Opinión / Columna
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Enrique Hett
Una pareja dispareja (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
14 de noviembre de 2009
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Siempre se ha pretendido que Francia y Alemania son el motor de la Unión Europea (UE), que, en realidad, nada trascendente es posible sin la coincidencia de estos dos países. Son, cada uno, el mejor aliado, el mejor cliente, pero también inevitablemente el principal competidor del otro.
Aunque Alemania tiene una población mucho mayor y es más vigorosa económicamente, son los dos grandes de la UE. Teóricamente, cualquiera de los dos podría reunir una coalición de países para reemplazar al otro.
Pero la realidad ha mostrado que cuando menos hasta ahora, salvo en el caso particular de la defensa, no ha sido posible. Y es que las coincidencias entre ambos, son mucho mayores que las que podrían tener con otros países, el Reino Unido, Polonia, España o Italia.
Por eso, todo acto o ceremonia particularmente simbólica entre ambos países es a la vez un síntoma del mal estado de la relación, y una tentativa para repararla.
Así fue, por ejemplo, con la presencia de Mitterrand y Kohl en el cementerio de Verdún, batalla de la Primera Guerra Mundial en la que murieron 163 mil soldados franceses y143 mil alemanes.
Francia temía lo que sucedió dos años más tarde: la reunificación de las dos Alemanias que iba a reforzar a medio plazo a Berlín y pondría en peligro la acción en mancuerna que es indispensable para París. Mitterrand quiso recordar que, a pesar de su potencia, la acción de Alemania en Europa y el mundo dependía de su nueva respetabilidad que debía, en gran parte, a su reconciliación con Francia.
Merkel y Sarkozy acaban de escenificar un nuevo acto simbólico, con la presencia de Merkel en la celebración del fin de la Primera Guerra Mundial, ante la tumba del Soldado Desconocido, enterrado bajo el Arco del Triunfo en París, precisamente después de esa guerra con Alemania.
En este caso, las disonancias son de menos consecuencias que la reunificación acelerada. Pero, la relación Sarkozy-Merkel, que se califica actualmente de buena, es inestable.
La elección del liberal Sarkozy creó grandes expectativas en Berlín. Ambos se conocían bien. Habían constatado convergencias y paralelos.
Pero, la decepción estuvo a la altura de la esperanza. La primera causa, fue la tendencia irreprensible de Sarkozy a "robar cámara". Eso decepcionó a los alemanes, en particular en el segundo semestre del 2007, porque quiso tener el primer papel cuando que Alemania ocupaba la Presidencia europea.
Por otra parte, además de varios incidentes menores, Sarkozy quiso crear la Unión Para el Mediterráneo (UPM), como organismo de la UE, pero trató de excluir a Alemania sobre la base que no era un país mediterráneo. Claro, fue imposible. Finalmente Sarkozy la incorporó, pero Alemania sigue mostrándose poco entusiasta respecto de la UPM.
Fue uno de los peores momentos de la relación bilateral. Se veía que Merkel estaba tentada de poner el énfasis en sus relaciones con el este de Europa, descuidando la relación con Francia.
Pero la crisis financiera mundial, que estalló durante la Presidencia de Sarkozy los puso obligatoriamente de acuerdo de nuevo. Era necesario tomar iniciativas europeas y para Sarkozy, que ocupaba en ese momento la Presidencia en turno de la UE, era imposible sin los alemanes.
Sobre la crisis, incluyendo la reunión del G20, la cooperación funcionó muy bien. Sin embargo, en lo que toca a las soluciones individuales por países, hay divergencias importantes. Hay otros obstáculos en el camino de la pareja.
En particular el presupuesto de la UE. Alemania considera excesivo que la política agrícola común, cuyo principal beneficiario es Francia, absorba el 43 por ciento de éste.
La ceremonia del Arco del Triunfo confirma el papel europeo de Merkel. Y aporta un poco de aire fresco a Sarkozy, el cual se enfrenta a grandes dificultades internas.
mehcbv@email.com
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