México
Está sólida la macroeconomía del país: Carstens
Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México. Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
29 de julio de 2010


Arturo Lino / El Sol de México

Ciudad de México.- La procuración de la estabilidad financiera no puede ni debe ser exclusivamente función del Banco Central, sino también de las autoridades hacendarias, de las comisiones reguladoras, y de los institutos de protección al ahorro, alertó el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, al establecer que la macroeconomía del país está sólida.

Al participar en la ceremonia de la firma del Decreto para la Creación del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, en la residencia oficial de Los Pinos, el funcionario celebró la iniciativa presidencial y mencionó que hacer frente al desafío de garantizar la estabilidad financiera requiere de una gran colaboración y cooperación entre las distintas autoridades y reguladores del país.

En este sentido, dicho consejo operará como un órgano colegiado, encabezado por la Secretaría de Hacienda y formado por las comisiones supervisoras, el IPAB y el Banco de México.

Apreciamos, dijo, el gran valor que tiene la formalización de un espacio de coordinación y diálogo entre las distintas autoridades financieras, las cuales, dicho sea de paso, en todo momento preservarán sus atribuciones y facultades de  ley.

La creación del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero lleva a México a la adopción de las mejores prácticas internacionales; lo cual es importante en sí mismo, pero es más importante aún, debido a que, a través del Consejo, se reduce la posibilidad de una crisis financiera, y se amplían, en cambio, las posibilidades de un desarrollo económico más acelerado, vigoroso y sostenible para México, apuntó.

Asimismo, consideró que una de las grandes lecciones que se derivan de la reciente crisis internacional, entre otras, es que de no haber existido debilidad en la regulación y supervisión financiera en algunos países, y de no haber faltado mecanismos de coordinación entre las diferentes autoridades, la crisis se hubiera podido evitar.

Aun en casos de haberse suscitado, ésta habría sido atendida y resuelta con mayor oportunidad y eficacia.

Señaló que una peculiaridad de esta crisis global fue la aparición repentina de discontinuidades graves en los flujos financieros. Estas rupturas, a diferencia de otras crisis, no fueron antecedidas por alteraciones severas en los índices de precios o por disparos inflacionarios en las principales economías industriales.

Sin embargo, tales perturbaciones fueron claramente resultado de una expansión inapropiada del crédito, expansión que los Bancos Centrales de esos países no pudieron neutralizar o combatir oportunamente, en gran medida porque no tuvo un reflejo o un correlato claro en los índices de precios que comúnmente se utilizaban para detectar las presiones inflacionarias.

Pero también, debido a que el marco prudencial vigente hasta antes de la crisis no sirvió para detectar oportunamente ese riesgo y prevenirlo. Así, el verdadero gran desafío que la crisis global les ha dejado a los Bancos Centrales es ampliar su perspectiva, para que abarque también la preservación de la estabilidad financiera del país, entendida en un sentido amplio.

Preservar la estabilidad financiera no es un objetivo ajeno al de combatir la inflación, sino estrechamente emparentado con él. Una y otras responsabilidades se apoyan entre sí. Así como la inflación tiene un claro efecto corrosivo sobre la riqueza de las familias y de las naciones, del mismo modo, la inestabilidad financiera cancela las fuentes de creación de riqueza.