Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Jonathan Swift: Los Viajes de Gulliver
El Sol de México
30 de diciembre de 2012

  Se publicó en 1726. La novela se volvió famosa nada más por venderse en las librerías de Londres, Inglaterra. Ese mismo día del éxito de ventas, John Gray, escritor y político, le envió una carta inmediata al autor Jonathan Swift por medio de un mensajero a caballo diciéndole: "Es universalmente leída, desde el Gabinete del Consejo de Ministros, hasta las guarderías de infantes".

El nombre de Gulliver sólo aparece en el título de la obra. Los temas se desarrollan en dos ficciones: el capitán Lemuel Gulliver, de profesión cirujano que dejó de ejercer y se dedicó a capitanear barcos. Naufraga y es llevado por las olas arriba a una isla dominada por los liliputenses, seres humanoides enanos. El capitán, un gigante entre ellos, es servido, admirado y consentido en el reino, poblado de caballos sabios que "son más humanos que los hombres y

desconfían del extranjero".

El capitán, "harto de tanto servilismo y sin poder ayuntar con las hermosas enanas, huye de la isla. Ha conseguido que los enanos le construyan un barco y de nuevo enfrenta una tormenta; naufraga y entonces arriba a la isla de los gigantes, que "lo miran con gran curiosidad y lo atienden como a un objeto singular al que consienten y exhiben".

El capitán les ruega a sus captores le construyan una nave para regresar a su país y éstos la habilitan. Gulliver consigue desembarcar en Inglaterra. Ya en casa, en incapaz de reconciliarse con la vida entre los humanos y se convierte en ermitaño, evitando en lo posible a su familia y a su esposa y pasa las horas del día hablando con los caballos en sus establos.



w Hijo de un pastor

Nació el 30 de noviembre de 1667, en Licester, Irlanda, el día de San Andrés. Era hijo de un pastor, ministro de la parroquia de Herefordshire. En su niñez, "estaba contento que los irlandeses le llamaran irlandés, aunque en ocasiones él mismo se

llamaba inglés".

A los siete años de edad fue enviado a la escuela en Kilkenny y a los quince, en 1682, fue admitido en la Universidad de Dublín. En sus estudios académicos "no tuvo diligencia ni fortuna" y cuando llegó el momento, reclamó el bachillerato en artes. Sus examinadores lo encontraron deficiente como para ser admitido formalmente y sólo obtuvo el título como un favor especial. Término usado en esa universidad para

denotar falta de méritos.

Entonces, a partir de ese momento, decidió estudiar ocho horas diarias y prosiguió en su empeño durante siete años. En esta obligación autoimpuesta, continuó durante tres años más en Dublín y en ese tiempo redactó el primer esbozo de su historia de una tina, uno de cuyos significados se refiere a la práctica en la caza de ballenas que

consiste en arrojarle una tina vacía al animal a fin de distraer su atención para ser arponeado y cazado.



w Atiende el consejo materno

Tenía veintiún años y al quedar, tras la muerte de su tío Godwin Swift, que lo había mantenido, sin medios de subsistencia, fue a consultar a su madre, quien entonces vivía en Leicester, "acerca del futuro de mi vida". Siguiendo sus indicaciones, solicitó el consejo y el patrocinio de Sir William Temple, famoso diplomático y ensayista, quien se había casado con una de las parientes de la madre de Switft y cuyo padre, Sir John Temple, juez director del Registro de Irlanda, había vivido en amistosa familiaridad con el tío de Jonathan.

Temple recibió al sobrino del amigo de su padre y "le agradó, cuando conversamos juntos". Lo retuvo dos años en su casa. En esas, el rey Guillermo II, que en ocasiones visitaba a Temple cuando se encontraba malucho por la gota, un día Jonathan lo atendió en el jardín, le enseñó cómo cortar los espárragos del modo holandés y, ante tal información, el monarca lo nombró capitán de caballería y tiempo después se lo llevó a vivir a su lado. El rey era homosexual y "había que entender las cosas".



w La vida con Temple. El amor a su madre

Lo deprimió el primer síntoma de su enfermedad, "por haber comido mucha fruta" y al no percibir

ninguna mejora, regresó al lado de su tío, en cuya casa prosiguió sus estudios. "Pensaba que el ejercicio era para él una gran necesidad y solía recorrer media milla subiendo y

bajando una colina cada dos horas".

Mientras vivió con Temple, solía visitar a su madre en Leicester anualmente. Viajaba a pie, a menos que las inclemencias del tiempo lo obligaran a subir a un coche, y por las noches iba a alojamientos de un penique, donde adquiría sábanas limpias por seis peniques.



w La historia de una tina

En 1704 se publicó el libro. "Esta obra furiosa despertó por primera vez la atención del público". Esta historia tiene poco parecido con sus demás obras. "Exhibe una vehemencia y una rapidez de mente, una abundancia de imágenes y una vivacidad de dicción tales como nunca jamás posteriormente volvió a poseer o ejercer. Representa una modalidad tan marcada y peculiar, que ha de considerarse por sí misma. Lo que es aplicable a esta obra, no lo es a cualquier otra de las que él escribiera", comentó el escritor y poeta Samuel Johnson.



w Éxito de Los Viajes de Gulliver

En 1727, tras haber pasado el invierno en compañía de Lord Bolingbrooke, "como feliz pareja", la enfermedad de la señora Johnson le hizo regresar a Inglaterra, donde consiguió "dejarla en un estado de salud imperfecta y titubeante".

Este es el año de la aparición de Los Viajes de Gulliver, "una producción tan nueva y extraña, que colmaba al lector con una emoción que mezclaba el regocijo con la sorpresa".

El libro fue recibido ávidamente, tanto que el precio de la primera edición fue elevado antes de que pudiera ponerse a la venta la segunda edición.

Disfrutaba Swift de dinero y reputación, cuando le llegó la noticia de la muerte del rey y él besó las manos de Guillermo II y de la nueva reina Carolina, tres días después de que

ascendieran al trono.

La reina, cuando aún era princesa, lo había tratado con alguna distinción y lo recibió bien al ascender al trono. Aunque ella le dio esperanzas, luego no se preocupó por satisfacerlas. Él había supuesto que recibiría honores y, al no otorgárselos, comenzó a hablar de la reina con malevolencia y la acusó en particular de "haber roto

la promesa que le había dado en relación a ciertas medallas que ella había comprometido enviarle".

Así, trató de ganarse el favor de Henrietta Howard, condesa de Suffolk, amante del fallecido rey Jorge II. Pero sus adulaciones fueron inútiles, ya que la condesa no tenía

ningún poder "o carecía de ambiciones de ser inmortalizada políticamente". Swift no insistió ya más.



w Falso matrimonio

Temple tenía una hija "ilegítima", como se les consideraba por ser engendrados fuera del matrimonio. Incluso, se les otorgaba la condición de "bastardos". Era Esther Johnson a quien Swift consideró su media hermana, que luego fue nombrada

Stella.

Ella era "hermosa, atractiva e inteligente" y él estaba decidido a mantenerla en el poder "por su facultad de agradar y su belleza". Decidieron hacer "una seguridad doblemente segura (sic), él apropiándosela por la vía de un matrimonio privado" que "resultó tan falso como las monedas de cobre que se hacían distribuir

como las de oro".

Él se reservó su derecho a ser gay y Stella "nunca estaba satisfecha, nunca se vio tratada como una esposa, y "siguió viviendo con la esperanza de que con el tiempo él la hiciera suya y la recibiera". El momento nunca llegó hasta el "cambio en los modales de él y la depravación que en su mente hicieran que ella le dijera, cuando ofreció reconocerla. "Es demasia-

do tarde". Stella se rindió y "murió sufriendo la tiranía de él, quien a su vez la amaba y la honraba en grado máximo, aunque era incapaz con ella, ni con ninguna otra mujer, de hacer obra de varón".



w La enfermedad

Antes de dejar Irlanda, cuando Temple se trasladó a Moor-park, tras el encuentro con el rey, "contrajo un desarreglo" según Jonathan, "por haber comido mucha fruta", dieta recomendada por Temple "para que huelas frutal".

La enfermedad de Swift, que consistía en mareos con sordera que le atacaban de cuando en vez, empezó en ese momento y lo persiguió a lo largo de toda su vida y "finalmente lo envió a la tumba, privado de la razón". El padecimiento de Swift es el nombrado mal de Méniere.

El médico francés Prosper Méniere descubrió por vez primera, en 1861, la lesión en el oído interno como causa "de una crisis vertiginosa". A la fecha, las causas de tal afección son desconocidas.

Según aumentaba en edad, sus ataques de vértigo y de sordera se hicieron más frecuentes y esta última convirtió la conversación en difícil. Los ataques se hicieron cada vez más severos, hasta que en 1736, cuando se hallaba escribiendo el poema "El Club de la Legión", sufrió un ataque tan doloroso y continuado durante tanto tiempo, "que nunca después consideró adecuado intentar cualquier otro trabajo u obras de

pensamiento".

Se volvía más violento, había prescindido de gafas para leer, no tenía ocupación ni entretenimiento y, al no verse renovadas sus ideas, dejaron su mente vacía para las irritaciones de cada hora, hasta que al final su ira se vio exacerbada trastornándose en locura.

En 1742 sufrió una inflamación en el ojo izquierdo, que se hinchó hasta adquirir el tamaño de un huevo, con ampollas en las partes bajas. Por tal sufrimiento, permanecía despierto durante largo rato a causa del dolor " y cinco asistentes tenían dificultades para que se arrancara el ojo".

El tumor finalmente cedió y el breve intervalo en posesión de la razón que siguió, en el que conoció a su médico y a su familia, dio esperanzas de recuperación, aunque cuatro

días más tarde se sumió en un estupor letárgico, sin que pudiera moverse ni prestar atención o hablar.

El 30 de noviembre de 1765, tras un año de silencio total, cuando su ama de llaves le contó que las hogueras festivas y las luces habituales se estaban extinguiendo, él contestó: "Es todo un disparate; mejor que no hicieran nada".

Luego habló ocasionalmente y parecía que sus sentidos se recobraban, más al final se sumió en un absoluto silencio hasta finales de octubre de 1744, cuando, a la edad de setenta y ocho años "expiró sin resistencia

alguna".

Legó la mayor parte de su fortuna a los pobres y dispuso que se construyera a sus expensas un manicomio.
 
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