Opinión / Columna
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Eduardo Andrade Sánchez
El PRI, seguro en Durango
Organización Editorial Mexicana
8 de febrero de 2010
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DÍA 1166. EL ÍNDICE DE MORTANDAD SIGUE SUBIENDO INCESANTE, CERRÓ LA SEMANA EN UN MÁXIMO HISTÓRICO DE 13.79 MUERTES DIARIAS VINCULADAS CON LA CRIMINALIDAD ORGANIZADA EN LO QUE VA DEL SEXENIO
En todas partes la supuesta contienda democrática se ha convertido en un galimatías marcado por el pragmatismo más desvergonzado y la búsqueda del poder como botín para satisfacciones personales ajenas a la realización de un buen gobierno, porque, finalmente, no son los funcionarios electos los que toman las decisiones, ya que éstas les vienen prefabricadas desde los centros mundiales del dinero y cada vez son más ajenas al interés de los pueblos que teóricamente eligen con su voto a las autoridades; pero en México alcanza niveles esplendorosos en cuanto a la inconsecuencia y al descaro con que se comportan algunos políticos que creíamos respetables.
Nada menos ayer en Durango, una pareja impensable de aliados, Santiago Creel y Guillermo Anaya, se deshicieron en elogios prodigados a José Rosas Aispuro, afirmaron sin sombra de pudor que la coalición de "todos contra el PRI" se sostiene en tres pilares fundamentales: la alternancia y el cambio de poder en todo el estado, un buen gobierno con un programa democrático y la unión en torno a un reconocido priísta que tiene palabra. ¡Cosa maj grande, caballero! habría exclamado Trespatines ante esta abrumadora confesión de inutilidad política de parte de integrantes de partidos que carecen de todo, empezando, por supuesto, de candidatos propios que tengan posibilidades de contender con éxito por una gubernatura.
Mucho se ha dicho que la alianza entre PAN, PRD, Convergencia y PT es antinatural porque por lo menos el PAN no tiene nada en común con los otros tres, pero ¡cómo no!, si lo que tienen en común es... un candidato del PRI. Dijeron los senadores declarantes que este último partido está "preocupado porque la alianza tiene candidato con quién ganarle", que me perdonen, pero es al contrario, el priísmo como corriente tiene asegurado el triunfo en Durango pase lo que pase. Rosas Aispuro es priísta puro, sus contactos locales y nacionales son de ese partido, su formación corresponde a esa corriente política, su acceso no significaría alternancia, sino la más pura continuidad, el reconocimiento de que haría un buen gobierno es palmaria confesión de incompetencia de los partidos artificialmente coaligados, y lo de que tiene palabra está por verse, porque si dejó al PRI para irse despechado con ellos, nada les garantiza que si triunfa usándolos como instrumentos, luego no regrese con las huestes priístas como ya ha ocurrido en diversos casos de defecciones municipales.
Es inconcebible que después de más de 30 años de buscar fortalecer el sistema de partidos, los surgidos de las reformas que alimentaron el crecimiento de quienes fueron opositores al PRI no hayan sido capaces de desarrollar sus propias "fuerzas inferiores" -si me permiten el símil futbolístico- y tengan que depender de importar priístas. La teoría política dice que la principal función de los partidos es lanzar candidatos para competir en las elecciones, se sobreentiende que los postulados provendrán de su seno, defenderán sus principios y constituirán verdaderas alternativas para los electores. Nada de eso sucede en Durango, donde los opositores sólo se prestarán a organizarle al PRI una especie de elección interna con consulta a la base.
eandrade@oem.com.mx
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