Opinión / Columna
 
México tiene prisa 
Raúl Alejandro Padilla Orozco  
La riqueza se genera, no se reparte
Organización Editorial Mexicana
16 de noviembre de 2009

  Ahora que los extrabajadores de la otrora Compañía de Luz y Fuerza del Centro se lucen obstaculizando el camino a quienes ejemplarmente se aplican a producir riqueza para los suyos y sus semejantes, ofendiendo y atacando incluso a los ciudadanos mexicanos que sin deberla ni temerla se les atraviesan por su rumbo, sin duda alguna, llega la reflexión colectiva de que antes que demandar recursos o persistir en absurdos retornos al pasado, se tienen primero que crear las condiciones indispensables para la creación de riqueza, y posteriormente pensar en distribuirla.

Lo peor del caso es que los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) creen que los ciudadanos mexicanos en general carecemos de memoria y que nos pueden leer las manos, cuando perfectamente sabemos de sus alcances y propósitos, de sus orígenes y pretensiones, de su historia y su destino, por lo que cualesquiera que sean sus argumentos, éstos sucumben terminantemente a la luz de sus actitudes y comportamientos frente a la sociedad.

¿Hasta cuándo estos personajes van a entender que la riqueza se tiene que generar, no repartir? ¿Hasta cuándo los partidos políticos entenderán que la riqueza se crea, no se distribuye? Hasta cuándo podemos entender que si en México no creamos la riqueza necesaria y suficiente para todos, va a ser imposible alcanzar las metas que nos proponemos y mucho menos los anhelos y sueños que nos hemos forjado.

Si no tenemos una visión clara y concreta de que la riqueza se genera a través de la alianza entre el sector obrero y empresarial, ningún gobierno, ni sociedad podrá tener futuro, viabilidad y sustentabilidad; muchos ejemplos latinoamericanos conocemos al respecto como para tropezar con esa misma piedra, y echar por la borda los sueños propios y de los nuestros.

A la luz de los hechos, aquellos manifestantes de ayer abusaron por muchos años del erario que pagamos los contribuyentes, vilipendiaron los esfuerzos de millones de ciudadanos que necesitaban un eficiente y oportuno servicio de energía eléctrica, pospusieron los legítimos anhelos de tener acceso a suministros energéticos de calidad y precio accesible, como para que ahora les tengamos consideración sobre sus demandas, si en verdad únicamente se dedicaron a desperdiciar recursos para satisfacer sus intereses personales y apetitos gremiales.

No olvidemos que México tiene Prisa de eficientes servicios públicos, pero también de sindicalismos propositivos, proMéxico y responsables con la realidad económica, social y política que hoy vivimos, antes como antes, hoy como hoy; basta ya de satisfacer apetitos personales y pugnemos por preponderar el interés común de los ciudadanos de bien, aquellos que luchan a diario por llevar el sustento a sus familias, y que no buscan pretextos paternalistas a sus incompetencias, en la firme convicción de que una sociedad comprometida a generar riqueza que pueda ser distribuida hacia el futuro entre trabajadores e iniciativa privada con compromiso social, es garantía plena de que lo mejor está por venir.

* es consultor y empresario.

rapo@rapo.com.mx
 
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