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Opinión
![]() Gabriela Mora Guillén
Cuestion de actitud...
Organización Editorial Mexicana
24 de agosto de 2008
Irremediablemente nos falta mucho, muchísimo tiempo, educación, ideología, motivación, esfuerzo y empuje para conseguir el anhelado "cambio" que desde tiempos "foxianos" la sociedad mexicana busca y clama encontrar.
No obstante, y a razón de los resultados de diversos eventos, no podemos más que reconocer que, si bien es cierto que las autoridades gubernamentales, los funcionarios y servidores públicos han permitido y continúan fomentando un ambiente de corrupción e impunidad dentro de la administración pública, también lo es que nosotros -la gente común, el pueblo-, no sólo nos conformamos durante un buen número de décadas, sino además dejamos que nos arrastrara la apatía, la costumbre los vicios y la "comodidad" sin realizar acción alguna para evitar el fomento y descomunal aumento de la situación. Así pues, nos enfrentamos hoy a una realidad nacional que a nadie agrada y a todos estremece. La sociedad se queja de la corrupción pero a la vez corrompe; nos quejamos por la impunidad, el caos legislativo, la delincuencia, la parálisis económica, la injusticia, la defraudación, la falta de patriotismo, de la carencia de principios, no obstante, no hemos entendido que la educación es la herramienta más eficiente para propiciar verdaderamente el ansiado "cambio" y para empezar a construir desde la raíz el México con el que soñamos. Y ya hablando de educación y actitud, baste evaluar los resultados de nuestros atletas en las Olimpiadas que hoy concluyen: nuevamente nos quedamos en el "ya merito", en el mejor esfuerzo, en que "lo importante no es ganar, sino competir..." La falta de confianza en nosotros mismos, la convicción de nuestras capacidades, el compromiso personal con la actividad que cada uno desempeña: evidentemente la autoestima mexicana anda por los suelos, lo que ha influido y, más aun, es factor determinante en el desarrollo de la nación. Retomando el tema que más preocupa y ocupa nuestra atención en los últimos tiempos, concluimos que no son los grandes planes gubernamentales o nutridas reuniones de funcionarios lo que aportará seguridad al país. Hartos estamos ya de eso que ha habido bastante, y a decir verdad, los mexicanos nos hemos vuelto escépticos ante esta manera de tratar de resolver los problemas del país. Derivado de la concurrida "cumbre de seguridad" -a la que ahora sí no faltó "nadie"-, celebrada el pasado jueves, se han establecido diversos compromisos: Creación de nuevos penales federales de alta seguridad para secuestradores, se establecerán equipos especiales de combate al secuestro y se creará un nuevo sistema de información sobre la delincuencia, incluyendo un aparato para atender denuncias anónimas, se realizará una depuración policíaca, se retomará y concretará una nueva ley antisecuestros, además de eliminar los beneficios que la ley concede a los condenados de secuestros y extorsión, se dará celeridad a los procesos penales y se llevará mayor control sobre los procesados, en suma, se trata prácticamente de una reconstrucción integral del sistema judicial mexicano. Todo está muy bien y esperemos que las propuestas se concreten, pero sabemos que la reducción de la impunidad es la clave para disminuir los índices delictivos, lo cual no será posible -especialmente en crímenes como el secuestro o el homicidio-, sin una labor de investigación profesional. Alejandro Martí, padre de la víctima del caso que conmovió y ha logrado mover a la sociedad mexicana, Fernando Martí, en nuestro nombre clamó: "Si no pueden, renuncien", encontrando una inmediata respuesta del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, quien aceptó el reto mostrando una vez más su astucia y habilidad políticas. No obstante, el inédito evento observado el jueves -al que de antemano debemos dar el beneficio de la duda-, es una primera respuesta, insuficiente pero esperanzadora, a una exigencia social para que los depositarios de las instituciones cumplan la responsabilidad constitucional contraída. Hace cuatro años, el 1 de julio de 2004, en un intento de respuesta a la marcha contra la inseguridad, Vicente Fox propuso 10 acciones contra el crimen... la crisis continúa. En aquellos tiempos el presidente Fox dijo: "Hoy la palabra clave es la unidad". Ante los hechos, es evidente que la unidad no se ha dado: los políticos tienen una nueva oportunidad. En la reunión del Consejo de Seguridad en Palacio Nacional estuvieron presentes el presidente de la República, todos los gobernadores y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, así como legisladores, representantes del Poder Judicial y de la sociedad. De inicio, las cosas marchan por mejor camino que entonces. El próximo sábado, ¡nos vemos en la marcha! gamogui@hotmail.com Columnas anteriores
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