Opinión / Columna
 
Marcela Becerra Gómez 
La labor del maestro
El Sol de México
17 de junio de 2011

  El mes pasado se celebró el "día del maestro" y es un buen momento de reflexionar acerca de cómo ha ido cambiando la imagen del maestro a través de las etapas que ha vivido nuestro país.

El día del maestro se celebró por primera vez el 15 de mayo de 1918 y se instauró a propuesta de algunos diputados del Congreso de la Unión, siendo presidente de la República don Venustiano Carranza.

La labor del maestro necesita de paciencia, dedicación, compromiso y responsabilidad así como del acompañamiento de la comunidad educativa para lograr incidir totalmente en la formación del niño.

La imagen que el maestro proyecta hacia la sociedad mucho tiene que ver con su formación y con los objetivos que se plantean para dicha formación, que han ido variando de acuerdo con los programas que se manejan en las normales.

La historia del sistema educativo del siglo pasado nos muestra cómo ha venido cambiando la base de los conocimientos y habilidades necesarias para el desempeño de los maestros.

En tiempos no tan lejanos se formaba al maestro para que él sólo fuera la fuente del saber y del conocimiento, pues lo importante era tratar de reducir el nivel de analfabetismo de la población y era más urgente conseguir los recursos humanos para llevar a cabo dicha labor, que poner atención en la formación del docente, situación que prevaleció durante mucho tiempo.

Por la razón anterior no resulta desproporcionado que los maestros se hayan vuelto renuentes a los cambios, cuando, en 1984, se decide elevar el nivel de la formación magisterial a licenciatura, modificando radicalmente el perfil de los maestros, sin embargo, el espíritu del magisterio se impuso y los maestros se adaptaron a las nuevas políticas.

Hoy, ante la era del conocimiento y las tecnologías se hace evidente la necesidad de introducir nuevos cambios en la formación de los maestros y se hace urgente y primordial redefinir el currículum de las escuelas formadoras de docentes así como actualizar y capacitar a los maestros en servicio.

Es innegable que a pesar de todos los cambios el maestro siempre está dispuesto a adecuarse al nuevo ritmo de trabajo y por eso siempre se le debe considerar al elaborar las nuevas políticas educativas, pues el docente sigue siendo la piedra angular del sistema educativo y su papel no es sustituible.--
 
Cartones
Columnas