Opinión
Juan Antonio García Villa
El Presidente, los militares y el beisbol hace 75 años

El Sol de México
26 de mayo de 2008

¿Desde cuándo no asiste un Presidente de la República a un partido de beisbol? La última vez que esto sucedió fue en marzo de 1964, esto es, hace 44 años, era entonces presidente Adolfo López Mateos, quien estuvo en el hoy desaparecido Parque del Seguro Social. En contraste, en un solo año, en 1930, la prensa de la época informó de la asistencia hasta en tres ocasiones de dos presidentes de la República a juegos de beisbol. El lunes 6 de enero un diario capitalino dio cuenta que "el Presidente de la República, licenciado Emilio Portes Gil, luciendo un sombrero de fieltro fino, lanzó la primera bola en la inauguración del Campo Deportivo Venustiano Carranza, cuyas tribunas y campo costaron al Gobierno capitalino la suma de 86 mil 894 pesos 01 centavos". Las otras dos ocasiones fueron los domingos 25 de mayo y 16 de noviembre, y en ambas, el presidente era ya el ingeniero Pascual Ortiz Rubio.

La anterior información aparece consignada en el libro que tiene en preparación sobre el rey de los deportes en la década de los años treinta del siglo pasado don Jorge de la Serna, cronista deportivo de larga trayectoria en nuestro país. Don Jorge publicó hace seis años el primer tomo de esta historia del beisbol mexicano, correspondiente a los años 20. Su fuente es básicamente hemerográfica, y al concluir recientemente la redacción del capítulo relativo al año 1930, distribuyó a varios de sus amigos una copia del texto para recibir comentarios. Cosas muy interesantes contiene en torno a la época este primer capítulo. Por lo que hace al tema central del libro, que es el beisbol, además del aspecto relativo a los presidentes de la República, ya referido, vale la pena hacer mención a otros dos: Los militares y el rey de los deportes y el tiempo de duración que entonces tenían los partidos de este deporte.

En su libro anterior, el de la década de los años 20, don Jorge de la Serna hizo numerosas referencias al gusto que por el beisbol sentían los militares mexicanos. En la siguiente década las cosas cambiaron. Al comentar una nota periodística del mes de enero de 1930, apunta el autor que "el beisbol se mantenía entre las preferencias de los aficionados, muy a pesar de que ahora ya no había la influencia decisiva y pecuniaria de los militares". No obstante, don Jorge da cuenta que, según nota de prensa del lunes 6 de abril, "en la Villa de Tlalnepantla, el equipo del 26 Regimiento gana 3-0 a Ericson, (pues) los militares fueron organizados en una novena ganadora, gracias al Mayor Morales". Y de acuerdo con la información del lunes 21 de abril, "el Estado Mayor vencía a Veracruz 10 carreras a una". Según otra nota periodística más, del 3 de noviembre: "Dos de los mejores equipos de Zacatecas y de Aguascalientes se enfrentaron en una serie de tres juegos, ganándolos todos el Tercer Batallón de Zacatecas a Sistema Calles, por 4-2, 4-3 y 2-1".

Ahora lo relativo al tiempo de duración de los juegos de beisbol. Aunque el texto hace mención a numerosos partidos, sus resultados y su diversa estadística información que se agrupa en lo que se conoce como el "box score", sólo en tres de ellos se consigna su tiempo de duración. Los tres corresponden a encuentros del equipo representativo de México que participó en los Juegos Centroamericanos celebrados en La Habana. La información del jueves 27 de marzo da cuenta que nuestro país apaleó a Panamá 13 carreras a 2, en un juego que duró 2 horas cinco minutos; el sábado 29 Cuba le ganó a México 7 a 3 en partido de una hora 55 minutos de duración, y el domingo 30 de marzo se da a conocer que nuestro equipo venció a Guatemala 13 a 1 y el tiempo del partido fue de dos horas. En resumen, el promedio de duración de los tres partidos fue de dos horas.

Uno de los más grandes problemas que enfrenta el beisbol contemporáneo es la larga duración de los partidos. Andan en el orden de tres y media a cuatro horas y en ocasiones aún más. Hoy, que la agitada vida moderna exige que sean de menor duración y ahora no, sucede exactamente lo contrario. En este aspecto específico se hace necesario analizar con detenimiento por qué antes eran de más corta duración, a fin de restaurar esta característica del beisbol de antaño.
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