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Comunidad y Cultura Local
Reconstruyen historia de una cultura viva en el sur de Veracruz
La ceremonia en que fue devuelta una réplica del "Chaneque de San Martín Pajapan" a la comunidad popoluca y náhuatl del sureste veracruzano fue una muestra de la multiculturalidad
Diario de Xalapa
31 de octubre de 2006
Tatahuicapan de Juárez, Ver.- La reintegración del "Chaneque de San Martín Pajapan" a la comunidad popoluca y náhuatl del sureste veracruzano fue una muestra de la multiculturalidad que en el Estado existe, indicó la doctora María Esther Hernández Palacios, directora del Instituto Veracruzano de Cultura, quien llevó la representación del gobernador Fidel Herrera Beltrán a la ceremonia realizada, igual que hace 3 mil 500 años, a los cuatro puntos cardinales, a las cuatro esquinas del universo.
La ceremonia en que fue devuelta una réplica de la citada escultura olmeca, de gran misticismo y religiosidad para toda la región y que hace 40 años fuera trasladada al Museo de Antropología de Xalapa, fue realizada por Aciano Ramírez "Hombre Rayo" (sacerdote popoluca de sabiduría ancestral), y en ella estuvieron presentes los antropólogos Juan Sánchez Bonilla y Roberto Williams, testigos presenciales del retiro de la pieza escultórica cuando hace cuatro décadas fuera llevada a la capital del Estado. "Traerles al 'Chaneque de San Martíní de regreso es señal de que vienen tiempos mejores y motivo de sentirnos orgullosos de tener una cultura única en México y que está viva", expresó la doctora Hernández Palacios Mirón acerca de la reintegración del monolito, obra de la Cultura Madre de Mesoamérica, durante la ceremonia inscrita en la realización del Festival Olmeca, tras la huella del jaguar, esfuerzo del Gobierno del Estado por implementar e institucionalizar un fiesta de la cultura popular del sur de Veracruz, con el objetivo de ofrecer a las comunidades de esta región un mayor goce de su riqueza cultural en vías de un desarrollo social extensivo. Al respecto, Juan Sánchez Bonilla, principal promotor del retorno de una réplica de la pieza a la comunidad que la custodiaba, comentó: "La primera vez que se tuvo noticia del 'San Martín Pajapaní fue en 1897, cuando al ingeniero Loya le tocó hacer deslindes de los territorios municipales, y fue Miguel Covarrubias el primero en hacer un dibujo de una pieza que ni siquiera conoció y de la cual el maestro Alfonso Medellín Zenil, entonces director del Museo de Antropología de Xalapa, nos envía en la primera brigada de campo que destina Soteapan a buscarla". El lingüista Jesús Morales, los antropólogos Emilio Bejarano, Roberto Williams y Juan Sánchez serían los protagonistas del hallazgo, gracias al auxilio de "un viejo hombre de monte" que en 1963 los guió hasta el Chaneque que se encontraba en la cima del monte, del San Martín Pajapan. Juan Sánchez recuerda ese momento visiblemente emocionado: "Estábamos rompiendo un culto y me prometí, en aquel tiempo, devolverles una imagen, pero se dio hasta hoy, cuarenta años después". Reencontrándose con conocidos, con amigos, con la gente con la cual trabajó en la cima del San Martín, Juan Sánchez y Roberto Williams se percatan de "estar reconstruyendo la historia". Se ha colocado la misma ofrenda que encontraron bajo el original, y lo más impactante para todos es ver el fervor y la religiosidad con que la comunidad en pleno ha acudido hasta el manantial de Tecomoxochiapa a darle la bienvenida al "dios", lo cual nos recuerda que nuestras culturas están vivas. Previo a la colocación de la pieza, el Consejo Supremo Náhuatl-Popoluca, el cual se volvió a reunir por primera vez después de años de receso, realizó un ceremonial para recibir al Chaneque; esto ocurrió el 12 de octubre pasado, cuando se colocó la ofrenda a la tierra donde posteriormente se asentaría nuevamente el Chaneque. La pieza, cuyo peso es de una tonelada, es una réplica del original que se encuentra en el Museo de Antropología de Xalapa y la cual representa a un sacerdote en actitud de levantar un árbol cósmico (símbolo relacionado con los puntos cardinales y la fertilidad) y cuyo tocado representa al Dios del Maíz, alimento primordial de los pueblos prehispánicos y de la Cultura Madre de Mesoamérica y cuyos estudios revelan que en el año 1150 antes de Cristo, los pueblos olmecas habían hecho de su cultivo el eje de su civilización. |
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