Opinión / Columna
 
Enrique Hett 
Negociaciones o soluciones peligrosas (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
12 de noviembre de 2009

  El Hamas impidió en Gaza la celebración del quinto aniversario de la muerte de Yasser Arafat, subrayando así la división de los palestinos.

Es difícil decir que ese es el principal problema que confrontan éstos, a tal grado que están en una situación inextricable, justo cuando el nuevo presidente de EU. ofrece auténticas posibilidades.

Tal vez Obama puede desdecirse y recular. Y pedir más tiempo. Es sumamente poderoso. Pero, debe apaciguar a los lobbies pro israelíes, para evitar que los candidatos a la elección de medio mandato pierdan 40 por ciento del financiamiento de sus campañas. Lo que lo expondría a una rebelión abierta de los candidatos.

Recular, Mahmud Abás ya no puede. La última reversa que intentó, al oponerse al posponer el examen del informe Goldstone en la ONU, terminó de debilitarlo. Sólo le queda mantener y hasta radicalizar sus opciones. Qué bueno.

Qué bueno porque es la única manera de evitar otra fase de varios meses o años de generosa administración de atole con el dedo de parte del gobierno israelí.

Así que en dicha celebración, Abás reiteró que no retomaría las negociaciones sin congelamiento total de la colonización, incluso en Jerusalén.

Pero la pregunta que surge es si todavía hay alguna posibilidad de negociar. Israel declara que no aceptará ninguna condición previa. Sólo que, sin decirlo claramente, impone dos: afirma que nada concerniente a Jerusalén es negociable y exige que los reconozcan el carácter "judío" del Estado israelí. Decir que algo no es negociable, equivale a poner una condición previa.

Asimismo, rechaza cualquier término de referencia, en particular las resoluciones de la ONU, y exige comenzar a partir de cero, haciendo caso omiso de todo lo negociado hasta ahora.

En otras palabras, a la vez que pregona la urgencia de ponerse a negociar ya, Netanyahu dicta condiciones que hacen toda negociación imposible: en realidad, exige una capitulación. Con la esperanza de no obtenerla.

Si la obtuviera estaría frente al gravísimo problema -para él- de un solo Estado binacional.

Por su parte, Abás declaró recientemente que no será candidato a su reelección en las próximas elecciones de enero del año que entra por qué carecería de sentido en la situación actual.

No faltan candidatos al cargo, pero tendrán que ser más radicales que él. Si no lo fueran, tendrían el mismo problema.

Por eso, se rumora también que las amenazas de dimitir son únicamente maniobras para presionar a Obama. Es posible. Como es posible que esa sea también la explicación a otros rumores, como la declaración unilateral de un Estado palestino.

El primer ministro palestino Salam Fayad, universalmente considerado competente y honesto, ha elaborado un proyecto sumamente acabado para la edificación de dicho Estado. Crearía una situación extraordinariamente complicada e inestable, pero no exenta, ni mucho menos, de posibilidades positivas.

Otro rumor se refiere a la posibilidad de cesar simplemente la lucha y de aceptar vivir en un Estado binacional. Se supone que el crecimiento demográfico palestino, muy superior al de los israelíes, terminaría haciendo que los palestinos sean mayoritarios.

Por eso, si se planteara en lo inmediato, significaría un gravísimo problema para el gobierno de Netanyahu.

Sin embargo, Netanyahu impone tales condiciones que es obvio que no tiene la menor intención de aceptar una auténtica negociación capaz de desembocar, en un lapso razonable, en un Estado palestino. Con ello, deja entrever que el Estado único es su proyecto final.

Pero, para que sea una solución y no un gravísimo problema para el gobierno israelí, requeriría algún tipo de "limpieza étnica".

Eso toma mucho tiempo, a menos de provocar un gigantesco escándalo internacional.

mehcbv@email.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas