Opinión / Columna
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Javier Oliva Posada
Ejercicios militares en Brasil y México (Poder Nacional)
Organización Editorial Mexicana
20 de noviembre de 2009
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La operación Lanzador 09 será desarrollada durante los días del 25 al 27 de este mes, en tres estados del Brasil, ubicados en la parte sur del país. Se trata, según observadores locales e internacionales, de los más amplios ejercicios militares desplegados por ningún país latinoamericano en este siglo XXI.
La hipótesis de respuesta a un ataque al complejo hidroeléctrico de Itaipú provoca una reacción armada de Brasil. La respuesta demanda, además de contundencia, una plena coordinación en la intervención de parte de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada. Así, en pleno crecimiento económico, político, diplomático, el gigante de Suramérica decide activar sus potencialidades militares para demostrar que se encuentra en forma también en el terreno de la movilización y una hipotética guerra. Los países vecinos han sido invitados a asistir como observadores.
En medio de los crecientes conflictos entre Venezuela y Colombia, de la intensa escalada diplomática y de declaraciones entre Perú y Chile, así como por el protagonismo del gobierno de Venezuela, la región latinoamericana observa un complejo panorama, del cual México parece no tener ni función ni objetivo específico. A las tensiones diplomáticas, deben sumarse las complicadas negociaciones para la integración económica regional, que si bien van lentas, tampoco se han frenado del todo.
Respecto de los ejercicios militares, éstos son procedimientos para mantener una efectiva capacidad de respuesta, así como un adecuado uso del armamento. Coordinación, sentido de oportunidad para la intervención, son los objetivos principales. Para México, observar este despliegue de Brasil, que aunque ya se ha dicho bastante, pone en evidencia que nuestro país va dejando pasar tiempo y oportunidades para alcanzar una voz propia en el ámbito mundial. Pero ahora, se considera en ese análisis, la política de defensa nacional como un elemento distintivo de la doctrina misma del Estado en cuestión.
Así, el tipo de armamento nos dice qué piensa de sí mismo un Estado y del sentido de utilización de las Fuerzas Armadas. En México es claro que estamos ante un caso de defensa de la nación, en donde los requerimientos en cuanto a armamento, por ejemplo, al predominar la infantería, se requiere equipo de asalto. Más aún, si se incluye en el mismo análisis las características geográficas y geopolíticas del país, la comprensión al respecto de las misiones básicas y del tipo de adiestramiento, se llega a la conclusión que nuestro país es un factor determinante para los equilibrios de la región y del Continente Americano en general.
Tecnología, autonomía en política industrial, entre otros, son los factores que le dan independencia a Brasil para ser considerado, desde hace tiempo, en una potencia regional. Mientras tanto, sin demérito alguno de las Fuerzas Armadas en México, se anuncia, el mismo día martes 17 pasado, de la inminencia de la Operación Lanzadero 09, que en el municipio de Ecatepec, Estado de México, los patrullajes militares y la presencia de soldados en el municipio más poblado del país, responde a una petición tanto de la autoridad local como de la población.
El tomador de decisiones, a la vista, tiene un concepto de para qué sirven la Fuerzas Armadas y de cómo ésta, a su vez, refuerza el principio de poder del Estado y del gobierno. Incluso si se observa, que de parte de la Cámara de Diputados, la Secretaría de la Defensa Nacional fue la más afectada por el recorte aplicado a sus recursos para 2010, la percepción de que no hay claridad en los objetivos, en la forma en que se trata el combate al narcotráfico, cobra mucho sentido. Esto es de lamentar, pero también es el momento para corregir.
javierolivaposada@gmail.com
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