Opinión / Columna
 
Por Correo Electrónico 
Adiós a la función pública
Organización Editorial Mexicana
5 de octubre de 2012

  Una de las dependencias federales más inocua de los dos sexenios azules es la Secretaría de la Función Pública (SFP) aún conocida como de Contraloría.

La inoperancia de esa dependencia del Ejecutivo Federal -con una plantilla burocrática estimada en cuatro mil empleados- la condena por segunda vez a desaparecer, además de por ineficiente y onerosa. El tercer titular de la SFP en el presente sexenio, Rafael Morgan Ríos, enfrenta la nueva "sentencia de muerte", como resultado de la indiferencia con la que se desempeñó su antecesor, Salvador Vega Casillas, mejor conocido en el círculo cerrado de amistades presidenciales, como "el gallo". La decisión de cerrar las dispendiosas oficinas ubicadas en Insurgentes Sur 1735, tiene que ver con el más reciente informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que reveló que el anuncio de "miles" de burócratas federales sancionados por sus conductas "irregulares", significa que otros muchos no fueron castigados por supuestas o reales acciones de corrupción.

La ASF dio a conocer que existen mil 750 casos sin resolver, en poco más de 400 se estableció que faltaron elementos para sancionar y menos de cien burócratas recibieron sólo una amonestación verbal o por escrito. En el segundo año del "gobierno" de Felipe Calderón se planteó la idea de eliminar tres dependencias federales: Turismo, Reforma Agraria y la Función Pública. La propuesta no prosperó. Para tratar de justificar su permanencia en el cargo de "contralor federal", Morgan Ríos informó que en el presente sexenio se sancionó a 7 mil funcionarios; aseguró que tiene instrucciones de Felipe Calderón que al final de su "gobierno" no habrá "año de Hidalgo". La sola mención originó sonrisas.

Desde el inicio de la era panista en el Gobierno federal, permanece la idea de que la Secretaría de la Función Pública es un verdadero "elefante blanco", con una burocracia obesa e inepta; orientada a encubrir los actos de corrupción de los aliados azules y a publicitar en exceso los nombres de los adversarios o de burócratas de poca monta sancionados, sólo para justificar la nómina.

La percepción general es que la SFP, se transformó de vigilante del mal comportamiento de los funcionarios públicos federales en un organismo gris, con tendencia a ser ariete vengativo y represor de funcionarios públicos federales no panistas. Con el arribo a Los Pinos del "inolvidable" Vicente Fox Quesada empezó el desfile de "cuotas y de cuates", de adeptos pero ineptos.

El primer titular de la entonces Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo, (Secodam), fue Francisco Barrio Terrazas (2000-2003), ex gobernador de Chihuahua y con presuntos nexos con el cártel de Juárez, en concreto con Amado Carrillo Fuentes, conocido como "el señor de los cielos".

Llegó "como queriendo pelear" y con la promesa de capturar a "los peces gordos" de la corrupción. No atrapó a ninguno. En el trienio que cobró como titular de la dependencia cambio de nombre: Secretaría de la Función Pública.

Barrio brincó de la torre de la SFP al Palacio Legislativo de San Lázaro, con meta a una utópica candidatura presidencial por el PAN. Concluyó el sexenio Eduardo Romero Ramos, dispuesto a obedecer en todo a su jefe; recibió el cargo sin proyección ni ambiciones de combatir el flagelo de la corrupción.

En este agonizante sexenio calderoniano, primero fue designado Germán Martínez Cázares, -amigo cercano y paisano de Calderón-; se retiró del cargo para administrar el fracaso electoral del PAN. Otro michoacano lo sustituyó: Salvador Vega Casillas, sin experiencia y sin deseos de cumplir decorosamente con el nombramiento; abandonó la SFP a unas semanas de concluir la era panista en Los Pinos. Ahora la SFP la encabeza Rafael Morgan Ríos, quien sigue los pasos de sus antecesores: vivir y dejar vivir. Los burócratas de lujo panista, que tienen señalamientos de actos de corrupción, pueden dormir tranquilos.

No habrá sanciones en su contra. Los excesivos gastos de la celebración del bicentenario de la gesta independentista y bicentenario de la lucha revolucionaria; la estela de luz, los presuntos fraudes en perjuicio de Pemex, los de Biz Jets y de la CFE, entre otras "travesuras" de la alta burocracia federal, serán heredados a las próximas autoridades federales, para que las analicen y resuelvan.

La conclusión es que los secretarios panistas de la Función Pública han sido negligentes y/o indiferentes y hasta ambos calificativos para cumplir con el encargo por el que se comprometieron a hacer cumplir la Constitución.

¿Habrá un nuevo "indulto" para que la Secretaría de la Función Pública permanezca en la alineación de dependencias del Ejecutivo Federal? ¿La SFP duplica la tarea de fiscalizar a los servidores públicos federales con la Auditoría Superior de la Federación?

¿La ASF sustituirá a la inocua Secretaría de la Función Pública? ¿Quiénes han sido titulares de la secretaría encargada de vigilar el buen comportamiento de la alta burocracia, ocuparon la oficina central y se contagiaron de la negligencia de quien habita la residencia de Los Pinos?

¿Tiene alguna utilidad mantener dos oficinas responsables de vigilar el buen uso de los recursos económicos federales, con la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación?
 
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