Espectáculos
Lucero Campos: Canciones para Santa Cecilia
Lucero engalanó anoche con su presencia la festividad en Garibaldi. Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
22 de noviembre de 2010


Claudia Arellano García / El Sol de México

Ciudad de México.- Lugar del Tenampa, del mariachi, sitio ideal para llorar los desamores y por qué no, también los amores, ese sitio es Garibaldi, un lugar enclavado en el Centro Histórico de esta capital, donde se entrelazan la cultura y el mestizaje de un pueblo único, lleno de folclore y creencias, entre ellas la famosa celebración que año con año el día de hoy se hace a Santa Cecilia, patrona de los filarmónicos, quienes llevan la música de este pueblo lo mismo a un funeral que a una gran departida tal y como lo es la mencionada celebración donde este año participó, anoche, Lucero Campos, quien platica en entrevista lo orgullosa que se siente de formar parte de este acontecimiento.

"La verdad es que este día es muy especial para todos los que nos dedicamos a cantar; Santa Cecilia, siempre ha velado por los intereses de los músicos que noche tras noche engalanan la plaza de Garibaldi con su música y jolgorio. Yo cada año he sido invitada y es algo que me llena de mucha emoción, porque si te dedicas a esto es imposible que no te sensibilices ante esta celebración que lleva años de tradición entre los que nos dedicamos a esto de la música mexicana"; indicó la cantante con su clásica sencillez.

Era baladista

Cabe destacar que Lucero nació como baladista profesional en 1972, realizando sus estudios artísticos con Silvia y Eugenio Derbez, además, su voz potente y llena de sentimiento se ha dejado escuchar en recintos que van desde el Palacio de Bellas Artes, la residencia oficial de Los Pinos y otros lugares del gobierno, hasta en pequeñas plazas públicas a donde lleva lo mejor de su repertorio y encanto.

Asimismo, Lucero comentó que este día es particularmente bello, ya que desde muy temprana hora los músicos se reúnen en Garibaldi para realizar una misa de acción de gracias en honor a su patrona, además, comenta que en su caso particular cada año cuando está interpretando Las Mañanitas siente una vibra muy especial que logra que ella tenga un sentimiento único que no puede describir, ya que sólo por ese día todos los filarmónicos se reúnen y al unísono logran hacer "rechillar" sus instrumentos tal y como si fueran uno solo.