Opinión / Columna
 
Pedro Peñaloza 
Los desmemoriados
Organización Editorial Mexicana
12 de noviembre de 2009

  Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria.

J. Hernández

¡Caramba! Ahora todos los gatos son pardos. El patriotismo se esparce y se contagia. Prohibido hablar del pasado, lo que importa es el presente, y hasta el futuro, aunque poco sepamos de él.

Asomémonos al paraíso de los nuevos héroes, de los que sin desparpajo alguno, se presentan orondos ante los reflectores. Se vale asombrarse: Carlos Slim, Roberto Hernández y Miguel Alemán, por mencionar algunos, disparan discursos y describen escenarios. La trilogía infaltable para un país que necesita espadachines que luchen contra "el mal".

Ahí, en Monterrey -cerca de los dominios del nuevo defensor de la bondad y de la justicia- se reunieron los dueños del dinero -quise decir del país- para reencontrarse, para tomarse de las manos, para carcajearse de los miserables, para ensalzar alternativas, para demostrarnos que tienen capacidades de convocatoria, para que vaya Felipe Calderón a "reconciliarse", para recordarles que él no puede pelearse con ellos.

Empresarios todopoderosos, con gobernadores listos para enfatizar sus acuerdos, con legisladores que se fotografían unidos, con cenas de gala y comidas opíparas; desplegando su poder y su soberbia. Juntos, unidos por lo único que los moviliza: la defensa de sus republicanas ganancias.

Hasta Roberto Hernández, uno de los dueños de obras y milagros, dice que "el modelo económico está agotado". ¡Ver para creer! El mismo sistema y paradigma de dominación que los hizo multimillonarios ya se "agoto". Ahora, buscan otro, que mantenga y reproduzca sus privilegios. Y sin chistar.

Venga la desmemoria. Los mismos que chantajean y amagan con sacar sus capitales, los que tienen groseras canonjías, que gozan de un aparato sindical domesticado y sumiso, que pagan pocos impuestos -frente a sus insultantes ganancias-, a los que los gobiernos se les cuadran y les rinden pleitesía; sí, son los mismos que ahora se presentan como paladines de un "nuevo modelo de desarrollo".

Muchos discursos y poca concreción. Hasta ahora, ninguna propuesta cualitativamente importante que eleve las miras y edifique una nueva ingeniería estatal. Lucimiento de coyuntura y pasión por lo intrascendente.

La amnesia se institucionaliza. Medina Mora, el mismo que instrumentó políticas represivas desde la SSPF y la PGR, es ungido como embajador en Londres; hasta el PRD le lanza loas, no importa el "michoacanazo", es lo de menos que se haya violado el debido proceso penal a ciudadanos de distintos niveles de gobierno de dicha entidad.

Después de que Calderón lo echó de la Procuraduría, el premio de consolación tradicional se repite con notable cinismo. La desmemoria se esconde bajo la alfombra de la Cámara alta.

La ausencia de reflexión hace que Javier Lozano -otrora priísta de medio pelo-, secretario del Trabajo, se exprese con tanto desprecio hacia los trabajadores electricistas, con ese tufo clasista y humillante de quien no tiene ninguna formación intelectual progresista. Así se gana las palmadas afectuosas de su jefe.

El horizonte no parece ofrecernos algún punto de llegada reconfortante. Los actores políticos tienen reacciones de párvulos, su dimensión del cambio tiene sólo como faro de referencia el 2012. No hay elaboración de una nueva economía política, la rutina es el único punto del orden del día de su agenda nacional.

En tanto, el país -es decir las mayorías empobrecidas- sólo son piezas pasivas y utilizadas como monedas de cambio por empresarios y políticos, que aún no se han enterado que México puede estallar en la descomposición galopante y en un rencor social imparable. Sí, son desmemoriados, pero también irresponsables.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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