Opinión / Columna
|
Enrique Hett
¿Región o rompecabezas? (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
17 de noviembre de 2009
|
Los principales asuntos del viaje son económicos, financieros y medioambientales. Si ha habido logros, ha sido en estos ámbitos.
Sin embargo, Obama reiteró antes de su viaje que la importancia primordial que tiene Asia para él no se reduce a esos rubros.
Sin duda, se refería al sureste de ese continente, porque su país da gran importancia desde hace tiempo al Gran Medio Oriente y Asia Central.
América Latina y Europa pueden ser consideradas como regiones, en el sentido político de la palabra, en la medida en que de manera particular cada una de ellas presentan una relativa unidad.
Es el caso de otras regiones de Asia, pero no del sureste del continente. Es cierto que el budismo y el capitalismo son trasnacionales, pero es todo lo que comparten. Por otra parte, el budismo es una religión minoritaria en los principales países y el capitalismo, como se sabe, unifica por un lado y divide por el otro.
Todos comercian mayoritariamente entre ellos. Pero eso no ha logrado que progrese un ápice la unidad regional.
Entre otras cosas, se ha verificado que la labor de unificación con efectos políticos que tienen los mercados a nivel nacional, no la cumplen a nivel internacional. Es imposible reemplazar a la política.
Además, es la región en la que los problemas graves, disputas de fronteras marítimas y terrestres e intereses encontrados, son los más numerosos del mundo.
El país más importante en sí y para Estados Unidos es indudablemente China, y su más próximo y mejor aliado, algunos dirían casi su súbdito, es Japón. Pero hasta ahora, en parte por razones que tienen que ver con Afganistán y Pakistán, su administración se ha ocupado ante todo de la India.
No sería sorprendente que Washington tratará de concertar una alianza particular con ella, no contra Al Qaeda, sino preventivamente contra China.
En este viaje sólo visitó a este país, principal financiero de sus déficits presupuestales y futuro adversario, a sus dos aliados Japón y Corea del Sur, que son los únicos que tiene en la región, y Singapur, sólo porque acogió la cumbre de la ASEAN.
El viaje de Obama a Japón ha sido conforme la realidad de la zona. Logró calmar al primer ministro Yukio Hatoyama, que había hecho campaña y había prometido, una vez en el poder, que iba a reducir el grado de dependencia de su país con Estados Unidos. Es decir, de subordinación.
En realidad, no se evocó o resolvió ninguno de los asuntos conflictivos con Estados Unidos, en particular el problema de las bases militares y sobre todo de la base de Okinawa. Yukio Hatoyama quería que fuera evacuada y EE.UU. insiste en que hay que respetar el acuerdo firmado en 2006, que sólo estipula que la base será transferida a otro sitio en la misma isla. Y que Japón pagará la mudanza.
Y si, como dijo Hatoyama que deseaba, se evacuan todas las bases que albergan 25 mil soldados, Japón tendría que construirles una base en EE.UU. En realidad, el costo de la operación para este país ascendería a unos 25 mil millones de dólares.
Porque, lo que le saldría aún más caro y más difícil para Tokio, sería sustituir la protección militar que le brinda Estados Unidos por una protección nacional. Entre otras cosas, tendría que desarrollar e instalar un sistema de misiles antimisiles.
Se supone que los requiere para defenderse de Corea del Norte. En realidad los necesita, sobre todo a mediano plazo, para protegerse eventualmente de China.
Con una deuda pública equivalente al 180 por ciento de su PIB, Japón no está en condiciones de pagar la mudanza y los sistemas.
La situación de Japón ejemplifica el problema general de la región.
Una de las razones por las cuales Estados Unidos está presente y seguirá presente, es que ofrece protección a algunos estados contra otros estados de la misma región.
mehcbv@email.com
Columnas anteriores
Columnas anteriores