Opinión / Columna
 
Rosamaria Villarelo Reza 
El aeropuerto de la Ciudad de México: cantidad contra calidad. Urge otro
El Sol de México
4 de enero de 2012

  El Aeropuerto Internacional "Benito Juárez" de la Ciudad de México rompió récord de movimientos de pasajeros y de operaciones en 2011. Ésta podría haber sido una buena noticia siempre y cuando la calidad hubiese superado la cantidad. Ello no sólo es atribuible a la administración federal aeroportuaria, sino a las mismas compañías aéreas y a todos los negocios que giran a su alrededor como es el servicio de taxis y el alto costo de los estacionamientos.

Para las personas que por cuestiones de trabajo, negocios e inclusive vacaciones tenemos que viajar constantemente fuera de la capital, el año que recién concluyó resultó en la mayoría de las ocasiones un verdadero tormento.

En primer lugar, la opción que significó la adaptación de la Terminal 2 -ante la retracción de Vicente Fox de la construcción de otro aeropuerto- ya es a todas luces insuficiente. Dicha terminal está completamente saturada y varios de sus servicios que deberían de funcionar óptimamente, tienen serias deficiencias como el día que no podíamos despegar ni aterrizar porque ¡no funcionaba el radar!

De un promedio de 15 viajes en el año, sólo en una ocasión el vuelo salió a tiempo y cuando varios pasajeros llegamos a la puerta de embarque ya no nos dejaron abordar porque "ya estaba lleno", aún cuando nos habíamos registrado previamente. Esta situación se repite constantemente por la sobreventa de pasajes y por la discriminación que hacen de las personas, como en esa ocasión cuando nuestros asientos se los asignaron a varios senadores que llegaron de último momento.

Pasar la revisión aduanal es un verdadero tormento, pues hay ocasiones que se tarda más de una hora, debido a la saturación sobre todo en horas "pico". Y ya ni se diga las largas e interminables filas para tomar un taxi a la llegada, pues aparte de los constantes aumentos a las tarifas, el monopolio que ejercen las empresas permisionarias impiden que haya más vehículos para dar el servicio. Inclusive los taxistas que no operan en el aeropuerto se quejan de violencia que ejercen sobre ellos, por el hecho de llevar pasajeros a las terminales.

Asimismo, se habla del aumento de aterrizajes y despegues en 2011, pero están amañadas las cifras, pues ello no equivale a que necesariamente las aeronaves hayan llegado a su destino, como es el caso que dos veces en una semana un familiar y yo ni siquiera pudimos aterrizar en el lugar de destino y nos regresaron a la Ciudad de México, porque "no había autorización"; por supuesto, después de más de tres horas de retraso.

El hecho de que una sola línea aérea opere la mayoría de los vuelos nacionales, Aeroméxico, ha hecho abusivos sus altos costos en detrimento de los viajeros que constantemente tienen que andar buscando alternativas para volar por un cierto costo menor, aunque no siempre se puede, pues las demás empresas aéreas tiene destinos muy localizados.

Ya ni se diga el hecho de la falta de amabilidad que muchas veces tiene que soportar los pasajeros casi de todas las líneas, nacionales y extranjeras, tanto del personal de tierra como de la tripulación, que si bien hay excepciones, cada vez son menos frecuentes. Y hay que reconocer que muchas veces es por ignorancia o capacitación la falta de atención de la mayoría de dicho personal o por la misma sobresaturación.

Es muy probable que el hecho de que el Aeropuerto tenga tantos problemas se deba precisamente a ese rebosamiento de pasajeros. Si hoy se ufana de que hubo 26 millones 300 mil pasajeros nacionales e internacionales, seguramente las ganancias también han de haber sido mayores. Entonces, deberían de invertirse para mejorar todos los servicios y hacer más accesible su utilización. ¡Urge otro aeropuerto!, ¡urge que se solucione el conflicto de Mexicana de Aviación para tener más opciones!

O ¿Por qué no se piensa en comenzar la construcción nuevamente de vías férreas que atraviesen el país, como durante tanto tiempo existieron como una opción de viajar por tren?
 
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