Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Linneo, el primero en ordenar y clasificar los seres vivos

El Sol de México
8 de julio de 2007

Ya que Dios ha creado el mundo, es posible comprender la sabiduría de Dios estudiando su creación. La creación de la Tierra es la gloria de Dios, tal como sólo el hombre lo ve por las obras de la naturaleza. El estudio de la naturaleza revela el Orden Divino de la creación de Dios, y el trabajo del naturalista es construir una clasificación natural que revele este orden en el universo", escribe Linneo en el prefacio de su obra "Sistema Naturae".

EN EL JARDIN DEL EDEN TODAS LAS ESPECIES ORIGINALES

Linneo consideraba que el proceso de generación de nuevas especies no era abierto ni ilimitado: "Cualquier nueva especie que pudiera haberse originado de la especie original en el Jardín del Edén, todavía forma parte del plan de creación de Dios, porque ellas habían estado siempre potencialmente presentes allí".

Sin embargo, pronto abandonó estas primeras ideas sobre la permanencia de las especies originales y, al conseguir nuevas especies mediante la hibridación de plantas y en algunos casos de animales, dio el gran salto previo a la teoría de la evolución de Charles Darwin.

Linneo primero, luego Darwin hasta los días de hoy que la evolución de las especies es un hecho confirmado, incluyendo al ser humano y a sus antepasados los primates, nuestros primos.

En mi opinión, no existe querella entre "creacionismo" y "evolucionismo", porque el Creador sabía lo que hacía: todo a partir del Big Bang.

SOBREVIVEN LOS MAS APTOS, LOS MAS FUERTES

Linneo confirmó la lucha por la supervivencia de los más aptos, los más capaces, los más fuertes, considerando que "esta lucha y la competencia son necesarias para mantener el equilibrio de la naturaleza, como parte del Orden Divino".

A esta "lucha" la describió como "tabla de carnicero", como una "guerra de todos contra todos".

La innovación de Linneo fue el agrupamiento de taxones superiores en órdenes, órdenes en clases y clases en reinos. La taxología es la ciencia de la clasificación de los seres.

Así, el reino "Animalia" contenía la clase "Vertebrata", que a su vez contenía el orden "Primates", que contenía al género "Homo" con la especie "Sapiens", o sea los humanos, y a los "trogloditas" los llamó hombres de las cavernas.

Después de él se han ido agregando el Homo Erectus, Homo Faber, Homo Habilis, etcétera.

SU PADRE LLEVA AL NIÑO AL BOSQUE

Charles tenía seis años de edad y su padre Nils Ingemarsson Linneo, un pastor luterano que amaba la naturaleza y la jardinería, llevaba al pequeño a los bosques y los campos, y le enseñaba las flores, las raíces, las semillas, y fijaba en su memoria el nombre latino de cada planta.

Charles nació el 23 de mayo de 1707 en Stenbrohult, en la provincia de Smaland, en el sur de Suecia. El párroco vivía en una cabaña en medio de una región agreste, siendo sus vecinos unos pocos granjeros. La cabaña sólo tenía una habitación que servía de cocina, comedor y lugar para dormir. En un estante tenía la Biblia, algunos libros de jardinería y botánica, así como una breve historia de Suecia.

No era habitual el método de enseñanza del párroco, ya que muy contados estudiosos se aplicaban a observar las plantas y los animales, estudiando las cosas en las obras de Aristóteles.

Uno que sí hacía observaciones en vivo era el botánico y profesor Olof Celsius, de la Facultad de Teología en la Universidad de Upsala.

Celsius en su obra "Hierobotanicon" describió todas las plantas mencionadas en la Biblia. Este naturalista habría de tener la mayor influencia en la vida y obra de Linneo.

PROTEGIDO DE CELSIUS

El párroco deseaba que su hijo estudiara su profesión, pero Charles no "mostró ningún interés ni aptitud para el sacerdocio" y aceptó que su hijo le pidiera ingresar a la Universidad de Lund para estudiar medicina, donde Linneo estuvo un año, siendo transferido a la Universidad de Upsala, donde se encontró con Celsius.

El naturalista y teólogo, quien llegó a ser presbítero de la catedral de Upsala, quedó impresionado por los conocimientos y aptitudes del joven estudiante y, ante la pobreza de aquel muchacho "de traje raído y muy delgado de cuerpo", lo invitó a vivir en su casa, lo vistió, lo sentó a su mesa y puso a su disposición la biblioteca universitaria.

Celsius tenía 59 años y Charles, 21.

Linneo le mostró a su maestro y protector el estudio sobre las flores que había escrito, titulándolo "Nupcias florales", donde establecía que las plantas tienen sexo, un hecho que hasta entonces nunca se había revelado, explicando que "el pistilo es el órgano femenino de la flor, que contiene el ovario con una especie de matriz donde va a colocarse la semilla después de haber sido fecundada por el polen, que se desprende de los estambres u órganos masculinos.

"Los pétalos de la flor no contribuyen a la procreación, sólo son como el tálamo nupcial arreglado gloriosamente por el Creador, que así viste de tan nobles colgaduras el lecho y lo aroma de tan dulces esencias".

LA EXPEDICION A LA LAPONIA

La expedición que llevó a cabo el joven Linneo fue la "más extraordinaria expedición científica que nunca se hubiese acometido".

Ocurre que Linneo y Celsius planearon una expedición a las tierras vírgenes de la provincia más septentrional de Suecia, nombrada Laponia. El profesor no podía hacer el viaje por sus compromisos como catedrático y presbítero, así que consiguió una modesta cantidad de coronas y, otorgándole su bendición, vio partir a Charles hacia aquella región distante e inexplorada, el 6 de mayo de 1732.

Todo el equipo de Linneo consistía en una regla, un anteojo de larga vista, una lente de aumento, una navaja, una escopeta, papel para disecar plantas, un lápiz y una libreta de apuntes.

El expedicionario estuvo durante seis meses mirándolo todo, haciendo dibujos y anotando lo que descubría y observaba.

LO PASO MAL, PERO LO HIZO

Durante los seis meses que Linneo anduvo por aquellos lugares pasó hambre en los campos helados, comía pescados mohosos, cruzó en bote difíciles torrentes, subió cuestas empinadísimas, evadió los disparos de rifle que le hicieron los lapones considerándolo un invasor y disputó su comida con las aves y animales salvajes.

Y siempre mantuvo su entereza y su capacidad de asombro: "Aquí la naturaleza viste sus mejores galas. Los granos de invierno ya elevan su tallo a medio pie de altura. Los abedules, los alisos y los álamos empiezan a cubrirse de hojas. Me acompañan las alondras que sobre el aire trémulo dejan escuchar su canto".

Observó las flores silvestres que nacen en la zona ártica, las aves polares y sus nidos, sus plumajes, sus huevos y sus pichones; estudió todo el ciclo de la vida de los renos, los que proveen los medios de existencia de los lapones: su comida, su bebida, su vestido y su casa.

Todo esto lo escribió en su libreta de apuntes, a la luz de las fogatas, en las tiendas ahumadas de los aborígenes y refugiado en su bote que había puesto sobre tierra.

A su regreso se presentó ante la Sociedad Científica de Upsala para rendir el informe de su expedición y lo que durante ella había encontrado y observado.

HIZO CONCIENCIA DE LA RIQUEZA DE SUECIA

Tres años le llevó poner en orden sus notas y complementarlas con sus recuerdos, recogiendo todo el material en el libro que tituló "Flora Lapona". La publicación de la obra lo hizo famoso y respetado como científico.

Entonces alertó al rey Federico I sobre las riquezas que Suecia poseía y el deplorable estado en que se encontraban los bosques de la Corona, abandonados a los incendios, las enfermedades y los insectos,

Asimismo, señaló la causa de las enfermedades que diezmaban a los rebaños del norte e identificó una planta venenosa para el ganado que recomendó exterminar: "enviando muchachas a que las arrancaran".

Le hizo una relación de la riqueza de los minerales del suelo en el norte de Suecia y, a partir de su informe, el Gobierno se aplicó a sofocar incendios, reforestar, proteger el ganado y explotar los minerales.

Entonces trató de que la economía sueca fuera autosuficiente y menos dependiente del comercio con el extranjero, aclimatando plantas valiosas para poder cultivarlas en Suecia a la vez que encontrando sustitutos nativos.

Infortunadamente, dado el clima frío de Suecia, no se pudieron adaptar a su territorio ni el cacao, café, té, plátanos ni arroz, y esto impidió evitar las hambrunas que ocurrían todavía en su época en Suecia.

LE OFRECIERON EL ORO Y EL MORO, Y EL PERMANECIo EN SU PATRIA

Tras otra expedición, ésta a Dalecarlia, antigua comarca de la Suecia central, que hoy forma la provincia de Kopparberg y que históricamente es un símbolo porque sus habitantes fueron los más resueltos defensores de la independencia nacional, Linneo regresó a Upsala. Para esta expedición contó con ayudantes y todos los gastos pagados.

Tenía 28 años de edad, era pobre y pretendía casarse con Sara Lisa, hija del doctor Moracus, un notable de la ciudad.

Su futuro suegro le puso condiciones: "Debes ir a Holanda, obtener allí un diploma de médico, regresar y establecerte para practicar una profesión lucrativa, y entonces te entregaré a mi hija".

Linneo hizo su tarea y mostró a los sabios de Holanda los manuscritos de ocho de sus obras, causando gran conmoción entre la comunidad científica y de allí viajó a Inglaterra para estudiar en la Universidad de Oxford.

El profesor Dillenius, "cautivado por el sistema del naturalista, le ofreció la mitad de su propio sueldo si se quedaba allí para enseñar". Dillenius era el primer profesor de botánica en Oxford.

Se le ofreció ir al Cabo de Buena Esperanza y Surinam, colonia holandesa en la Guayana, como huésped de Holanda para recoger y describir por primera vez toda su riqueza de nuevas especies de plantas y animales, pero él rechazó las ofertas y ya con sus obras publicadas en Holanda y diplomado en medicina, regresó a Suecia y en Estocolmo abrió un consultorio médico y se casó con la paciente Sara, que lo había esperado virginalmente durante tres años y medio.

Ya célebre y reconocido, Fernando IV, rey de España, en 1755 lo invitó a vivir en su país, pero él declinó la invitación.

INVENTO SENCILLO SISTEMA BINARIO

El sistema binario que Linneo inventó, y que ampliado se mantiene hasta la fecha, es sencillo: todas las rosas comenzaban con la palabra "Rosa", después se modificaban los nombres de las diferentes rosas, por ejemplo, la Rosa gallica, o Rosa de Francia y la Rosa adorata, la fragante rosa del té.

Según se acostumbra, después de los dos nombres se encuentra la "L" de Linneo, quien les dio el nombre.

En 1866 se hicieron algunos cambios en los cráteres de la Luna y a uno de ellos se le dio el nombre de Linneo.

Su primer libro sólo necesitó 14 páginas para explicar el sistema e identificar las especies; la décimo segunda edición, publicada 10 años antes de su muerte, tenía dos mil 500 páginas.

Su sistema tenía errores, pero se distinguió por su exactitud y porque permitía a los estudiosos colocar una planta en una categoría específica. Esto contribuyó a que la botánica pudiera desarrollarse con mayor facilidad.

CARL VON LINNE

En 1757, el rey de Suecia le otorgó título nobiliario, obteniendo la concesión de llamarse Carl Von Linné y un año después compró la Hacienda de Hammarby, en las afueras de Upsala, donde construyó un pequeño museo para sus extensas colecciones personales.

Como suele suceder a quienes hacen lo suyo y mucho más, los últimos años de su vida los pasó sumergido en creciente depresión y pesimismo y, tras "languidecer varios años", afectado por una serie de infartos ligeros en 1774, falleció años después en Upsala el 10 de enero de 1778.
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