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Opinión
![]() Gabriela Mora Guillén
¡Bienvenidos!
Organización Editorial Mexicana
3 de agosto de 2008
Luego de los cambios derivados de la tragedia en el News Divine que obligó al jefe de Gobierno del DF a remover a los titulares de la Procuraduría capitalina y de la Policía metropolitana, diversas voces hoy piden clemencia para los nuevos funcionarios, Miguel Angel Mancera y Manuel Mondragón respectivamente, solicitando a la opinión pública otorgarles al menos "el beneficio de la duda" en lugar de satanizarlos de antemano sin conocer sus alcances y destrezas.
Ante la delicada encomienda otorgada respecto a la prevención del delito y la protección de la sociedad, se dice que "no cualquiera llega a esos cargos cuando no se tienen los conocimientos necesarios", es por ello que hemos de observar el perfil profesional y el desarrollo de acciones que dentro de la administración pública los involucrados han mostrado en gestiones anteriores, quienes a decir de los asambleístas conocen la problemática de la Ciudad de México y lo más importante, el atlas de la delincuencia, de cómo se desenvuelve y cómo está organizada. Independientemente de las acciones y resultados que observemos a futuro, lo cierto es que a partir de los nombramientos de Mancera y Mondragón los delitos en la Ciudad se han incrementado: cuando menos el robo de automóviles ha sufrido un notable incremento en las últimas semanas, además de que en este breve lapso no hemos visto novedad en el desempeño de la policía metropolitana. Si bien es cierto que Miguel Angel Mancera cuenta con un Doctorado en Derecho y que debe conocer el aparato de justicia metropolitano dado que fungió como Consejero de la Judicatura, es inminente que el procurador propicie nuevos sistemas de capacitación constante al personal a fin de que desde la averiguación previa los expedientes se integren debida y completamente para brindar a los jueces elementos para actuar conforme a la ley a sabiendas de que sus decisiones no serán revocadas por falta de pruebas o elementos como normalmente sucede. Respecto al secretario de Seguridad Pública, es evidente que su ámbito de acción es harto amplio y los pendientes que su antecesor ha dejado implican delicadeza, suspicacia, transparencia y convicción respecto a las condiciones en que se encuentra la corporación que a todas luces y desde hace mucho tiempo muestra contubernio y corrupción. Evidentemente todos deseamos que estos nuevos funcionarios desempeñen una gestión exitosa y muy productiva: independientemente de la ideología y preferencias partidistas, el tema de la seguridad capitalina es una de las principales preocupaciones de quienes aquí vivimos, y pese a que a nivel nacional se ha desatado un clima de inseguridad y crimen estrepitoso derivado del combate al narcotráfico que Felipe Calderón ha decidido enfrentar, cierto es también que hace años que los capitalinos vivimos un aterrador ambiente que al parecer no tiene visos de solución. Dejemos pues a un lado los resultados de la histórica y costosa consulta sobre la Reforma energética realizada hace una semana y centrémonos en la resolución de asuntos que verdaderamente nos fortifiquen y resuelvan los problemas de la nación. Mientras tanto, reiteramos nuestro deseo de éxito y triunfo a los recién llegados puesto que de ello depende igualmente el bienestar de la sociedad por la que han de trabajar. gamogui@hotmail.com Columnas anteriores
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