Mujer
La máscara de la permisión
Mujeres en busca de sexo
Organización Editorial Mexicana
19 de febrero de 2012

Por Celia Gómez Ramos

"Una máscara es un puente tendido entre el mundo espiritual del más allá y el mundo natural de nuestra vida cotidiana. El hombre que se coloca una máscara transforma aunque sea temporalmente su ser. Se pone en comunicación con el otro mundo. Sale de su insignificancia, de su anonimato, de su natural desamparo, se convierte en otro ser, superior, poderoso, temible, ejerce de pronto un poder inusitado sobre sus semejantes, que lo lleva sobre ellos. Se diferencia y se transforma. La máscara es el más antiguo símbolo de la enajenación", diría Oto Bihalgi-Merin. Párrafo que me encontré alguna ocasión -hace unos 10 años- en el Museo de la Máscara en San Luis Potosí, resulta que iba en tránsito y me detuve a comer, pero hasta me dio tiempo de entrar y apuntar bastantes frases que me gustaron. Ustedes dirán si es una ociosa. La idea de la máscara me atrajo de inmediato, pero como no soy marciana, cierta estoy que ese interés lo profesamos muchos.

Y es que en febrero, además de que a preescolar hay que ingresar, porque son las inscripciones (sí, me acuerdo de ese comercial), pues también es el carnaval, que recién comenzó en algunas de las entidades de la República Mexicana; el de Brasil, este fin de semana abre boca, ¡qué digo!, abre puertas.

No sé si todos ustedes hayan participado alguna ocasión en un carnaval, pero ¿se imaginan, que simbólicamente, para abolir el mal humor, quemen a "la tristeza"? Algo así como la quema de los judas, y entonces sí, a darle al goce y a sugestionar nuestra imaginación a partir de la máscara o la careta, pues qué tal, que ya nos estábamos fastidiando de convivir con nosotros mismos y venturosamente encontramos esa posibilidad de ser otros, olvidarnos de nuestros miedos y agobios.

Lo más curioso del asunto es lo sencillo que resulta hacer una transformación personal a partir de un simple objeto, pues con un simple antifaz o una máscara, la gente realmente se siente protegida y por lo tanto, poderosa. Nos alocamos más, siempre, siempre más. Para los griegos per sona (para sonar), es el nombre que le daban a las máscaras.

Entre la música y el gentío (¿han pensado qué sostiene a las diminutas tangas de las bailarinas del carnaval?), todos nos volvemos más carnívoros, nuestra mirada no tiene recato, quizá tampoco nuestras manos ni nuestros movimientos, ¿cómo para qué? Si la gente no nos reconoce, creemos, no sólo eso..., estamos seguros, y si nos conoce, ellos también están ahí. Somos cómplices. Es un espacio permisivo, dónde lo que cotidianamente podría parecernos desenfrenado, detonador de sensualidad, ofensivo a algunos, no lo es.

Desde la antigua Roma, se rendía culto al dios Momo, sobre el cual se erige hoy el carnaval, que personificado en un arlequín, es aquel dios de las burlas, del chiste, de la crítica inteligente y de la locura. Este Dios divertía a los dioses del Olimpo y sobre sus orígenes sabemos que era descendiente directo de Caos y su madre Nyx (la noche), con eso parecería suficiente, pero además, tenía por hermanos a: Eride (discordia), Moro (destino), Tanato (muerte) y Apate (engaño). Así que segura estoy de que a Momo le tocó la mejor parte, la de la broma, la del disfraz.

Por todo ello pienso que a partir de estos días, si han estado enfrascados en la turbulencia, la preocupación y la vida seria, se distraigan un poco y utilicen una mascarita para sentirse poderosos como señala ese Bihalgi-Merin, aunque claro, si todos nos untamos una al rostro, haríamos un país más divertido. Consintámonos, y no perdamos de vista a Nietzche: "Todo lo que es profundo ama el disfraz, todo espíritu profundo tiene necesidad de una máscara", suscribamos por conveniencia la frase, y coloquémonos la nuestra al empezar el día.

Invitación: Querid@s, el próximo sábado 25 de febrero, a las 20:00 horas, presentaremos nueve, un libro de cuentos "Proporción Áurea", en la Feria del Libro de Minería. Si algun@ anda por ahí y se decide a acompañarnos, sería buenísimo, sin importar que sea con máscara o aún sin antifaz. Comentarios: celiatgramos@gmail.com