México
México, el país con la mayor cuota de pago para gastos de enfermos
El doctor Sales Heredia describe que el bien de la salud no puede ser reemplazado, de ahí que el gasto en este rubro usualmente sea inevitable. Foto: Archivo / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
22 de enero de 2012

Primera de dos partes

Nidia Marín / El Sol de México

Ciudad de México.- Más de la mitad de las familias que incurrieron en el denominado gasto "catastrófico" en salud eran pobres y no contaban con seguro médico. Además, en 2010 fueron 73,774 hogares con una población de 328,400 personas que debido a un inesperado desembolso en la materia, perdieron parte o todo su patrimonio.

Estas son consideraciones del análisis "El gasto catastrófico en salud como factor de vulnerabilidad", del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados; institución que resalta el reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el cual expone lo dicho desde hace varios años: que México es "el país con una mayor cuota de pago de bolsillo entre sus miembros, es decir, los ciudadanos cubren buena parte de los costos de sus tratamientos médicos, en 3 por ciento del PIB". El gasto total de México para 2010 fue de 6.1 por ciento del Producto Interno Bruto.

Menciona la disminución de 10 por ciento en el porcentaje del PIB pagado por las personas; sin embargo, en 2010, dice, aún representaba 49 por ciento del gasto total en salud. De igual manera alude al aumento del gasto total per cápita en los últimos veinte años, lo cual muestra que los costos de la salud tienen una tendencia muy rápida a subir.

Asimismo, a manera de contraste, menciona el promedio del gasto en salud como porcentaje del PIB en la OCDE (sin contar a México), el cual fue de 9.8 por ciento en 2009, mientras que el porcentaje de aportación pública de esta porción del Producto Interno Bruto destinada a salud fue de 72.6 por ciento.

Tras hacer hincapié en que "el gasto de bolsillo en salud inesperado proveniente de ahorros, préstamos o venta de activos, cuando excede 40 por ciento del ingreso disponible se considera como una erogación catastrófica, pues pone en riesgo la viabilidad económica y financiera del hogar", los resultados descriptivos del documento sugieren que dado que las familias que incurren en gastos catastróficos son pocas, la extensión de la cobertura en salud a la atención de grupos vulnerables podría evitar dichas erogaciones.

Elaborado por el especialista Francisco J. Sales Heredia, el trabajo expone la consideración que se hace en la literatura especializada en cuanto a que el gasto de bolsillo en salud, especialmente el catastrófico, es causa de empobrecimiento; este acercamiento es intuitivamente correcto, dice, si consideramos que la salud es un bien absoluto, no intercambiable y que racionalmente es preservado.

Describe, como en el país disminuyó el porcentaje de familias que realizaron los denominados pagos "catastróficos" en servicios de salud, al pasar de 3 por ciento en el año 2000 a .78 por ciento en el 2010.

Dicha reducción, explica, puede atribuirse a la extensión de la cobertura en salud del Seguro Popular. Pero... más de la mitad de los hogares que realizaron dichos gastos (catastróficos) eran pobres y no contaban con seguro médico.

Para mayor entendimiento, el doctor Sales Heredia describe que el bien de la salud no puede ser reemplazado, de ahí que el gasto en este rubro usualmente sea inevitable. "Los costos de los servicios médicos son determinados por la disponibilidad de pago de los consumidores; ahora bien, en algunos casos, el gasto puede convertirse en "catastrófico" si es mayor al 40 por ciento del ingreso disponible -entendido como el ingreso restante después del gasto en alimentos".

"El gasto catastrófico -abunda- puede llevar a la pobreza estructural" y manifiesta que, por ello, en su trabajo analiza la evolución del gasto en salud entre sectores vulnerables en México.

A su juicio, en los últimos diez años se llevó a cabo la segunda generación de reformas al sistema de salud, con la finalidad de aumentar la cobertura, la calidad del servicio y crucialmente la certeza de que el servicio no tendría costo. En el año de 2004 se creó la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, que coordina el programa del Seguro Popular, el cual registró en los últimos años a la población sin seguridad social y coordina campañas de información, afiliación y fortalecimiento de la infraestructura médica.

Por lo tanto... La reforma a la Ley General de Salud de 2004 promovió la extensión de un seguro médico y entonces se esperaría una reducción de este gasto en la década pasada.

Sin embargo... "Los resultados del análisis descriptivo sugieren que se redujo sustancialmente el porcentaje de los hogares que incurrieron en dicho gasto, pero que aún existe en el país el riesgo de pobreza por gasto catastrófico para un subgrupo de la población".

El director de Estudios Sociales del CESOP, indaga la relación entre desembolso en salud y pobreza, mediante el contraste de los datos del año 2000 y el año 2010. La hipótesis, menciona, es que la introducción del Seguro Popular redujo el porcentaje de hogares con gastos catastróficos y crucialmente diminuyó el número de hogares con esos gastos en los deciles (son los nueve valores que dividen la serie de datos en diez partes iguales) más bajos.

"Dado que se cuenta con datos de ingreso y gasto de ambos años se espera demostrar que el riesgo de caer en la pobreza es menor si se cuenta con un programa focalizado que reduzca los gastos en salud", especifica.

* Acerca de las reducciones

Al profundizar en la materia el investigador refiere, en cuanto a la estructura del gasto, lo importante que resulta "la fuerte disminución de la mediana de gasto en salud y en educación, entre los años 2000 y 2010"; reducciones que dice, pudieran ser atribuibles "a la intervención gubernamental en la forma de programas específicos; en lo que respecta a la salud debido a un seguro dirigido a la población abierta, y en el caso de la educación a transferencias monetarias en la forma de becas".

"De igual manera -agrega-, destacan los gastos que difícilmente pueden ser reducidos y que tienden a ser mayores, como el gasto en vivienda y en transporte. La disminución de 11 por ciento en la mediana del gasto en alimentos muestra un esfuerzo considerable por parte de los hogares del país, especialmente si consideramos que se trata de alrededor de 40 por ciento del desembolso monetario trimestral".

Respecto de la erogación en salud de las familias en la década pasada, considera que resaltan dos hechos: "el primero es que se redujo en 18 por ciento el porcentaje de los hogares que gastaron en salud, pasando de 67 a 49 por ciento; de igual manera que las familias que gastan en este rubro tienen mayores ingresos que las que no lo hacen".

En dos tablas describe, a precios de 2010, la composición del gasto de los hogares con desembolso en salud y el de los hogares sin este pago. En el primer caso gastaron trimestralmente 532.05 pesos en el año 2000 y para 2010 la cantidad de 352.87 pesos.

Hace la observación de que en el año 2000, cuando el 67 por ciento de las casas tenía este tipo de erogaciones, 2 por ciento registró un gasto en salud superior a 25 por ciento de su ingreso; "de igual manera se aprecia que en los cuatro deciles más pobres se encontraba 60 por ciento de estos hogares. La mayor concentración se ubicaba en los dos deciles más pobres, con 33 por ciento de los hogares con más de 25 por ciento de su ingreso destinado a la salud. Claramente esta proporción del gasto destinado a dicho rubro se vuelve un factor de pobreza".

Para 2010, afirma, el panorama cambió al reducirse el porcentaje de familias que destinan más de 25 por ciento de su ingreso a la salud, ubicándose en 1 por ciento; sin embargo, la mayor proporción de estos hogares, 50 por ciento, se sigue encontrando en los cuatro deciles con menores ingresos, y 35 por ciento se concentró en los dos deciles más pobres. Se observa claramente una relación estrecha entre menores ingresos y mayor proporción de este desembolso destinado a la salud.

En 8,451.672 hogares no hay algún seguro médico y tienen una marginación que va de muy elevada a menor, pero que existe como tal.

Además, menciona la concentración de las familias con gastos catastróficos en salud en los estratos poblacionales de menores recursos económicos y en aquellos que no tienen seguro alguno, pero cuentan con seguro popular. "El 39 por ciento se ubica en el primer decil y muestra un problema grave de concentración de la pobreza; sin embargo, es importante notar que los deciles se conforman por el ingreso corriente reportado, es decir a partir del quinto decil todos aquellos con gastos catastróficos pueden estar en riesgo de pobreza. Es decir 73,774 hogares con una población de 328,400 personas que debido a un inesperado gasto en salud perdieron parte o todo su patrimonio", precisa.

(Continuará)