Opinión
Juan Antonio García Villa
Tres nuevos inmortales

El Sol de México
30 de junio de 2008

El próximo lunes, justo en una semana, se llevará a cabo la entronización de tres nuevos inmortales del rey de los deportes en nuestro país. Como se sabe, existe en México un salón de la fama del beisbol, cuyo propósito es inmortalizar a los grandes personajes de este deporte, como sucede ya en otras naciones donde hay afición por éste, exacto y bello. Nuestro salón se ubica en los jardines de la cervecería Cuauhtémoc, en Monterrey, y fue inaugurado en 1973, hace 35 años. Sin embargo, sus orígenes y construcción física no resultaron tarea fácil. Su materialización no se dio de un día para otro, a pesar de que la idea gustó y recibió aprobación general.

La propuesta inicial la hizo en el ya remoto año de 1939 el cronista deportivo Alejandro Aguilar Reyes, mejor conocido como Fray Nano. Su iniciativa sin duda estuvo influenciada por la inauguración que ya se había efectuado del similar salón de Estados Unidos en Cooperstown, población en la que se supone (pues algunos lo dudan) fue creado en 1839 el primer esquema para jugar beisbol, como hoy lo conocemos. Fue entonces un siglo después cuando Fray Nano lanzó la sugerencia de establecer un salón de la fama del beisbol mexicano.

Como se dijo, la idea gozó de buena acogida, pero tuvo una larga y accidentada gestación. En el mencionado 1939, hace casi 70 años, Fray Nano convocó a la afición a través de un diario deportivo capitalino, muy popular en la época, a elegir mediante votación a los primeros cinco integrantes del salón de la fama en México. Resultaron electos Lucas Juárez, Fernando Barradas, Arturo Delfín "Lañiza", Julio Molina y Leonardo "Nano" Alanís. En el siguiente cuarto de siglo no se volvió a hablar del tema. En 1964, un grupo de cronistas deportivos de la Ciudad de México retomó la idea y procedieron a elegir a otros seis inmortales de nuestra pelota, que fueron Angel Castro, Martín Dihigo, Epitacio "La Mala" Torres, Lázaro Salazar, Ramón Bragaña y Genaro Casas. Sin embargo, pasaron otros seis años sin movérsele al proyecto. En 1971, la convención nacional del beisbol eligió otros 11 inmortales, pero siguió faltando el lugar donde inmortalizarlos. Dos años después, en 1973, como ya se dijo, quedó constituido el salón y se llevó a cabo su inauguración precisamente con la entronización de los primeros 22 consagrados electos con anterioridad: los cinco de 1939, los seis de 1964 y los 11 de 1971.

Hoy el salón, ubicado en Monterrey y cuya visita se recomienda ampliamente, cuenta con 171 inmortales de nuestro beisbol. De 1974 al 2007 se han agregado 149 a los 22 iniciales. Año con año, en una ceremonia solemne y muy emotiva en la que participa toda la gran familia beisbolera del país, se efectúa la entronización de nuevos miembros, que incluye no sólo a peloteros (de los que hay 124) sino también a directivos (que suman 20), cronistas (18) y ampayers o jueces (nueve). Existe al efecto un comité elector, formado por alrededor de 180 cronistas deportivos especializados en el rey de los deportes, que tiene a su cargo llevar a cabo la elección anual, así como un "comité de veteranos" integrado por los expresidentes y el presidente en turno del comité elector, que tiene determinada intervención en el proceso electivo.

Según ya se dijo arriba, el próximo lunes 7 de julio se incorporarán al recinto sagrado tres nuevos valores, los tres con merecimientos para recibir tan altísima distinción. Se trata de Antonio Briones, jugador de cuadro conocido como el rey de la velocidad por la forma como corría las bases, y Enrique Castillo, uno de los mejores pitchers relevistas mexicanos de todos los tiempos. Asimismo, el señor Arcadio Valenzuela, en su carácter de directivo, pues lo fue durante un cuarto de siglo, de 1964 a 1989, del equipo Naranjeros de Hermosillo, y cuya elección ha producido un gran gusto y llenado de orgullo a sus compañeros y amigos, quienes integramos la peña beisbolera del DF.
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