México
Ampliaría CETU brecha entre ricos y pobres, prevén
Organización Editorial Mexicana
22 de julio de 2007

Gabriel Xantomila / El Sol de México

Ciudad de México.- La Reforma Fiscal que el Ejecutivo envió a la Cámara de Diputados aunque establece el objetivo de reducir la brecha regional, lo cual debe demostrarse, parece que no es así, se amplía la brecha entre ricos y pobres, por ello es importante que se establezcan los incentivos a los estados y municipios, que crezcan más y recauden más.

Francisco Suárez Dávila, exsubsecretario de Hacienda, exdirector general del Banco Obrero y Somex; funcionario del Banco de México y representante de México ante la OCDE, asegura lo anterior y menciona que esta reforma no es una Reforma Hacendaria, aunque si un primer paso, una etapa dentro de un proceso planeado para integrar una reforma. Es un paquete fiscal o miscelánea fiscal con algunos elementos novedosos.

Es integral, porque contiene elementos de ingreso, gasto y federalismo, pero en su parte tributaria es parcial, porque sólo se refiere a uno de los tres componentes; ISR a las empresas, pero no al IVA o al ISR a las personas físicas, donde está la mayor parte de la recaudación.

Va encaminado directamente a las empresas, teóricamente la línea de menor resistencia política y mayor apoyo popular. A éstas se les pretende duplicar la carga tributaria, de algo menos del 2 por ciento del Producto Interno Bruto a cerca del 4 por ciento.

Suárez Dávila detalla la CETU que persigue diversos objetivos que pueden ser contradictorios entre sí:

Es un impuesto de control y también recaudatorio; no cumple el objetivo de apoyo a la competitividad y es contrario al fomento al empleo.

Con maestría en economía de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, Suárez Dávila enfatiza que por su complejidad la CETU tiene que verse como un sistema CETU-ISR-Empresas y, la otra propia, la del ISR.

Es un sistema dual, con una base valor agregado (la CETU) y, la otra propia, la del ISR; es a la vez máximo, para quienes en el ISR pagan "normal'', arriba del 16 por ciento y mínimo, para los que eluden y pagan abajo del 16 por ciento. No es justo.

Fija impuestos, de manera ingeniosa y genérica, a sectores que tenían trato especial (agricultores, transportistas), sin tener que ir caso por caso.

Es teóricamente de trato parejo a todos, pero los sectores y empresas están en situación dispareja.

Académico de la Universidad Iberoamericana, Colegio de México y Universidad Nacional Autónoma de México, Francisco Suárez Dávila explica que la CETU requiere un estudio de impactos sectoriales:

Afecta negativamente a los agricultores y transportistas, que tenían trato especial; a las empresas y sectores apalancados con deuda, por ejemplo, constructores, vivienda e infraestructura; a las que tienen inversiones en curso o en prospecto; a las empresas pequeñas y medianas; hay efectos negativos sobre la filantropía y la educación privada. En ambos casos hay abusos y elusión o evasión, pero también pagan justos por pegadores. Tampoco se aclara si las maquiladoras quedan con su régimen especial.

Además, en su efecto en nómina y empleo, la CETU no permite deducción de nómina, salvo retención ISR de trabajadores. Se genera un problema por las cotizaciones sociales y prestaciones. Se genera un problema por las cotizaciones sociales y prestaciones.

Respecto a las reglas en materia de gasto, el también exdiputado federal, explicó que estas normas responden claramente al objetivo de que los contribuyentes demanda un gasto público transparente y eficaz y "eso adorna bien la parte tributaria".

Pero no se aprecia en la presentación una visión completa de un proceso que pasa por el Plan Nacional de Desarrollo, el proceso de elaboración del Presupuesto de Egresos de la Federación, la evaluación exante de proyectos, su análisis, modificación y aprobación, y luego, su control y evaluación expost, y la rendición de cuentas en los tres niveles de Gobierno.

Respecto al federalismo fiscal, Suárez Dávila comentó que es un avance establecer un principio de orden, en el sentido de que las participaciones debe satisfacer un principio resarcitorio, compensador y, las aportaciones, un principio redistributivo.

El paquete del Ejecutivo establece que un objetivo es reducir la brecha regional. Esto debe demostrarse, pero parece que no es así, se amplía la brecha entre estados ricos y pobres.

Es importante que se establezcan los incentivos a los estados y municipios, que crezcan más y recauden más, pero esto va a abrir la brecha en contra de los que tienen un menor desarrollo institucional y menos potencial de crecimiento.

A los estados se les están dando fuentes políticamente difíciles de recaudar.

El impuesto que más recauda es el de la gasolina. En todo caso la tasa debe establecerse a nivel federal (100 por ciento participable). Dado el grado de rezago que existe en el precio de la gasolina y el IEPS federal negativo, que representa un boquete de miles de millones de dólares, no es claro si hay margen político y económico para cubrir este rezago y, además, aumentar los recursos por este concepto a los estados.

Por último, el especialista se refirió a la reforma fiscal y la energética.

Explicó que el paquete fiscal no genera recursos suficientes y necesarios que permitan una reforma sustancial de Pemex de fondo y un nuevo régimen fiscal suficiente. Si la reforma fiscal es marginal, la reforma fiscal de Pemex será marginal, y, con ello, la reforma energética también.