Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
El papa Francisco y el peligro del populismo
Organización Editorial Mexicana
29 de marzo de 2013

  Desde Miami

Escuché la frase desde los primeros días del papado de nuestro pontífice Francisco.

Aun me es difícil llamarle solo por su nombre, y no hay otra forma de hacerlo que no sea la de anteponerle "Papa", porque como no tiene número que le suceda, el error puede ser de oído y que de inmediato al llamarle únicamente Francisco, (como a Benedicto XVI y sus anteriores) quien me escuche o lea diga: "Que falta de respeto, llamarle de tú al Papa".

Pero en fin, no es esa aclaración la que quiero hacerle. Es otra.

Apenas el papa Francisco había roto los moldes del protocolo desechando centenarias y milenarias tradiciones comencé a escuchar frases como esta:

"El tiene que escoger sus batallas" -me dijo mas de uno- "El Papa no puede ir por la vida cambiando y cambiando las cosas de la manera que ha comenzado: a diestra y siniestra sin que caiga inevitablemente en el populismo de cualquier gobernante. Tiene que aprender a escoger sus batallas y no nada mas hacer aquello que la gente quiere ver."

Confieso que al escuchar aquello pensé que los autores de tales comentarios estarían basándose en los celos razonables de la Curia Romana que vieron frustradas sus aspiraciones al no tener a Gianfranco Ravasi o a Mac Ouellet como el Papa doscientos sesenta y seis de la iglesia católica.

Les respondí de la misma forma que lo hago cuando se trata de un presidente entrante en el gobierno de un país: denle el periodo de gracia conocido como la "luna de miel" para saber cómo será su administración.

Pero ahora que han pasado unas semanas y cuando el papa Francisco casi a diario nos sorprende con una nueva decisión, es cuando vuelvo a escuchar los comentarios de algunos muy bien enterados dentro de los corredores vaticanos:

"Es importante que sepa que puntos neurálgicos debe tratar y cuales son superficiales y por lo tanto balancear las acciones entre las que le traen adeptos y las que requieren verdaderamente de soluciones."

Le pregunto entonces si se refiere al informe de los tres cardenales y los llamados "Vatileaks"

"Si yo fuera Papa, ése seria sin lugar a dudas el tema mas importante a tratar. ¿Por qué razón? Bueno, porque en ese documento que el mismo Benedicto XVI encargó a tres cardenales más que respetados, Herranz, Di Giorgi y Tomko supuestamente se encontrarían graves faltas que ellos encontraron dentro de la Curia Romana. Además fue bien claro el deseo del Papa emérito: eso solo se le entregaría a su sucesor quien tendría que tomar cartas en el asunto una vez que estuviera en la silla de San Pedro."

Sigo preguntando entonces por las medidas tomadas por el papa Francisco que tan bien han caído en la grey católica.

"Sin lugar a dudas son medidas de cambio. Pero, dijéramos que corre el riesgo de que con los meses, esos mismos que le alaban porque decidió no irse a vivir a los apartamentos papales y otras cosas que nosotros aun no conocemos, sean los mismos que se le volteen afirmando que únicamente está haciendo cosas para quedar bien con los feligreses, cuando los asuntos gravísimos de reformar y reestructurar la Curia Romana permanecen intactos con todas las razones que han provocado su cuestionamiento."

"Y que cuando quiera enfrentarse a los enemigos del cambio, -sigue explicandome- esté tan comprometido en tantas cosas, que no tenga la fuerza necesaria que requerirá para pasar a la historia como el gran reformador de una iglesia en tiempos de crisis. Por todo esto es que sus asesores deberán de alguna forma hacerle saber, que es importante que el Papa Francisco empiece ya con las medidas que no a todos van a gustar."

Lo escucho, digiero lo que me dice y quedo pensativa también.

De cualquier forma, ¡felices Pascuas!


 
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