Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Mal de Charcot. Proteína frena avance en ratones
Organización Editorial Mexicana
20 de noviembre de 2009

  En carta del 13 de octubre de 1886, Sigmund Freud escribe: "Tienes razón al suponer que París significa la iniciación de una nueva etapa de mi vida. En esta ciudad he encontrado a un maestro, Charcot, que es tal como siempre lo imaginé. He aprendido a ver con visión clínica en la medida en que soy capaz de hacerlo, y he adquirido una buena cantidad de conocimientos positivos".

Los martes Jean-Martin Charcot atendía la consulta externa, durante la cual le eran presentados los casos típicos o problemáticos entre una gran cantidad de pacientes externos.

"En ocasiones era desalentador que el maestro dejara hundirse algunos de estos casos 'en el caso de una nosografía aún no descubierta', según su propia expresión; otros le proporcionaban la oportunidad de hacer observaciones sumamente esclarecedoras sobre la extensa variedad de temas de neuropatología", escribe Freud en Informe sobre mi viaje de estudios a París.

Hacia 1860 el profesor y neurólogo francés Charcot estudió enfermos de epilepsia y de esclerosis múltiple. Sus observaciones ayudaron enormemente en el diagnóstico de tales trastornos neurológicos.

Más tarde, se interesó en pacientes cuyos síntomas parecían deberse a daños neuronales, pero sin que hubiera alteraciones orgánicas. Sus colegas decían que estas "parálisis histéricas" eran simuladas, pero él veía que los enfermos sufrían. Freud se interesó en el uso de la hipnosis para tratar aquellos casos con atención y en 1895 publica sus Estudios sobre la histeria.

Así Charcot y Freud, en estos Soles, científicos estadunidenses han llevado a cabo investigaciones en torno a una proteína que frena el avance de la enfermedad de Charcot en los ratoncitos.

Esta enzima denominada Proteína C activada o drotrecogina "permitió hacer lenta la muerte de las células nerviosas en ratones a los que se les había inoculado el equivalente a una forma particularmente agresiva de la enfermedad de Charcot, la escleroisis lateral amiotrófica, lo que permitió alargar su vida aproximadamente veinticinco por ciento", escriben los sabios en artículo publicado el lunes 23 de octubre en el Journal of Clinical Investigation.

Esta enfermedad es la que padece el famoso físico británico Stephen Hawking. La muerte precoz lo aguardaba, prisionero de su propio cuerpo por la enfermedad nerviosa. Con valentía y decisión y con una silla de ruedas dotada de un dispositivo parlante, el joven físico se convirtió en brillante teórico y divulgador de la ciencia, y sigue allí.

La drotrecogina también prolongó el tiempo durante el cual estos animalitos eran capaces de funcionar normalmente pero pese al hecho de que mostraban síntomas de esta enfermedad incurable y mortal.

Esta sustancia desaceleró, además, el ritmo de animación de los músculos que afectan a las personas con esclerosis iaictal amioirófica llamada enfermedad de Lou Cicinig en Estados Unidos, por un famoso jugador de basquetbol que murió por esta enfermedad en 1941.

Aunque los investigadores estiman que deben realizarse investigaciones adicionales antes de que pueda probarse esta enzima en seres humanos que sufren la enfermedad, se manifestaron estimulados por el hecho de que una sustancia muy cercana ya es utilizada sin problema en humanos para tratar la septicemia.

Así, los investigadores esperan poder realizar estudios clínicos en los próximos cinco años.

Charcot nació en París, Francia, el 29 de noviembre de 1825 y falleció el 16 de agosto de 1893, en Montsauche-les-Settons, Niévre, Francia.

En 1869, es el primero en describir la esclerosis lateral amiotrófica.

Padecía de insuficiencia coronaria severa de carácter cónico y murió de un infarto al miocardio. En otra versión, habría muerto de edema pulmonar.
 
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