Metrópoli
Santa Bárbara, un lugar lleno de tradiciones
En la Glorieta de la Palma, en Paseo de la Reforma, trabajadores le dan una arregladita a jardineras.
El Sol de México
22 de julio de 2010


Hugo Jiménez / El Sol de México

Ciudad de México.- Santa Bárbara de Tlacatecpan, pueblo con encanto de Cuautitlán Izcalli, es sin duda uno de los principales atractivos de visita para el turismo nacional e internacional de ese municipio, en donde el esfuerzo de generaciones ha logrado preservar su legado lleno de tradiciones.

Ubicado al nororiente de ese municipio, ese pueblo refleja en armonía que la historia y la modernidad, repuntan en ese lugar lleno de tradiciones.

El pueblo de Santa Bárbara, como se le nombra coloquialmente, fue asentamiento de grupos chichimecas colhuas y mexicas, según el Códice Chimalpopoca escrito en el siglo XVI, que después de la conquista española se convertiría en uno de los principales lugares de llegada de órdenes de evangelización de la Nueva España.

Sus construcciones, como su iglesia, al igual que su historia está plasmada de belleza y como muestra el templo local de estilo barroco indígena con columnas salomónicas churrigurescas hecho por manos indígenas, es claro reflejo del paso de la evangelización que dejó retablos del año 1620 y cuadros de 1784, reconocidos por el Instituto Nacional de Artes y Humanidades.

El desarrollo de este pueblo se consolidó a principios del siglo XX cuando las primeras industrias se comenzaron a establecer en las cercanías, que con el tiempo significaron un impulso a la actividad lechera y artesanal, que ha permitido la consolidación de alrededor de 12 productoras principalmente de quesos, sustento de sus familias y en proceso de exportación.

Además con el paso de los años y en aprovechamiento de los amplios espacios de terreno, Santa Bárbara tiene más de 20 canchas de futbol que fungen como centros deportivos regionales donde niños, jóvenes y adultos desarrollan sus habilidades con el esférico.