México
De ambulante a asesino a sueldo, en tan sólo 3 meses
Los jóvenes se han convertido en la carne de cañón del crimen. Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
31 de octubre de 2010


Doina García / El Sol de México

Ciudad de México.- "Volverse sicario es fácil. Toma tres meses pasar de vendedor ambulante a asesino a sueldo. Según la Secretaría de Seguridad Pública federal, la edad promedio en la que los jóvenes se vuelven sicarios es de 24 años", aseveró el investigador y criminalista Pedro Peñaloza, al hablar de la situación que viven los jóvenes hoy en día y que los arrastra a ser parte de la delincuencia organizada.

Sostuvo que hoy en día, los jóvenes se han vuelto la "carne de cañón" del crimen organizado, lo que se hace evidente en ciudades como Ciudad Juárez, Chihuahua, donde tan sólo en el 2008, la violencia ligada al narco cobró más de mil 400 vidas en esta ciudad, casi el 30 por ciento de las poco más de 5 mil ejecuciones oficialmente reconocidas en el país.

Según el reporte de la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua, en ese año, de las más de mil víctimas registradas por la Procuraduría estatal, 742 tenían 30 años o menos, 174 tenían de 15 a 20 y 279 estaban en el rango de 21 a 20.

"A estos factores se suman al hecho de que por un lado, el 30 por ciento de la población entre 12 y 15 años no estudian ni trabajan, y sólo tres de cada 10 jóvenes estudian. Se estima que existen al menos 380 pandillas, mismas que se convierten en el único vínculo de socialización de los jóvenes: son su familia", señaló Peñaloza.

Las investigaciones del criminalista planteadas en el libro "La juventud mexicana: una radiografía de su incertidumbre" revelan que los jóvenes comienzan su carrera delincuencial con sueldos de 2 mil a 5 mil pesos como informante.

Una vez que se ha comprobado su lealtad, se les asciende a reclutadores y por algunas semanas se dedican a reclutar nuevos informantes. Posteriormente, comienzan a ayudar en los "levantones", hasta que llegan a sicarios.

Al respecto, Peñaloza explica que para muchos jóvenes, el ser sicarios o pertenecer al crimen organizado es una alternativa de vida viable, pues además del sueldo como matones incluye una serie de posibilidades económicas adicionales, que va más allá de sus salarios directos.

"Si bien reciben dinero por matar, obtienen su principal ingreso de la participación en otros negocios ilegales como la extorsión, la trata de personas, el secuestro y el manejo de la prostitución. No se puede ingresar en ninguno de estos negocios a menos que se tenga el poder de fuego que conlleva el ser sicario", señaló.

Esta es la principal razón por las cuales los narcotraficantes han podido reclutar entre los barrios pobres los ejércitos que necesitan para librar la guerra interminable en las calles.

Peñaloza subraya también que además de informantes, la distribución de enervantes es una de las primeras actividades en la que se inician los futuros grandes delincuentes.

Al respecto, organizaciones no gubernamentales como la Red por los Derechos de la Infancia han señalado que en estados como Michoacán, Sinaloa y Guerrero, que son grandes productores de enervantes, los adolescentes y niños se dedican a la siembra de plantas ilegales como parte de las actividades de la comunidad.

Estos jóvenes incluso participan en el manejo de armas de fuego, pero ahora en un contexto de violencia extrema, por la guerra contra el narcotráfico y la crisis económica.

"Los jóvenes ven que quienes ofrecen alternativas de manera inmediata son los narcos, y quienes reprimen son los policías y el Ejército, que además tienen una política criminalizante hacia los jóvenes", señaló Gerardo Sauri, quien durante mucho tiempo fuera director de esta asociación.