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Opinión
![]() Alto Poder
Manuel Mejido
Dos caras
Organización Editorial Mexicana
8 de julio de 2008
* La Guadalupana colombiana y estadunidense
* Si McCain estuvo en Los Pinos, también Obama * Acuerdo migratorio con EU o con Cuba La semana pasada, el pueblo advirtió las distintas maniobras que se viven en México. Algunas sociales y otra políticas. Ambas se contraponen y la posibilidad de encontrar coincidencias, es inexistente. En el aspecto social, la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de los mexicanos y símbolo de identidad del pueblo, fue utilizada, con distintos fines, por Ingrid Betancourt, la excandidata presidencial colombiana secuestrada por las FARC durante más de seis años, y por el aspirante republicano a la Casa Blanca, John McCain. Para Ingrid, la Virgen de Guadalupe fue la mediadora que ayudó a su liberación y guió a los soldados en el rescate. En cambio, para McCain (de fe protestante), la imagen del Tepeyac representó posibles votos de los hispanoamericanos legales que tomaron como signo de identificación racial a la "La Morenita", como la llaman. Obviamente, la colombiana no recibió ninguna crítica por expresar su fe guadalupana. Pero el candidato estadunidense fue rechazado por los feligreses mexicanos, que calificaron de oportunista la visita a la Villa de Guadalupe y, de paso, repudiaron a las autoridades mexicanas, de Gobierno y clericales, por haberlo recibido. No fue casualidad que John McCain visitara las dos naciones latinoamericanas (México y Colombia) que más inmigrantes ilegales tienen en la Unión Americana. El objetivo fue ganar seguidores, desde fuera de su país, porque a la mayoría de electores la tiene Obama. La otra cara de la bipolaridad mexicana fue por el lado político, porque la visita de McCain dejó otro grave asunto: que el presidente Felipe Calderón al recibir al republicano en Los Pinos, está obligado, por protocolo diplomático, a invitar, de manera indirecta, a Barak Obama, el aspirante demócrata, para evitar cualquier resquicio de parcialidad hacia un candidato u otro. Apenas hace unas semanas, Calderón enfrentó al Congreso estadunidense al exigirle eliminar las condiciones impuestas por los legisladores para aprobar el Plan Mérida, acordado por ambas naciones, para recibir ayuda económica, armamentista, de asesoría y logística para el combate al narcotráfico. El Presidente mexicano logró ganar la batalla y doblegar a la nación más poderosa que aprobó la ayuda sin condiciones, al menos no difundidas hasta el momento porque los estadunidenses saben cobrarse cada peso que invierten en los países donde se entrometen. Ahora que la administración calderonista recibirá 400 millones de dólares en lo que resta del año para los órganos policiacos, deberá reportar resultados concretos a la Casa Blanca, no detenciones de narcomenudistas y pequeños decomisos, sino la aprehensión de "capos" y líderes de cárteles. Aunque opositor a una reforma migratoria integral, John McCain recibió la petición de parte del presidente Calderón para que, en caso de llegar a gobernar la Unión Americana, acelere un acuerdo para legalizar a los millones de indocumentados. La respuesta por parte del candidato fue negativa, porque el republicano desea, primero, reforzar con muros, sistemas de alta tecnología y más policías en la frontera sur de su país para después, y eso quién sabe, enviar una iniciativa de reforma migratoria. Obama, en cambio, aunque es apoyado por millones de inmigrantes ilegales, que no sufragan, les ofrece analizar (más no reformar de inmediato) su situación. Existen pocas probabilidades de que eso ocurra, considerando que el presidente Calderón juega dos cartas que no pertenecen al mismo juego. Por un lado, exige a los estadunidenses un acuerdo migratorio y, por el otro, funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores afinan los detalles para una reforma migratoria con Cuba. Durante los últimos diez años, el flujo de cubanos indocumentados hacia México aumentó. Los isleños ocupan territorio nacional como paso para llegar a Estados Unidos y asilarse en Miami. En repetidas ocasiones la Casa Blanca ha enviado severas críticas por el poco cuidado que el Instituto Nacional de Migración tiene en sus fronteras y ha exigido incrementar las medidas de seguridad. A últimas fechas, las mafias cubanas de tráfico de personas sentaron sus reales en el país y se han convertido en un flagelo por lo cual es urgente detener ese flujo migratorio ilegal, porque hasta mayo de 2008 fueron aprehendidos mil 500. El acuerdo con el Gobierno de Raúl Castro se concretará este mes, cuando las delegaciones de México y Cuba fijen la fecha del encuentro. Pero Estados Unidos no acepta esos tratos con la isla y exigen al presidente Calderón cerrarle definitivamente sus fronteras. El Senado estadunidense deberá aprobar otra partida económica para 2009 del Plan Mérida y, peor aún, que deberá analizar y discutir, a la brevedad, una reforma migratoria, por lo cual el Gobierno mexicano deberá enfrentar los problemas solo y decidir entre el sometimiento extranjero o la soberanía nacional. mejido@elsoldemexico.com.mx Columnas anteriores
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