Opinión / Columna
 
Vientos 
Jaime Pardo Verdugo 
Confusión de poderes
La Voz de la Frontera
27 de enero de 2011

  Con su habitual concreción para el planteamiento de sus opiniones, Michelangelo Bovero acusaba de abrirse en Italia un modelo político como espectáculo, pues Berlusconi encontró en su cuasi monopolio televisivo y sus métodos de mercadeo, el camino para instalarse largo tiempo en el poder. Pero dejémosle a Bovero el retozo pulsacional: "...De esta manera la comunicación política y la organización del consenso asumieron las formas y las técnicas del 'marketing' y de la publicidad (...). Pasamos de la política-espectáculo al espectáculo como política. El tercer factor inquietante es, todavía, más peligroso: El ascenso directo al poder político de un partido-empresa y de su dueño, provocó una enorme concentración de poderes en orden económico, ideológico y político en una sola persona y en su propio grupo, pasando por alto cualquier cuestión de conflicto de intereses.

"Así pues, asistimos al monstruoso nacimiento de un gobierno-empresa basado en el apoyo parlamentario de una empresa-partido (la llamada 'Forza Italia') y acompañado de aliados poco recomendables (la Liga Norte y los fascistas). En síntesis: una gran empresa se convirtió en partido político; el grupo dirigente de la empresa, transformado en grupo político; se sienta en el parlamento como partido de mayoría relativa y está compuesto por personas que continúan siendo empleados de un empresario que, sin dejar de ser tal, se convirtió en jefe de gobierno".

Como puede verse, esa confusión de poderes avisa de los peligros que amenazan "in situ" a la democracia, fenómeno por cierto que empieza a dibujarse en nuestra vida política con el duopolio televisivo.

La gran oleada derechista que se observa en el mundo no en razones ideológicas pero sí de intereses por dominar los mercados, ha propuesto la desviación del proyecto democrático mundial y atenazado, sin remedio, a la economía norteamericana que por lo pronto, en sus acciones, es notorio que deja de especular en el posible orden democrático mundial para tomar en cuenta lo principal: Su crisis financiera y por ende la pérdida de su inicial supremacía en el mercado mundial, iniciada luego de la Segunda Guerra Mundial en que se alzó dominante y más tarde con el ocaso de la llamada Revolución de Octubre y a pesar de su triunfo bélico sobre Alemania que los intereses políticos universales de entonces le permitieron.

Bovero se asusta de ello porque sabe que en lontananza empiezan a renovarse los viejos cachorros de la guerra. ¿Será?

jaimepardoverdugo@yahoo.com.mx

Cronista de Mexicali
 
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