Opinión / Columna
 
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Camilo Kawage 
El arma invencible de la unidad
El Sol de México
27 de diciembre de 2009

  1.- "Sé que tienes un ánimo esforzado, pues incluso antes de haberte armado con aquellos preceptos saludables, vencedores de las pruebas más duras, ya tenías bastante seguridad de ti mismo ante la fortuna, y mucho más cuando hubiste luchado con ella y probado tus fuerzas, las cuales sólo pudieron inspirar confianza cuando hubieron dejado tras de sí, en una y otra parte, numerosas dificultades que alguna vez habían atacado de muy cerca. Así es como se pone a prueba aquella verdadera valentía, la que no se somete fácilmente a la voluntad ajena, y esto significa su piedra de toque.

2.- "No puede acudir al combate con mucho valor el atleta que no ha recibido jamás algún daño, en cambio, aquel que ha visto correr su propia sangre y ha sentido crujir sus dientes bajo el puñetazo, aquel que caído en tierra ha tenido que soportar el peso del adversario tendido encima de él, que ha sido derribado sin perder el coraje; aquel que cada vez que ha caído se ha alzado de nuevo con mayor pertinacia, éste desciende al combate animado de una esperanza inmensa. Asimismo, siguiendo con tal comparación, cabe decir que la fortuna te ha tenido muchas veces bajo su pie, y que tú, a pesar de todo, no te diste por vencido, antes bien, de un salto volviste a levantarte y te le opusiste otra vez con redoblada valentía. A fuerza de golpes crece en gran manera la virtud".

3.- El anterior es fragmento de la carta célebre que dirige Lucio Anneo Séneca a su discípulo Lucilio sobre "La valentía que debe tener el sabio", y parece propicia en esta hora de prueba que a todos los mexicanos nos estremece ante hechos criminales incalificables que, a pesar de ellos y de nosotros mismos, nos aportan el valioso ingrediente de la cohesión y la unidad nacional que deviene tan necesario en momentos de la gravedad como los que transcurren, y que quisiéramos tanto ver producirse por otros motivos, como el del orgullo y el amor a México.

4.- Difícilmente llevamos la cuenta ya de cuántos "días que vivirán en la infamia", como dijo para siempre Franklin Roosevelt tras el ataque japonés a Pearl Harbor, en este doloroso trance de nuestra vida ciudadana. Una mañana de víspera de Navidad prodigamos flores, ilusiones y el alma alborozada derrocha esperanza y buenos deseos, para más tarde quedar impávida, dolida y triste ante el aleve y brutal asesinato de inocentes y constatar, infelizmente, que la impotencia, la fragilidad y la tragedia, debemos convertirlas en coraje, valor y gallardía -rasgos que caracterizan el temple de los mexicanos en horas graves de la patria-, en la unidad y la solidaridad nacional, que son finalmente las armas que nos darán la victoria.

5.- La venganza no construye pueblos, ni el rencor engendra identidades, de la misma manera que la historia de las naciones no da vuelta en U por medio del chantaje, la extorsión y la amenaza. Los mexicanos nos hemos dotado de instituciones que nos identifican como una población noble, ordenada y amante de la paz, del trabajo y de la armonía. Todavía no nace el individuo, o el grupo, que ponga en peligro esa cierta idea de México -como decía De Gaulle-, que consiste en el vínculo originario de nuestro orgullo y nuestra identidad, ni todas las comisiones de derechos humanos y similares podrán detener el peso de la ley sobre los criminales que atentan en contra.

6.- Lavarnos el rostro de la vergüenza nacional, y levantarnos a un nuevo día de concordia y respeto entre nosotros, en la certeza de que pronto podremos no vernos en la penosa situación de honrar a los caídos en servicio; sepultar a las víctimas inocentes de la venganza y consolar a los deudos, y que el amanecer de esta larga noche del ultraje a la razón y de desgarramiento de la entraña de nuestra esencia se acerca ya sea tema de reflexión y de anhelo de días brillantes que nos anime al atravesar el umbral del año nuevo, que en nuestras manos estará moldear para la mejor ventura de los nuestros. Séasenos dado.

A Don Alfredo en su aniversario.

camilo@kawage.com
 
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