Opinión / Columna
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Francisco Fonseca
Morelos: El Rayo del Sur
El Sol de México
25 de noviembre de 2009
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Al iniciar su movimiento de Independencia, nuestro país corría la suerte de los desposeídos. El panorama general era desalentador. México, durante mucho tiempo, no conocería la paz ni la unidad nacional, ni el progreso económico y social. Sin embargo, habría de reconocer que jamás fue domeñado el espíritu libertario ni la voluntad de ser del pueblo mexicano. Así lo demuestran los testimonios de la época. De la hoguera del martirio surgieron los personajes principales: héroes, caudillos, pensadores, políticos, estrategas militares. Se vivía el drama superior del honor y el patriotismo, más allá de los autos de fe de los inquisidores. El poeta Carlos Pellicer nos sitúa en el centro de este impulso telúrico que fue la insurrección:
Imaginad: "Una espada en medio de un jardín.../eso es Morelos/Gloria a ti por la tierra repartida/piedad a tu crueldad de mármol negro/gloria a ti porque hablaste tu voz diciendo América/piedad a tu flaqueza en el martirio/". Tal parece que la vida de don José María Morelos y Pavón cabe en un poema de Carlos Pellicer.
Como Hidalgo, Morelos había aprendido en carne propia el significado de la vida colonial. Sus rasgos de mulato lo hicieron víctima de prejuicios raciales. Nunca rebasó el nivel de cura de un pueblo, y para subsistir, lo mismo hacía trabajos de carpintería que arriaba una recua de mulas con productos mercantiles. En su madurez estableció un negocio de granos que le aportó utilidades para subsanar la escasez de su salario eclesiástico.
El escritor Rubén Hermesdorf dice de Morelos que: "Es un hombre de excepción. En torno a él los cabos se anudan, las asperezas se suavizan, los patriotas se congregan, los fascinerosos se dispersan. A Morelos toca ser el arquitecto de la nación".
En "Los Sentimientos de la Nación", Morelos plasma principios que, hoy más que nunca, deberían ser recordados: "México es libre e independiente, la soberanía dimana del pueblo, los puestos públicos deberán ser ocupados por mexicanos, las leyes generales deberán comprender a todos sin excepción, la ley es superior a todo hombre, la propiedad debe ser respetada, el hogar es sagrado, no habrá castas, la esclavitud es abolida. En lo sucesivo, las únicas diferencias entre mexicanos serán las que resulten de sus vicios o virtudes".
Morelos fue un hombre extraordinario, un héroe. Su nobleza y su austeridad fueron los signos distintivos de su carácter. Sin duda, un hombre de excepción.
pacofonn@yahoo.com.mx
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