Dukakis, a quien indirectamente se responsabilizó por la fuga de Horton -tras el permiso de rectificación criminal concedido- lo cual sólo aprovechó para cometer una segunda agravante. Ello ocurrió el 3 de abril de 1987 en el poblado de Oxon Hill, Maryland, donde abusó de una pareja.

Derrota: Esa guerra sucia descrita por uno de los principales oradores de la Convención Nacional Demócrata de Atlanta, William Jefferson Clinton, permitió a los republicanos prolongar un cuatrienio más su permanencia en la Oficina Oval; ocho durante el mandato de Ronald Wilson Reagan (1980-1988) y cuatro con su vicepresidente George Herbert Walker Bush. En esa lógica se asume que el exconsejero presidencial de George Walker Bush, Karl Rove, incidió en el ánimo del equipo de campaña de John McCain: vincular a Barack Obama con el pastor evangélico de la Iglesia Trinitaria Unida de Cristo, Jeremiah Alvesta Wright Jr.

Detractores Obama: Ante un discurso extremista del pastor Jeremiah, quien culpó a los blancos de: "lacerar durante dos siglos los derechos de la minorías, particularmente de la comunidad afroamericana", el senador por Illinois, Barack Obama, sumó preferencias en algunos estados como Ohio y Pennsylvania, no así Florida, entidad que en la pasada elección primaria privó a Hillary Clinton de derrotar a Obama con la invalidación de sus votos.

Horizonte Obama: En el pasado proceso interno la senadora Hillary Clinton obtuvo más de 18 millones de votos principalmente de la mayoría blanca, de los cuales, 40 por ciento aún se considera indeciso de volverlos a emitir en favor de Obama en la jornada constitucional del 5 de noviembre. Ello como parte de la disputa racial que, según una investigación de la sicóloga social por la Universidad de Wisconsin, Patricia Devine, advierte que: "en el sector mayoritario de población blanca persiste un sentimiento de temor hacia políticos afroamericanos por: supuesta inexperiencia y falta de competencia en asuntos nacionales".

Sólo suspirantes: Previa nominación de Barack Obama, otros dos integrantes de la comunidad afroamericana participaron en elecciones internas, como fueron los casos en 1988 y 2004 de los ministros bautistas Jesee Louis Jackson y Alfred Charles Sharpton Jr., respectivamente.

Desenlace: En ambos casos sus propuestas fueron descalificadas por un grupo de poder al interior del partido demócrata denominado "La Familia" (The Family;, no confundir con la de Michoacán), que a partir de febrero de 1993 surgió en la vida política bajo el liderazgo de Doug Coe y comparó a Jackson con Ho Chi-Min, mientras que a Sharpton con Osama Bin Laden.

Élite demócrata: Al precursor de "The Democratic Family" y la Fundación de la Amistad (Fellowship Foundation), Doug Coe, se le ubica como uno de los 25 más influyentes líderes de la Iglesia Evangélica de Estados Unidos, con acceso directo a la Casa Blanca, indistintamente de que sus moradores sean demócratas o republicanos. Sólo en Washington cuenta con un centenar de organizaciones humanitarias, que "sin importar credo o ideología buscan fortalecer la relación con Dios".
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