Opinión / Columna
 
Hechos 
Jesús Michel Narvaez 
¿Y si Juárez no hubiera existido? Iglesia y Gobierno estarían juntos
El Sol de México
21 de marzo de 2013

  Hoy las banderas estarán a media asta y no faltarán los discursos oficiales que reconozcan al zapoteca como uno de los mexicanos más preclaros.

A Benito Juárez García se le deben las Leyes de Reforma, la separación del Estado y la Iglesia, el surgimiento del Registro Civil, entre otras medidas que le dieron al país la legalidad en sus acciones y lo proyectaron como uno de leyes.

Quizá si Juárez no hubiera existido la Iglesia y el Gobierno junto con los "sabios" y los "poderosos" seguirían disfrutando de sus nada apreciables o ejemplares relaciones, entre las que destacaban la explotación de los indígenas, la prohibición de estar al lado de los "blancos" o bien negarles el reconocimiento de su existencia si se portaban mal con "el padrecito".

Hoy gracias al Registro Civil, como institución porque como órgano burocrático de cada estado es un desastre, los mexicanos saben que existen y no necesitan la "partida de nacimiento" que otorga la Iglesia para saberse integrantes de la nación mexicana.

Si bien a Juárez se le recuerda por muchas de sus frases pero fundamentalmente por aquella de "entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz", otras más mostraron el carácter del nacido en Guelatao.

De acuerdo con las biografías de Juárez, nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, el 21 de marzo de 1806 y fue un abogado y político mexicano, de origen indígena zapoteca, Presidente de México en varias ocasiones del 18 de diciembre de 1857 al 18 de julio de 1872. Se le conoce como el "Benemérito de las Américas".

Dice Wikipedia que "Benito Juárez vivió una de las épocas más importantes de México, considerada por muchos historiadores como la consolidación de la nación como República. Juárez marcó un parteaguas en la historia nacional, siendo protagonista de primer nivel de esta época. Su biografía durante los años que ocupó la presidencia es casi en su totalidad también la historia de México".

Se omite, por supuesto, el valor real de separar a las Iglesia del Estado, en los momentos en que la monarquía española insistía una y otra vez en recuperar sus canonjías y volver por sus fueros. Hoy en día se olvidan muchos de los principios juaristas, entre ellos, el entender que las creencias personales, la fe, el dogma, no debe estar en la toma de decisiones políticas que afectan a una nación.

Para quienes cruzaron ya las cinco décadas deberán recordar que en 1979, a la llegada del Papa Juan Pablo II, en enero de aquel año, uno de los pensadores más brillantes que ha tenido México y que profesaba el laicismo como parte de su forma de ser, Jesús Reyes Heroles, se opuso a que se le diera trato de Jefe de Estado.

José López Portillo, autodeclarado agnóstico por "la bendición de Dios", sin embargo, lo recibió, lo llevó a Los Pinos y le permitió oficiar una misa porque su señora madre, doña Cuquita, así lo demandó.

Iglesia que en ese momento sintió el aletear de los recuerdos del poder público y político y que mantuvo vivos hasta orillar a Carlos Salinas de Gortari a reconocerlas -no solamente a la católica sino a todas las registradas-, supuso que las leyes de reforma podrían ser desaparecidas de un plumazo... presidencial.

Doscientos siete años se cumplen del natalicio de Benito Juárez y en su Hemiciclo en la Alameda Central, seguramente se reunirán los masones, los que aún quedan, para hacer revivir las acciones del Benemérito de las Américas.

Sin embargo, será una ceremonia como todas las de cada año: discursos, reconocimientos, valoración de sus acciones y de sus decisiones.

Nada más. Recuerdos que parecen alejarse cada día más, porque la globalización así lo marca. Porque los intereses comerciales son más importantes cada día que los principios.

Si Juárez tuvo la osadía de enfrentar a los poderosos y de sentar las bases de una administración honesta.

Algo, para desgracia de los mexicanos, que no se ha cumplido.

E-mail: jesusmichel11@hotmail.com

Twitter: @jesusmichelna

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