Opinión / Columna
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Por Correo Electrónico
La impostura del "Peje"
Organización Editorial Mexicana
8 de febrero de 2010
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A unos meses de las elecciones en las que se renovarán 12 gubernaturas, congresos locales y presidencias municipales y a dos años de la sucesión presidencial, los dirigentes del llamado Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido Acción Nacional (PAN), están en medio de una obsesión por derrotar PRI.
Los dirigentes de esta "mafia política" (AMLO, dixit) están subordinados a la mezquina disputa del poder, sin importar que, para alcanzarlo, tengan que sacrificar congruencia, principios, ideología, simpatizantes y proyectos.
Además, quienes están encargados del mando en el PRD, acatan sin protestar el doble juego de Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de que ya no es el personaje con el poder de convocatoria del 2006; mantiene vigentes a algunos de sus más fieles, los "juanitos", Porfirio Muñoz Ledo, Gerardo Fernández Noroña, Alejandro Encinas, Jaime Cárdenas, entre otros, que son los mismos de hace años y las ideas de todos ellos, como sus personas, están envejeciendo.
No se puede negar que López Obrador, entre su ya muy mermado grupo de seguidores, todavía maneja a uno que otro provocador, que carga con un gran resentimiento social y con proclividad a cambiar de color y de bando, en caso de que no sean satisfechas sus ambiciones.
Al Peje le fue mal en el 2009: Marcelo Ebrard se le ha empezado a salir del huacal; el senador convergente con licencia Gabino Cué lo ha negado tres veces, a fin de ser tomado en cuenta por la alianza entre el PAN y los partidos que conforman el "Diálogo para la Reconstrucción de México" el PRD, el PT y Convergencia, para la candidatura al Gobierno oaxaqueño.
Se le rebeló uno de sus más grotescos inventos, Rafael Acosta Ángeles, mejor conocido en el barrio de Iztapalapa como "Juanito".
El "presidente" del PRD, Jesús Ortega Martínez, en su arreglado acuerdo con AMLO aparenta ignorar la orden de no hacer alianzas electorales con el PAN, por ello no es creíble la "amenaza" de AMLO, en el sentido de que no "les dará apoyo a los candidatos que sean aliados con el panismo".
Esa "enérgica advertencia" ya no fue tomada en cuenta por la cúpula perredista, ahora unidos a un grupo llamado Diálogo por la Reconstrucción de México (DIA) que encabeza Manuel Camacho Solís, el tutor de Marcelo Ebrard.
López Obrador, observa desde su "bunker" de la colonia Roma, el desarrollo de las alianzas entre el PAN y el PRD y satélites (PT y Convergencia) y pronuncia su "rechazo" con críticas engañosas, falaces y arregladas. En su acostumbrado doble juego.
Simula estar en contra de las alianzas entre el partido de la Revolución "Democrática" que lo impulsó a la antesala del gran poder, con sus enemigos ideológicos, el PAN, con el único propósito de evitar que los priístas recuperen espacios políticos, como preludio a su posible retorno a Los Pinos.
Taimado y ladino que es, AMLO repite que no habrá alianzas ni con el PAN ni con el PRI. Aún con el acuerdo soterrado -que se dice- tiene con Felipe Calderón para vencer al PRI en las elecciones de julio de este año y con ello fortalecer su alianza para "derrotar" a los priístas en el 2012.
De ahí que sus operadores políticos como René Bejarano, Porfirio Muñoz Ledo, Carlos Navarrete y Jesús Ortega -sus nuevos juanitos- acatan instrucciones y coquetean con el panismo y olvidan convenientemente los agravios, las diferencias, los principios y las ideologías.
Fue grotesco observar un "cariñoso" abrazo entre los presidentes César Nava (PAN) y Jesús Ortega (PRD) en el anuncio de la postulación del candidato al Gobierno de Durango, el expriísta José Rosas Espurio (perdón) Aispuro.
En ese evento, solamente les faltó aplicar y legalizar la iniciativa perredista de legalizar el matrimonio entre dos personas de un mismo sexo.
Con esa demencia de obtener el poder a costa de lo que sea, "El Peje" y sus incondicionales simulan la existencia de una ruptura, para concretar otras alianzas y competir "sólo electoralmente" con el panismo.
El "legitimo" no está en su mejor momento, ya no tiene el apoyo económico del SME; su liderazgo moral está en entredicho; Marcelo Ebrard ya señaló que buscará la candidatura presidencial del PRD y su fama de "honesto y valiente" quedó destruida.
¿Andrés Manuel López Obrador, buscará la "reelección presidencial" con el apoyo de la coalición PAN-PRD, PT y Convergencia? ¿Alguien pensó realmente que AMLO es o era "honesto y valiente"? ¿Durante su gira de proselitismo en busca de la segunda candidatura presidencial, se ha conducido con verdad?
¿El Peje ya se dio cuenta que Manuel Camacho, líder de ese mamotreto llamado "Diálogo por la Reconstrucción de México", trabaja a favor de Marcelo Ebrard? ¿AMLO, por fin, reconoció a Felipe Calderón como presidente de México?
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