Opinión / Columna
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René Arce Islas
La Reforma Política posible
El Sol de México
9 de febrero de 2010
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Concluyó el Seminario de Análisis para la Reforma Política que organizó el Senado de la República. Las posiciones y puntos de vista de todos los participantes tuvieron puntos de coincidencia y de divergencia, los cuales son habituales y hasta deseables en todo sistema democrático. El compromiso es no extraviarse en la maleza de las discrepancias, porque con ello perderíamos de vista el eje central de la propuesta de dicha reforma, que es el fortalecimiento del federalismo, el cual conlleva una dosis de responsabilidad de todos los sectores involucrados y una exploración de alternativas para su continuo mejoramiento.
Las siete fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión expresaron sus posiciones respecto a los temas que plantea la reforma. Algunos coincidieron a favor y otros en contra de ciertas propuestas. Sin embargo, en la mayoría de los casos no expresaron ni comentarios ni contrapropuestas en asuntos que prefirieron dejar pasar, para abordarlos más ampliamente. Ya llegará el momento en que tendrán que tomar una posición y darla a conocer a la opinión pública.
Lo rescatable de este seminario es que nos deja las primeras coincidencias sobre algunos temas de la reforma política y ese será nuestro piso para empezar a trabajar en su consolidación. Un trabajo que ya no se puede posponer más porque la ciudadanía demanda cambios en el sistema político, y nos los exige a través de su gran descontento, de su grado de insatisfacción y de la apatía que muestra hacia las cuestiones políticas del país y quienes las representan.
Si los legisladores comenzamos a trabajar en la reforma posible -la deseable nos llevaría más tiempo y quizá no se llegaría a concretar-, podríamos empezar a pavimentar el camino del desencanto y poco a poco comenzaríamos a convencer, a quienes hoy son apáticos o escépticos, del poder de la democracia y de la posibilidad de consolidar, entre todos, un proyecto de nación plural e incluyente que le dé posibilidades al país de transitar en la vía del desarrollo que todos los mexicanos queremos.
El reto que nos deja este seminario sobre la reforma política es trascender las circunstancias sociales y económicas y superar la coyuntura política -por los comicios en 15 estados-, para estar en condiciones de generar los acuerdos trascendentales que van a repercutir en beneficios para la ciudadanía y, por ende, para el país.
Cierto. Hay temas difíciles para algunos partidos, pero no entrarle al debate o proponer posponerlos es mostrar una posición cortoplacista, una falta de visión de Estado. No hay que olvidar que en toda democracia el disenso debe ser para enriquecer las decisiones, jamás para impedirlas o posponerlas.
Los que estamos a favor de concretar la Reforma Política posible es porque existe la convicción de que el sistema político es la estructura que permite equilibrar las relaciones de poder y todos los que estamos involucrados con la política sabemos, aunque algunos no lo quieran reconocer, que el sistema político mexicano está agotado, ya no responde a las expectativas ni es congruente con nuestra realidad política.
La reforma política, sin duda, ayudará a avanzar en las transformaciones que el país requiere, por la vía institucional. Posponerla, nuevamente, es apostar por el estancamiento de la democracia, de la participación de la sociedad en las relaciones de poder, es acrecentar el déficit de eficacia de la representación política, es empeorar las cosas, o en el "mejor" de los casos, dejarlas como están. Con esa actitud no se beneficia nadie, por el contrario.
La discusión de la reforma política resulta fundamental para definir el México que queremos; su aprobación dependerá del sentido de responsabilidad que tengan las diferentes fuerzas políticas con sus representados, que finalmente es la ciudadanía, y con el país. Los legisladores tenemos en nuestras manos la oportunidad de generar los cambios; asumir esta responsabilidad dependerá de cómo se entienda la realidad política del país y del compromiso que se tenga con el futuro de México y de todos los mexicanos.
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