Metrópoli
Ciudad de las Tres Culturas
La modernidad se funde con la cultura prehispánica. Foto: Heriberto Granados / El Sol de México
El Sol de México
21 de enero de 2012
Redacción El Sol de México
Ciudad de México.- Marcado por las tragedias ocurridas en su territorio, como la Conquista española, la masacre estudiantil de 1968 y el terremoto de 1985, Tlatelolco (cuyo nombre significa montículo de arena) es un actor constante de la historia mexicana que ha sufrido una nueva transformación, pues ahora es un centro cultural muy importante para el norte de la Ciudad de México, tal y como lo soñó, en su momento, el arqueólogo Eduardo Matos.
Durante la época prehispánica fue la ciudad espejo de la gran Tenochtitlán, separadas por el lago y unidas por una calzada, y no fue solamente el sitio del tianguis de la capital del imperio azteca, sino una urbe y centro religioso importante, del cual hoy se pueden observar cientos de vestigios arqueológicos.
A la caída del México prehispánico, los edificios ceremoniales fueron arrasados casi en su totalidad y sobre ellos los conquistadores españoles levantaron la iglesia de Santiago Tlatelolco y un convento, que aún es posible visitar en la actualidad.
En el siglo pasado, el lugar fue un barrio peligroso, ocupado en su mayoría por patios de ferrocarriles, por lo que su calidad decayó mucho, pero en los sesentas empezó su transformación final, pues en sus terrenos se construyeron las unidades Nonoalco-Tlatelolco.
Finalmente, una síntesis arquitectónica de lo que es ahora la Ciudad de México se puede observar en la plaza de las Tres Culturas, donde se levantan edificios modernos, la iglesia de Santiago Tlatelolco y los vestigios de la civilización prehispánica.
Ciudad de México.- Marcado por las tragedias ocurridas en su territorio, como la Conquista española, la masacre estudiantil de 1968 y el terremoto de 1985, Tlatelolco (cuyo nombre significa montículo de arena) es un actor constante de la historia mexicana que ha sufrido una nueva transformación, pues ahora es un centro cultural muy importante para el norte de la Ciudad de México, tal y como lo soñó, en su momento, el arqueólogo Eduardo Matos.
Durante la época prehispánica fue la ciudad espejo de la gran Tenochtitlán, separadas por el lago y unidas por una calzada, y no fue solamente el sitio del tianguis de la capital del imperio azteca, sino una urbe y centro religioso importante, del cual hoy se pueden observar cientos de vestigios arqueológicos.
A la caída del México prehispánico, los edificios ceremoniales fueron arrasados casi en su totalidad y sobre ellos los conquistadores españoles levantaron la iglesia de Santiago Tlatelolco y un convento, que aún es posible visitar en la actualidad.
En el siglo pasado, el lugar fue un barrio peligroso, ocupado en su mayoría por patios de ferrocarriles, por lo que su calidad decayó mucho, pero en los sesentas empezó su transformación final, pues en sus terrenos se construyeron las unidades Nonoalco-Tlatelolco.
Finalmente, una síntesis arquitectónica de lo que es ahora la Ciudad de México se puede observar en la plaza de las Tres Culturas, donde se levantan edificios modernos, la iglesia de Santiago Tlatelolco y los vestigios de la civilización prehispánica.