Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Bullying: su origen en la era de las cavernas
Organización Editorial Mexicana
11 de mayo de 2013

  Intimidación, tiranización, aislamiento, amenazas, apodos, insultos, burlas, agresiones verbales y físicas, en grupo y siguiendo al matón de la escuela, al líder, el más fuere y osado, esto es el acoso escolar, el bullying que en inglés significa agresor o matón.

Es el psicólogo danés Dan Olwes quien primero definió el bullying en 1973 y lo amplió en 1982 a consecuencia del suicidio de tres jóvenes víctimas de éste en ese año.

Por coincidencia, en 1973 se publicó mi novela Donde el agua es blanca como el gis, donde describo los acosos y golpizas que padecí a los doce años de edad a cuenta del matón de la escuela y sus esbirros quienes, al grito de "tú le quemaste las patas a Cuahutémoc", ¿Yo?, pregunté, y se me echaron encima. Luego me la cobré, venciendo al líder.

Sí me ponía apodos, me intimidaba, me colocaba chinampinas en la silla de mi mesa banco, me insultaba por "gachupín" y se burlaba y cuando yo conversaba con una o varias compañeras de clase me tiraba del cinturón para estrangularme las partes bajas.

De mis alumnas, ellas me comentaron haber sido víctimas del bullying, en su niñez y adolescencia y sólo una, lesbiana, que calzaba botas de piel y puntas de metal, reconoció someter a las compañeras de clase: "las sometía, las golpeaba y las gozaba". Finalmente escribió un libro de poemas de calidad y nunca lo publicó.

En otra de mis hipótesis expongo que el bullying se originó en la Era de las Cavernas. Resulta que los machos adultos iban de cacería, entretanto las hembras permanecían en la cueva atendiendo a las crías y éstas, como en una escuela, miraban al pintor realizar sus obras sobre las paredes de la cueva.

Aquellas y aquellos niños y chicas se disputaban el mejor lugar para contemplar al artista en aquella oscuridad iluminada por antorchas. Se empujaban, se golpeaban, y las y los líderes conseguían su propósito. Eran los y las más fuertes, aptas, inteligentes y desarrollados físicamente.

En la edad adulta se convertirían en cazadores y ellas en domadoras y gobernantas de la cueva, hasta que inventaron la agricultura. Sin embargo, en la caverna, el bullying prevalecía. Estoy seguro de que se insultaban, ponían sobrenombres y el matón o la matona sometían a los otros.

Sobrevivir en aquellas circunstancias era cosa dura y de allí esas conductas. Éstas se han heredado hasta nuestros días con la misma finalidad, aunque no sea la de obtener el mejor trozo de carne o el mejor pan. Sólo el dominio y el sometimiento a las y los más fuertes líderes.

Ha de ser interesante que se lleve a cabo una encuesta entre gobernantes, legisladores, políticos, próceres, empresarios, deportistas, artistas, intelectuales, etcétera, a fin de estar informados de quienes ejercieron o padecieron el bullying. Esto aclararía muchas cosas.

Por lo pronto, en Inglaterra, existen tribunales, los "bully coufls" escolares y allí está a disposición una línea directa a la que pueden acudir aquellos que quieran consejos sobre situaciones de bullying. Obvio que las y los matones se abstienen.

Aquí los legisladores se han inventado reglamentos para impedir y hasta castigar el bullying, sin embargo éste no ha sido detenido ni desterrado en las escuelas. Los cavernarios siguen haciendo de las suyas.
 
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