Comunidad y cultura
Museo de la Charrería, evolución del atuendo nacional
El acervo está formado por trajes, monturas, pinturas, fotografías y objetos relacionados con la tradición y el presente charro. Foto: Fernando López / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
22 de junio de 2008

Ciudad de México.- En 1973 fue inaugurado uno de los museos más singulares de la Ciudad de México dedicado al tema de la Charrería, y desde entonces alberga en sus salas toda una serie de piezas relacionadas con el deporte nacional por excelencia y "animas" porque la colección siga creciendo.

El lugar donde se ubica esta galería, es el Exconvento de Monserrat, localizado en la esquina de la avenida Izazaga y la calle de Isabel La Católica, el cual fue construido en 1580 bajo el patrocinio de los españoles Diego Jiménez y Fernando Moreno.

Ese mismo año, desde Cataluña se trajo una imagen de la Virgen de Montserrat y bajo su inspiración se construyó el monasterio, junto con un hospital, un templo y una ermita, pero las autoridades religiosas mandaron a cerrar el conjunto conventual en el año de 1593.

Después de darle varios usos a ese edificio colonial, en 1973, el entonces delegado en la Cuauhtémoc, Delfín Sánchez Juárez, dio las facilidades necesarias para que en el se fundara el Museo Nacional de la Charrería, el cual aún subsiste.

El acervo está formado por trajes, arreos, monturas, pinturas, fotografías y objetos relacionados con la tradición y el presente charro, desde la época de la Conquista, pasando por la Colonia, la Revolución y actual; así, sus visitantes podrán conocer en sus pasillos la evolución del atuendo nacional.

Entre las piezas más valiosas están, por ejemplo, la silla de montar charra que perteneció a Maximiliano de Habsburgo; otra del general Leonardo Márquez y una pistola y montura del general Francisco Villa.

Finalmente, es posible apreciar una muestra de acuarelas con temas campiranos de José Albarrán Pliego y una magnifica colección de monturas, trajes charros y de China Poblana, que fueron donados por Gonzalo N. Santos, mejor conocido como el alazán tostado.