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México
Pandemia del alcohol se expande entre la juventud mexicana
Organización Editorial Mexicana
15 de junio de 2008
Arturo Gómez Salgado / El Sol de México
Ciudad de México.- Vinculado directamente al creciente índice de enfermedades hepáticas, cerebrales, accidentes automovilísticos, suicidios y homicidios, el consumo de bebidas alcohólicas en México es una pandemia que se expande sobre todo entre la juventud donde la tasa de bebedores habituales creció más de 300 por ciento en los últimos 10 años. A la fecha, de acuerdo a datos de la Secretaría de Salud, 33 millones de mexicanos son consumidores regulares de bebidas alcohólicas y de ellos un 15 por ciento -5.0 millones- tienen problemas serios de dependencia que se refleja en la degradación de sus relaciones familiares, rendimiento laboral y estado de salud. Carlos Rodríguez Ajenjo, secretario técnico del Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic), reconoce que el problema de abuso en el consumo de alcohol entre los jóvenes es realmente preocupante ya no sólo por los efectos dañinos, a veces irreversibles, que se provoca al sistema cerebral y hepático, sino a la relación que tiene como primera causa de muerte por accidentes automovilísticos, riñas, suicidios y homicidios. Apunta que efectivamente del millón de 700 mil mexicanos que cada año se suman a las filas de bebedores habituales, un porcentaje importante son jóvenes de entre 15 y 24 años de edad que por lo menos tres ocasiones por semana consumen más de cinco copas que es el punto crítico para desarrollar una dependencia severa y ser virtual candidato a accidentes automovilísticos, asaltos, riñas callejeras y padecimientos renales, hepáticos y cerebrales. A los riesgos de conducta impulsiva o falta de experiencia para controlar situaciones que degeneran en violencia, los jóvenes bebedores enfrentan el peligro adicional de consumir bebidas adulteradas con metanol que en la mayoría de las ocasiones se pueden detectar en discotecas o barras libres donde hay promociones y concursos que incitan al consumo inmoderado. En efecto, comenta Rodríguez Ajenjo, la presencia en el mercado nacional de bebidas adulteradas va en constante aumento y con ello el riesgo entre los jóvenes de desarrollar enfermedades hepáticas severas, daños cerebrales e incluso discapacidad o ceguera permanente. Menciona que para dar una idea de los volúmenes de alcohol adulterado que se comercializa en el país, está la muy conservadora cifra de que entre un 40 y 50 por ciento proviene de contrabando o es elaborado en destilerías clandestinas sin ningún control de calidad que se expende en botellas de marca recicladas y rellenadas. El secretario técnico de la CONADIC señala que para contrarrestar el creciente consumo de bebidas alcohólicas entre los jóvenes, en breve se iniciará una campaña de sensibilización sobre los estragos que provocan a la salud, además del riesgo permanente de consumir alcohol adulterado que afecta directamente el sistema nervioso y puede causar ceguera o paranoica. El funcionario subraya que complementario a esa campaña de difusión, exigirán a las autoridades federales y locales una estricta supervisión para frenar el contrabando y producción ilegal de bebidas alcohólicas que se comercializan en tiendas y estanquillos e incluso ya se han llegado a detectar en cadenas de autoservicio con marbetes, hologramas y sellos fiscales apócrifos. Apunta que las barras libres son un problema creciente que tiene que ver con las autoridades locales e incluso con bandos municipales que permiten la apertura de esa clase de giros comerciales desatendiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias. SIN CAMPAÑAS DE PREVENCION El doctor Luis Alfonso Berruecos en su estudio "Alcoholismo en México, Situación Actual y Perspectivas", señala que el alcoholismo representa el 15 por ciento de la carga total de enfermedades y está entre las cinco primeras causas de defunción después de los padecimientos cardiovasculares, neoplasias, afecciones cerebrales y diabetes y aún así, explica, pocas son las campañas y acciones oficiales en materia de prevención que demuestren la reducción del problema. Expone que la única acción oficial importante en los últimos años fue la creación del Consejo Nacional Contra las Adicciones que opera con poca capacidad ejecutiva, escaso presupuesto y personal que no sólo debe atender la adicción al alcohol, sino otras enfermedades derivadas de consumo de drogas y tabaquismo. Berruecos menciona que ante el enorme y complejo problema de consumo de alcohol es inexplicable que no se cuente con campañas permanentes de prevención y acciones enérgicas para controlar la venta a los adolescentes que son los más proclives a desarrollar dependencia y sufrir enfermedades y accidentes. Además, añade, es también incomprensible que no se tengan clínicas especializadas suficientes para tratar el alcoholismo entre la población que tiene ya marcada dependencia y que para atenderse sólo cuenta con grupos de ayuda o los llamados "anexos" para desintoxicación con reclusión temporal. LA PANDEMIA QUE CRECE Una encuesta realizada por la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. en diferentes escuelas del Distrito Federal revela que los jóvenes beben en fiestas, discotecas, bares y restaurantes, pero más frecuentemente en barras libres donde se promueve el consumo en exceso y con rapidez. La investigación encontró que los jóvenes asocian el consumo de bebidas alcohólicas al sentimiento de autonomía o independencia y a la necesidad de pertenecer a un grupo con el que se identifica en valores. Los jóvenes coincidieron que beber alcohol en grupo aumenta la confianza en sí mismos, disminuye el sentimiento de soledad y los relaja de angustias por problemas con sus padres o en la escuela. En una muestra con más de diez mil estudiantes, el 54 por ciento manifestó haber consumido alcohol alguna vez en su vida y de ellos el 46.6 por ciento aceptó que continúa haciéndolo con regularidad en fiestas, discotecas y barras libres. El 27 por ciento señaló que consumen más de cinco copas por ocasión y de ellos el 10 por ciento ya ha enfrentado accidentes de tránsito, peleas y problemas con sus padres. La encuesta destaca que 72 por ciento de esos adolescentes ya no esperan los fines de semana para beber sino que acuden a las tiendas en donde no se les pide acreditación para comprar licor. Un 38 por ciento de este grupo obtiene las bebidas alcohólicas en sus propias casas a veces con el permiso de sus padres. Del total de los adolescentes entrevistados un 5 por ciento aceptó que han vivido estados depresivos que los hacen llorar e incluso pensar en el suicidio. La OMS revela que de los tres mil 200 suicidios que se registran en México cada año, un veinte por ciento son de jóvenes menores de 24 años de edad, donde la tasa crece a un 5 por ciento anual; el ahorcamiento y lanzamiento de las alturas son los métodos preferidos por los jóvenes. EL MERCADO PIRATA Datos de la Cámara de la Industria de Vinos y Licores reportan que la producción ilegal de bebidas alcohólicas representa ya el 50 por ciento del mercado lo que significa que de cada 10 botellas de alcohol, cinco tienen como procedencia las destilerías clandestinas. Destaca que aun con las reformas a la Ley General de Salud y Código Penal aprobadas en abril de 2007 que aumentan las sanciones a quien produzca bebidas alcohólicas sin apego a las normas sanitarias, persiste la producción ilegal de licor con lo que prácticamente se ha inundando el mercado nacional. Los fabricantes formales de vinos y licores mencionan que aunado a la práctica ilegal de producir bebidas alcohólicas adulteradas se enfrenta también un contrabando creciente alentado por la corrupción en las aduanas y los elevados gravámenes que se aplican a la producción legal que es de 50 por ciento del Impuesto Especial Sobre Productos y Servicios, contra un 14 por ciento en Alemania y un 7.4 por ciento en los casos de España e Italia. "México tiene una de las cuotas impositivas más altas de los países de la OCDE que es lo que está propiciando un mercado negro de fabricación y venta de bebidas alcohólicas que representan una evasión anual de más de 500 millones de dólares", expone Juan Manuel Gordillo de la firma Consultores Internacionales. Manuel Paullada Estrada, presidente de la comisión para la Industria de Vinos y Licores, subraya que mientras el consumo de bebidas etílicas crece, la producción formal nacional registra un descenso de 32 por ciento, lo que quiere decir que las bebidas adulteradas ganan cada día más mercado ante la indiferencia o nula acción de las autoridades. Apunta que es tal la magnitud del contrabando y fabricación ilegal de bebidas alcohólicas que de los 30 millones de litros que se consumen anualmente en el país, sólo 17 millones es producido por compañías de marca que continúan observando un declive en sus ventas. Manuel Mirabent González, endocrinólogo de un hospital especializado en adicciones, precisa que consumir bebidas adulteradas con metanol puede provocar desde intentos dolores de cabeza, vómitos y pérdida temporal de la memoria, hasta daños cerebrales irreversibles y ceguera permanente "y eso es lo que se está dando a nuestros jóvenes en licorerías, barras libres y discotecas". ALCOHOL GENERA 9 MILLONES DE DISCAPACITADOS Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), revelan que en México existen nueve millones de discapacitados por el consumo excesivo de alcohol que enfrentan desde padecimientos psicomotores, renales y hepáticos severos, hasta la pérdida de brazos o piernas por accidentes automovilísticos o laborales. El problema es de tal magnitud que en los últimos 20 años la mortandad por cirrosis entre la población mayor de 40 años se incrementó 70%. Entre los jóvenes, precisa la Organización Mundial de la Salud , el consumo de alcohol es la primera causa de muerte vinculada con los accidentes automovilísticos, riñas callejeras y el suicidio debido a que muchos de adolescentes al llegar a la embriaguez entran en un agudo estado depresivo que su sistema nervioso no puede asimilar y dentro de su angustia toman una decisión desafortunada. PRIMERA CAUSA DE MUERTE ENTRE LOS ADOLESCENTES Indicadores de la Encuesta Nacional de Adicciones del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), revelan que cuando menos el 3.5 por ciento de los adolescentes en México presenta algún síntoma de dependencia al alcohol cuyo consumo en el rango de entre 14 y 20 años de edad se triplicó de 17 por ciento en 1998 a 52.1 por ciento al cierre de 2007. En el rango de 20 a 24 años de edad, el comportamiento en el consumo de bebidas etílicas mantiene una tendencia creciente y más en las zonas urbanas como es el caso del Distrito Federal donde se estima que 35 por ciento de los jóvenes ingiere alcohol y de ellos uno de cada 10 bebe inmoderadamente. La encuesta destaca que está demostrado que el alcohol incrementa hasta en cinco veces el riesgo de sufrir un accidente y aumenta en siete veces la posibilidad de ingresar a un servicio de urgencias por traumatismo. En el Distrito Federal, por ejemplo, el consumo de alcohol está relacionado con el 93 por ciento de los accidentes automovilísticos de fin de semana y con el 84.7 por ciento de los fallecidos por lesiones multitraumáticas, de bala, acuchillamientos, caídas y suicidios. |
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