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Sociedad
Mary Ann Thompson-Frenk: una historia diferente
Mary Ann está muy interesada en colaborar con comunidades del Tíbet. Foto: El Sol de México
El Sol de México
17 de noviembre de 2007
Ciudad de México.- No cabe duda que cada cabeza es un mundo. Escribo así porque cuando conocí a Mary Ann Thompson-Frenk (Frenk es su apellido de casada), descubrí a una joven mujer de 30 años de edad llevando a cuestas un montón de actividades, no sólo en su país, Estados Unidos, sino en todo el mundo.
Tuve oportunidad de conocerla en las oficinas de una de las publirrelacionistas más reconocidas en México, la de Silvia Pendás. Ahí, acompañada por un traductor, Mary Ann muy amablemente nos regaló parte de su atesorado tiempo para darnos a conocer los planes que tiene para trabajar en México, en especial con algunas comunidades indígenas, lo cual me resultó un tema muy interesante siendo a tan corta edad una empresaria, pues es CEO de la corporación 7-Eleven y líder comunitario en Dallas, amén de ser artista con importantes premios con el ARTV's Sculptor of the Year Award y ser la directora de su propia compañía Thompson Fine Arts, INC, que ya fue nominada al premio Obelisk Award de DBCA por donar espacio para el Visual Arts Coalition de Dallas, que representa a más de siete mil 500 artistas visuales, estando ella a la cabeza del Consejo Asesor. Eso es una sola parte en lo que se ha ocupado, porque además ha recibido múltiples reconocimientos por sus esfuerzos en el activismo y la filantropía, que incluyen la distinción Honoree en 2006 por la Philanthropy World Magazine, así como el premio The Foundation for Pluralism en este 2007. Por si fuera poco, Mary Ann ha servido en más de 14 diferentes foros que van desde el ámbito nacional hasta el internacional, siendo actualmente miembro del Consejo de Administración de The Interfaith Center de Nueva York, integrante del Consejo Asesor de The Indigenous Institute of The Americas, así como patrocinadora regular y presidenta de proyectos tales como la exhibición "Pablo Neruda internacional", en la que figuraban varios artistas mexicanos reconocidos y culturas indígenas de México. Participa además en el Consejo Asesor de la galería de Chicago WomanMade, que la describe como "una artista prolífica, escritora y activista social". Pues ahí no se detiene la historia de esta notable mujer, porque ella ha sido invitada como ponente en asuntos de tolerancia religiosa, reestablecimiento entre culturas y religiones divididas, también ha participado en temas de responsabilidad comunitaria en un mundo globalizado para Heiffer International en Ruanda, The Foundation for Pluralism, The World Muslim Congress for Peace y The Dallas Green Alliance. En febrero próximo será ponente en Malasia, en beneficio de 300 mujeres musulmanas que buscan descubrir maneras de crear paz en Medio Oriente, protegiendo su herencia cultural. Con sus esfuerzos ha llevado a su fundación Memnosyne Foundation a negociar su primer tratado y plan de acción entre los dirigentes tradicionales de las naciones Navajo y Hopi. Al lado de su esposo Joshua Frenk ha patrocinado varios programas promoviendo los derechos humanos, el medio ambiente y las artes mediante Memnosyne Foundation, que recientemente otorgó becas a tres premiadas del Premio Nobel de la Paz: Betty Williams, Rigoberta Menchú y Joddy Williams. Del mismo modo, Mary Ann ha servido como Gold Medal Sponsor, en honor de su santidad, el Dalai Lama del Tíbet para ayudar a su organización Save Tibet, en sus esfuerzos para apoyar a la gente tibetana. SU APOYO A LOS INDIGENAS Aquí es donde viene lo interesante, porque los intereses de Mary Ann también están relacionados con su ayuda a las culturas indígenas alrededor del mundo, las que provienen de su contacto con los indígenas de Teotihuacán y de su mentor Ricardo Cervantes en particular. Mary Ann dice preocuparse por los indígenas, porque los gobiernos no lo hacen. Al respecto, dijo: "Mientras la gente alrededor del mundo se levanta ansiosamente para ayudar a países del tercer mundo y a tribus indígenas que tienen medios limitados para acceder a las necesidades de vida y a menudo también lejos de su origen y distantes de la gente, es consecuencia de la influencia del mundo occidental sobre un grupo de personas económicamente independientes". Otro de los intereses de Mary Ann Thompson-Frenk es que como resultado, tras entrevistar líderes indígenas de Japón, Africa, Reino Unido y América, la Fundación Memnosyne diseñó el programa de Centros Culturales para ayudar a las culturas indígenas a conservar su herencia, artes, canciones, bailes, ceremonias tradicionales, prácticas de medicina también tradicionales, lengua, etcétera, para que nosotros como humanidad no perdamos la riqueza de conocimiento y la belleza que se encuentra en peligro en un mundo globalizado. Esas tribus que han conservado su cultura ante la globalización han sufrido menos problemas con las drogas, el alcohol y la presión, como un resultado de mantener intactos los lazos con su "familia tribal". Al respecto, comentó Mary Anne: "La intención de estos centros no es traer la mentalidad occidental a tierras foráneas, sino humildemente ofrecer ayuda a aquellos que viven en otras culturas y preguntar si podríamos ayudarles a preservar las contribuciones de su gente a la humanidad antes de que se pierdan, y con ello recuperar la confianza, espíritu y corazón de su gente". Pero este no es el único lugar donde la rica herencia cultural de México ha influenciado las metas de Mary Ann y de la Fundación Memnosyne, la cual tiene como objetivo "proveer a la humanidad los medios para alentar una positiva y pacífica colaboración global en todas las áreas del conocimiento". Esta es a grandes rasgos la historia de Mary Ann Thompson-Frenk, una mujer sencilla, de carácter sumamente agradable, de rostro sonriente y con una gran capacidad filantrópica, influenciada, tal vez, por su padres Debra y John Thompson -muy en especial por su papá-, quienes la adoptaron cuando tenía cinco días de nacida. Mary está al cien por ciento dedicada a las labores humanitarias tras haber superado dificultades físicas como pérdida del oído y asma que, sumado a su origen étnico, pues ella es mexicana de nacimiento, le resultó difícil crecer con lástima por sí misma, pese a que creció rodeada de una familia extensa en Dallas. Sin embargo, fue el padre de Mary Ann, su maestro, de quien aprendió muchas cosas importantes para poder ayudar a los demás y crecer sin complejos. En alguna ocasión él le dijo: "Este mundo no nos debe nada, nosotros le debemos al mundo el hacer de él un mejor lugar", y en otra ocasión, al caminar por un parque, le mostró una semilla caída de un árbol, reafirmándole: "¿Te das cuenta cómo una semilla tan pequeña puede hacer crecer algo tan grande?". Como esas frases, Mary Ann guarda en su corazón muchas más que la impulsan a ser cada día un mejor ser humano ocupándose en los demás, a veces sin pensar en su propia vida, como sería por ejemplo el formar una familia: "Ahora no puedo tener bebés. Siempre estoy en lugares muy peligrosos, donde a veces hay gente armada y no me gustaría arriesgarlos", puntualizó Mary Ann, quien en el 2002 se casó de manera apresurada, pues su padre concluía su estancia en este mundo debido a su lamentable padecimiento relacionado con el cáncer. Aseguró que seguirá trabajando para los mexicanos, otorgándoles apoyos financieros, pero la mejor manera de ayudar a la gente, dijo, es enseñándola a trabajar, a instruirla en algún oficio, por eso apoyará a la región maya y Teotihuacán con la creación de centros de cultura en los que facilitará programas computacionales, porque desea complementar lo tradicional con lo moderno. |
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