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Opinión
![]() Juan Antonio García Villa
2006: hablan las actas
El Sol de México
20 de julio de 2008
En el libro recientemente publicado y que ha sido objeto de numerosas reseñas y comentarios "2006: hablan las actas. Las debilidades de la autoridad electoral mexicana", del respetado académico José Antonio Crespo, se plantea que no se puede saber con certeza quién ganó la última elección presidencial. El razonamiento que sigue el autor para exponer su tesis es el siguiente: Toda vez que alrededor de 81 mil actas de casilla registran inconsistencias, básicamente errores aritméticos, y considerando que la diferencia en votos entre el candidato triunfador, Felipe Calderón, y quien le siguió, López Obrador, fue de apenas 234 mil votos, que significan escasamente el medio (0.56) por ciento de la votación total, es que -sostiene Crespo- no se puede conocer con seguridad qué candidato presidencial obtuvo mayoría de votos.
Para apuntalar su tesis, el autor procedió a llevar a cabo un minucioso análisis de más de 65 mil actas de escrutinio, correspondientes a 150 de los 300 distritos electorales del país, que desde luego es una muestra bastante representativa, y encontró que en esa mitad de los distritos quedaron computados 366 mil votos que él llama "irregulares", por las mencionadas inconsistencias aritméticas, cifra superior al número de votos -234 mil- con que Calderón superó a AMLO. Por ello, insiste, no es posible saber quién ganó la Presidencia en 2006, por lo que en este tema se declara "agnóstico". No dice, sin embargo, como sí lo han afirmado varios de los que han comentado su libro, que la última elección presidencial haya sido fraudulenta. A pesar de su agnosticismo y tal vez de manera inconsciente, Crespo no sólo considera que López Obrador perdió las elecciones, sino hasta hace una serie de reflexiones en torno a las causas de su derrota. En diversos pasajes del libro así lo deja ver claramente. Van algunas citas al canto: "Debe señalarse, sin embargo -se lee en la página 22-, que el principal responsable de la derrota del PRD fue su candidato presidencial, quien, al contar todavía en marzo de 2006 con una ventaja aproximada de diez puntos porcentuales, decidió -por convicción, por purismo, o bien por una deficiencia en este ámbito- no seguir algunas reglas elementales de las campañas electorales en condiciones competitivas". Entonces, pues, cuando menos en este pasaje del libro, Crespo no duda que López Obrador perdió. Entre los errores cometidos por el candidato presidencial perredista que provocaron se le esfumaran no sólo los puntos de ventaja que llevaba meses antes de los comicios, sino la elección misma, el autor del libro señala que por dar gusto a su "voto duro" con discurso y posturas radicales, voto que de todas maneras lo apoyaría, perdió el importante segmento de los electores moderados. "Pero eso no fue lo único. Su decisión -de AMLO, afirma Crespo- de no asistir al primero de dos debates presidenciales fue un error de cálculo". En adición a lo anterior, el autor escribe: "Finalmente, debe señalarse también como una equivocación su negativa a aparecer en los medios por una medida de austeridad que hipotéticamente el ciudadano le recompensaría en las urnas", (página 23). Concluye de la siguiente manera: "Así, los errores de campaña de López Obrador pueden explicar en buena parte que haya perdido la ventaja que le garantizaba el triunfo... él mismo contribuyó a la pérdida de la enorme ventaja electoral con que contaba...la pérdida de varios de los aproximadamente diez puntos de ventaja que tenía el candidato perredista en marzo fue responsabilidad suya o de su equipo de campaña" (p.24). No deja de resultar extraña la actitud "agnóstica" del politólogo Crespo. Dice no saber quién realmente ganó la elección presidencial de 2006, sin embargo, nos explica puntualmente porqué perdió López Obrador. Columnas anteriores
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