Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Xiuhtlaltzin, primera reina tolteca y Xóchitl, reina tolteca descubridora del pulque

El Sol de México
20 de enero de 2008

DESCUBRIDORA DEL PULQUE

Los toltecas fundaron Tula alrededor del año 900 después de Cristo, y llegó a ser la capital de un imperio que abarcó toda Mesoamérica.

Entre los pueblos nahuas posteriores a estos fue tan grande la estimación por todo lo que se refería a la época tolteca, que la palabra "toltécatl" se convirtió en sinónimo de artistas.

El conjunto de las creaciones culturales de los toltecas se designa en las crónicas indígenas con el nombre de "Toltecáyotl" o "Toltequidad".

Los toltecas se desprendieron del noroeste de México, desde la provincia de Tuitlan, nombre de la ciudad zacatecana conocida como La Quemada o Chicomoztoc.

Viajaron dirigidos por Mixcóatl, "la culebra de las nubes", y más tarde, ya divinizado éste se casó con Chimalma, cuyo nombre significa "la que porta el escudo" o sea, la mujer guerrero porque murió al dar a luz a Topiltzin, el fundador de Tula, siendo por tal motivo consagrada como una de las deidades del poniente de Cuiateteo, o "mujeres diosas", muertas del primer parto.

El dios de los toltecas era Quetzalcóatl, quien repudiaba los sacrificios humanos, y entonces se le enfrentó Tezcatlipoca, cuyos oficiantes pusieron trampas a Quetzalcóatl para desprestigiarlo, hasta que lo hicieron huir junto con sus seguidores y de ahí la dispersión de los toltecas.

LA REINA VIUDA

Las leyes establecían que a la muerte del rey le sucediese su hijo primogénito estando en "edad competente", sin embargo, sus vasallos le suplicaron al príncipe heredero Tepancaltzin les permitiera jurar a la viuda Xiuhtlaltzin por reina y que ella tomase a su cargo su amparo, continuando con el gobierno que había encabezado su esposo. El príncipe no les llevó la contra a sus súbditos y fue el primero que la saludó como reina, diciendo ser "feliz vasallo de su madre antes que me hubiese puesto en las sienes la corona del rey".

Así, Xiuhtlaltzin fue la primera reina de los toltecas.

EL REY MITL, SU ESPOSO

Mitl había reinado durante 52 años conforme a la ley que lo establecía como período para cada gobernante teocrático, y satisfecho del amor de sus vasallos, no quiso sujetarse a la ley del reino y ceder a su hijo la corona. Así que continuó en el trono otros siete años más hasta su muerte, que fue por causas naturales.

Era un rey amado y sus vasallos lloraron su desaparición durante varias semanas, sepultándolo en el Templo de la Rana tras adornar el cadáver según los usos y costumbres de su alta jerarquía.

Carlos María de Bustamante en su Cuadro Histórico describe los funerales: "Concluidos los honores funerales, para enjugar las lágrimas de la reina viuda Xiuhtlaltzin, pasó toda la nobleza a darle el pésame y suplicando al mismo tiempo continuase en el mando toda llena de la autoridad que tuvo su esposo.

"No obstante ser esta providencia contraria a la ley del Estado y de hallarse en disponibilidad su hijo el príncipe Tepancaltzin de gobernar".

"Las amables prendas y elevado talento muy superior a la generalidad", era bien notorio para sus súbditos que habían sido puntales testigos de que "había cargado a medias con su esposo la pesada tarea de gobernar con igual celo, dedicación y amor".

"Todo esto les mitigaba la pena que les inflingía la sensible pérdida del sabio monarca, y aseguraban su felicidad elevando al trono a aquella heroína, en quien estaba retratada la imagen de su esposo, siendo una misma la grandeza de su alma, la verticalidad y prudencia del gobierno y el amor para todos los pueblos".

Así, Xiuhtaltzin se convirtió en la primera reina del pueblo tolteca, gobernándolo durante quince años hasta su fallecimiento en 1040 de nuestra era. Sus exequias se celebraron fastuosamente y "todos sus vasallos gimieron de dolor por varias semanas", elevando al trono a su hijo Tepancaltzin.

XOCHITL

Xóchitl era hija de Papantzin, de noble familia perteneciente a la dinastía del rey Tepancaltzin, quien gobernaba con "recta justicia", y era ejemplo de rectitud y austeridad, aunque no se dejaba ver en público frecuentemente por rehuir la popularidad que merecía pero que lo agobiaba.

Papantzin consideraba "como orgullo de su hogar el tener la dicha de una hija", la joven Xóchitl, que significa Rosa y Flor, nombrada así recién nacida, por el encanto de su belleza.

La joven poseía sorprendente hermosura, un dulce carácter, era inquisitiva y muy inteligente.

En esas se produjo una tormenta de tal rango que amenazaba destruir Tula y a todos sus habitantes. El efecto del viento destruyó las chozas de los tulteños, las cosechas y todo lo inundó el agua de la lluvia que no cesaba.

Consternada, Xóchilt ofreció una plegaria a los dioses colocando ante su altar "las más bellas flores que pudo reunir en tan mal trance", rogándoles que el huracán cesara. Su ruego fue escuchado y la tormenta desapareció casi al instante.

Al día siguiente la joven fue al campo a recoger flores para ofrendarlas a los dioses en agradecimiento a su intervención. Miró "con tristeza y el alma adolorida" los destrozos que había causado el meteoro y entre las flores descubrió una planta de maguey cuyas grandes hojas y pencas estaban retorcidas por la furia de los vientos y por cuyas heridas brotaba un abundante jugo que estaba siendo libado por centenares de abejas, lo cual llamó poderosamente su atención.

Atendiendo a ese impulso femenino que hizo de la mujer la primera agricultora y cosechadora del mundo, bebió aquel néctar, "encontrándolo dulce y delicado como la miel de los panales"; es aguamiel, diría.

Corriendo, Xóchilt regresó a casa y le comunicó a su padre el descubrimiento y Papantzin, considerando que aquel jugo podría satisfacer las necesidades apremiantes de la gente hambrienta y desolada fue ante el rey para comunicarle el hallazgo y el uso que podría dársele a aquella bebida en tiempos tan pesarosos.

Tepancaltzin probó el "agua miel" y de inmediato pidió a Papantzin condujese ante él a su hija, la descubridora de aquel preciado licor.

XOCHILT ANTE EL REY

La hermosa joven se presentó ante el rey llevando, además de otros presentes, un tecomátl lleno de aguamiel y le dijo que aquella bebida podría servir de alimento al pueblo famélico y triste, tal y como su padre se lo había dicho.

Más el rey no prestó mayor atención a los regalos ni a la sugerencia, sino que se fijó más en la belleza de Xóchitl que en el mérito de los obsequios y en la posibilidad de que sus vasallos dispusiesen de un vino nutritivo y sabroso.

Se enamoró de ella, la raptó y le engendró un hijo cuyo parto aconteció en el palacio de Tlalpan, donde Xóchitl había sido recluida para "ser educada".

Al niño lo nombró Meconetzin o hijo del maguey, pues fue engendrado en medio de la borrachera del rey que "había bebido demasiado aguamiel". Más tarde, Meconetzin adoptaría el nombre de Topiltzin o "Justiciero" y fue el último monarca de los toltecas y quien tuvo que enfrentar la guerra civil que finalmente destruyó la civilización tolteca.

LA REINA XOCHITL

Papantzin, en su momento, había reclamado al rey por su honor y el de su hija y a esto el monarca le ofreció que se casaría con ella y la haría reina.

Sería "en su oportunidad" advirtió el rey. En el reino no estaba permitido entre los grandes señores la poligamia y el concubinato, de modo que Xóchitl fue enviada en secreto al palacio de Tlalpan "para su educación y protección y nada más".

Sin embargo, con el tiempo fue revelado el secreto y muerta la reina esposa de Tepancaltzin, llevó consigo a Xóchitl al palacio real y a su hijo, a quien declaró como su heredero al trono y se desposó con Xóchitl reconociéndola como reina.

Al lado del rey la joven reina manifestó "un conjunto de prendas tan admirables, que se hizo dueña de las voluntades de todos sus vasallos".

LA SUBLEVACION DE LOS SEÑORES

Huehuetzin era un gran señor de la numerosa nación de los hueytlapanecas y pretendía el derecho al trono de Tula, por "falta de sucesión legítima de Tepancaltzin" y así les propuso a los otros grandes señores "coronarse rey legítimo del pueblo tolteca".

Tepancaltzin no hizo caso de aquella exigencia y siguió reinando hasta cumplir su tiempo en el gobierno y dispuso ceder la corona a su hijo Meconetzin y hacerlo jurar rey.

La jura tuvo lugar en el año de dos cañas que corresponde al año 1091 de nuestra era. La ceremonia de coronación se llevó a cabo en Tula, la capital del reino y entonces adoptó el nombre de Topiltzin primero, el Justiciero. Tenía 40 años de edad.

LA GUERRA CIVIL

En el año 1096 de su gobierno, o de siete pedernales, los señores de hueytlalpanecas comandados por Huehuetzin desencadenaron la guerra contra el Justiciero. Esta guerra civil se prolongó durante tres años y significó la destrucción de la cultura tolteca.

MUERTE DE XOCHITL Y DEL REY

Tepancaltzin era un viejo de 150 años de edad y, a pesar de ello era un hombre vigoroso y valiente así que se enfrentó a sus enemigos en varias batallas que no se decidían a favor de él ni de los sublevados.

Entonces, en un pueblo llamado Xochitlalpan, durante una escaramuza, el rey fue herido de muerte por el rey Xiuhtenancaltzin, y la reina Xóxhitl también herida mortalmente por el rey Cohuanacoltzin. Ella se defendió valerosamente hasta que llena de heridas de muerte, desangrándose y mutilada cayó sin vida.

En otro encuentro murieron el rey Topiltzin y su hijo menor Xilotzin, el último de la dinastía del reino de los toltecas.

EL PULQUE DESTRUYO A QUETZALCOATL

La destrucción de Tula también se atribuye a la acción del pulque, pues relajó la moral del gran sacerdote Quetzalcóatl a tal grado que tuvo que abandonar la ciudad por el lado de oriente, prometiendo a la gente que regresaría.

El cronista Bernardino de Sahagún describe el fin de Quetzalcóatl: "Llamaron al nigromante Titlacauan a donde estaba Quetzalcóatl y dijo: "Señor hijo, como estáis, aquí traigo una medicina para que la bebáis. Señor véis aquí la medicina que os traigo; es muy buena y saludable, y se emborracha quien la bebe; si queréis beber, emborracharos ha y sanaros ha, y ablandárseos ha el corazón, y acordáseos ha de los trabajos y fatigas y de la muerte, o de vuestra ida.

"Y el dicho Quetzalcóatl gustó y probóla, y después bebióla diciendo: ¿Qué es esto? Parece ser una cosa muy buena y sabrosa; ya me sanó y quitó la enfermedad, ya estoy sano.

"Y el dicho Quetzalcóatl bebióla otra vez, se emborrachó y comenzó a llorar tristemente, y se le movió y ablandó el corazón para irse, y no se le quitó del pensamiento lo que tenía por engaño o burla, que le hizo el dicho nigromántico viejo, y la medicina que bebió el dicho Quetzalcóatl era vino blanco de la tierra, hecho de magueyes que se llama Teómetl".

Quetzalcóatl marchó y nunca jamás regresó al reino de Tula.
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