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Comunidad y cultura
Coleccionista privado abre museo de juguetes en el DF
Organización Editorial Mexicana
19 de septiembre de 2006
OEM en Línea con información de Conaculta
Ciudad de México.- El juguete es producto de la actividad lúdica más espontánea del hombre y acaso su primer atisbo de creatividad artística o tecnológica, afirmó Roberto Y. Shimizu K., coleccionista e investigador de arte popular, que en fecha reciente abrió al publico en la colonia Doctores de la capital del país el Museo del Juguete México, integrado con piezas de finales del siglo XIX y prácticamente todo el XX. La muestra representa apenas el cinco por ciento de las diversas colecciones que Shimizu -arquitecto mexicano de ascendencia japonesa- guarda en su residencia privada y varias bodegas. El recinto, "que preferiría denominar hábitat", reúne varios miles de tipos diferentes de juguete por su figura, modo de funcionamiento, material, origen, época y color. "Apenas el año anterior empezamos a catalogar las 10 mil piezas que tenemos aquí. El número integral se cuenta por centenares de miles y quizás supere el millón, porque la mayoría están multirrepetidas", explica Shimizu, quien cuenta con el apoyo de seis personas para las labores de clasificación, conservación, mantenimiento y restauración. Las piezas son exhibidas en vitrinas, mostradores, mesas, linternas mágicas, robots y calidoscopios diseñados por el propio Shimizu. Hay desde juguetes en miniatura del tamaño de una cabeza de alfiler, hasta enormes robots ornamentales con función mecánico-electrónica (no cibernética o electrónica), trenecitos, cochecitos, avioncitos, barquitos y platillos voladores de juegos mecánicos de ferias infantiles que el coleccionista compró en calidad de desecho. Gran parte de estos exhibidores fueron construidos por Shimizu -arquitecto egresado de la UNAM, con posgrados por las universidades de Londres y Tokio- con piezas y aparatos reciclados -transformadores eléctricos, refrigeradores, calderas, capacetes de autos, bombas de gasolina, carros de rodaje fotográfico para TV o cine, etcétera- con la idea de "jugar, no de crear arte". Yo no creo en el arte-objeto, en el bricollage o el arte de instalaciones como expresión artística de intención comercial, dice Shimizu, "eso para mí es pura vacilada, hago esto para jugar, para divertirme y para dar cobijo a otros juguetes". Las piezas que más abundan en el Museo del Juguete México son estatuillas de luchadores famosos como El Santo -de quien Shimizu exhibe máscaras, zapatillas y calzoneras originales-, Blue Demon, El Cavernario Galindo, Black Shadow y Enrique Llanes, entre otros, en plástico, barro y otros materiales. La colección muestra también juguetes de madera, latón, hierro, celuloide, papel maché, yeso, plomo y plástico soplado. El recinto reúne asimismo muñecos con las figuras de Cantinflas, Tin Tan y otros cómicos mexicanos, triciclos, bicicletas, marionetas, títeres, rayuelas, baleros, canicas, calcomanías, álbumes de estampitas de futbolistas, pelotas, carritos de mano, carretas, patines... "Alguna vez un amigo me preguntó qué juguetes llevaría a otro planeta en caso de que hubiera que abandonar la Tierra. El primero en el que pensé fue en un patín del diablo, que era la delicia de mi infancia. Después escogería un balón de futbol y cualquier otro juguete de uso manual, pero no un juguete caro, de lujo o eléctrico", comenta Shimizu. El coleccionista, hijo de una familia migrante japonesa de gran éxito comercial a partir de los años 40 en la colonia Doctores, lamenta que hoy los niños sean jugadores "solitarios y electrónicos", influidos por aparatos y mensajes violentos. "En mis tiempos los juguetes se compartían y disfrutaban en compañía de amigos, vecinos y condiscípulos", rememora. Roberto Yukigiro Shimizu, quien conserva el negocio de sus padres -una tienda de comida oriental y aguas frescas con ofertas temporales de juguetes, libros escolares o artículos navideños- comenzó a coleccionar piezas en 1945, cuando tenía 10 años de edad. Al cabo de más de medio siglo, su vocación se extendió a la adquisición de fotografías, impresos y todo tipo de objetos que "digan al futuro". "El hábitat, casa o Museo del Juguete es en realidad una memoria de México con el lenguaje del arte popular contenido en los juguetes. La muestra pública y gratuita de una parte de las piezas obedece al propósito de compartir con la gente mi gusto por el arte popular de mi país y de otras partes del mundo", agrega Shimizu, autor del libro inédito "Los juguetes, los juegos y los coleccionables de México". El museo está instalado provisionalmente en dos plantas de un edificio de cinco pisos de la calle Doctor Olvera número 15, entre el Eje Central Lázaro Cárdenas y Doctor Barragán. Abre de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas. |
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