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Sociedad
Gala 60 por aniversario de la Cruz Roja, en Mónaco
Los príncipes Carolina y Ernesto de Hannover, Charlene Wittstock, el príncipe Alberto de Mónaco y la princesa Estefanía. Foto: Cortesía Principado de Mónaco
El Sol de México
6 de agosto de 2008
Colaboración especial de Xavier Orizaga
Monte Carlo, Mónaco.- La gala de la Cruz Roja tuvo este 2008 un especial significado al cumplirse 60 años de haberse fundado por mandato del príncipe soberano Louis II la Benemérita Cruz Roja de Mónaco en la primavera de 1948 y en el verano de ese mismo año es nombrado presidente de la institución el príncipe Rainiero III. El 10 de agosto de 1948 tiene lugar en el Sporting de Otoño la primera gala presentándose el inmortal Maurice Chevalier. La princesa Grace es nombrada presidenta de la benemérita institución en mayo de 1958, tocándole presidir la fiesta por el X aniversario, efectuada el 18 de julio de 1958 en el Sporting de Otoño, con la presentación de "La Divina" Sara Vaughan. Continuando Grace de Mónaco hasta su fallecimiento en su función benéfica a todo el mundo en desgracia por las catástrofes naturales. En 1982 asume la presidencia el príncipe heredero Alberto de Mónaco, quien la detenta hasta la fecha. El único artista mexicano que ha tenido el honor de ser invitado a presentarse en estas fiestas oficiales del principado ha sido Trini López, el 6 de agosto de 1965. Este 2008 la fiesta cambió su formato, dando inicio a las 20:00 horas con un coctel y fiesta de rigurosa etiqueta, teniendo como escenario los bellos jardines del Monte Carlo Sporting, donde eran recibidos por el príncipe soberano Alberto de Mónaco acompañado de su novia, Charlene Wittstock; los príncipes de Hannover, Ernesto y Carolina, y la princesa Estefanía de Mónaco. La decoración era de ambiente africano y los invitados recorrieron un sendero iluminado con antorchas hacia las mesas instaladas en los jardines rodeados de una elegancia chic y romántica, evocadora de las fincas de campo y sus aires en la Kenia colonial, descritas por Karen Blixten en su novela "Out of Africa", la cual inspiró a Sydney Pollack para la creación de su obra maestra. El primero en llegar al jardín fue la estrella de rock y organizador del espectáculo de esa noche, Bill Wyman, que fuera bajista de Los Rolling Stones. El fue presentando con los anfitriones a cada una de las estrellas del show que aceptaron actuar para tan noble causa: Robin Gibb, de los Bee Gees; Mary Wilson, de las Supremes; Louis Bertignac, Gary Brooker, Donovan y Eddie Floyd. Después presentaron sus saludos a la familia principesca los integrantes del Gobierno del principado y los invitados especiales, como los príncipes Serge y Eleonora de Yugoslavia; Ivana Trump, Jean Yves Piaget, Alberto Repossi, dueño de la mansión Repossi, la exclusiva joyería en el hotel Hermitage, donante del premio principal de la tómbola cada año. En el jardín frente al hotel se encuentra la estatua del príncipe Louis II. La gala 2008 resultó más esplendorosa que nunca, con una lista excepcional de huéspedes para celebrar el 60 aniversario de la Cruz Roja de Mónaco. Luego de la cena pasaron a la Sala de las Estrellas del mismo Sporting los mil invitados que pagaron entre 250 euros, sólo por el show, y mil euros por el garden party y espectáculo para apoyar a la Cruz Roja de Mónaco, y poder disfrutar del magno concierto donde brillaron como antaño (1960) este grupo de estrellas, dirigidos y acompañados por Bill Wyman, guitarrista bajo de Los Rolling Stones; participaron Robin Gibb, de los Bee Gees; Mary Wilson, de las Supremes; Donovan, Eddie Floyd, Gary Brooker y Louis Bertignac, de la banda francesa de rock Telephone. La tómbola tuvo como conductores a Frederique Courtadon, presentadora de televisión, y Philippe Manouvre, periodista de rock. Después del concierto dio inicio el baile con el grupo Zephyrologie y la música disco con el DJ Akram 7-4-8, quienes levantaron a todos a bailar con sus ritmos hasta el nuevo amanecer que fue precedido por los fantásticos fuegos artificiales que iluminaron el cielo de Monte Carlo. Posteriormente, se dirigieron a los diferentes sitios preferidos por los habitantes del principado: a unos pasos está la discotheque Jimmy's; otros prefirieron ir al majestuoso casino de Monte Carlo a probar suerte en el bacará, black jack, Chemin de Fer, ruleta, las mesas de póquer y las máquinas tragamonedas, o simplemente tomar la última copa en la terraza de su habitación en el lujoso hotel de París y por la mañana levantarse para restaurarse en las Termas Marinas. |
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