Opinión / Columna
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René Arce Islas
¿Qué izquierda necesita México?
El Sol de México
10 de noviembre de 2009
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Estamos a menos de un mes de que se lleve a cabo el XII Congreso Nacional del PRD. El Congreso que se ha llamado para la refundación del partido parece ser que va a terminar en un intento por lograr la unidad y ponerse de acuerdo para el proceso electoral de 2012. Las propuestas de los cambios profundos parece que poco a poco se esfuman. No obstante, es importante que insistamos en la importancia de generar cambios en la izquierda mexicana, en el PRD, pues de lo contrario no va a ser competitivo electoralmente.
Por principio de cuentas, se tiene que reconocer que la vida institucional no es una característica del PRD, porque está acostumbrado a que lo gobiernen los caudillos, termina el ciclo de uno y llega otro. Esta situación está minando la credibilidad y razón de ser del partido.
Esa falta de institucionalidad exacerbó las diferentes visiones que habitaban en el PRD y generó dos visiones de izquierda: la izquierda reaccionaria, rijosa, nacionalista, y la izquierda democrática, crítica, que busca acuerdos. Pero también generó un clima de intolerancia, odio, linchamiento, resentimiento, por no pensar igual, por atreverse a discrepar de la línea política que se pretende imponer al margen de los órganos de dirección estatutarios.
Mientras las diferentes expresiones que cohabitamos en el PRD no nos reconozcamos en nuestras diferencias y algunos sigan creyendo que se puede crecer como institución política no obstante que el partido se subordine a la voluntad de una sola persona, difícilmente habrá un avance democrático al interior del PRD y difícilmente podremos demostrarle a la gente que la izquierda es una opción para lograr los grandes cambios que el país requiere.
Si no cambiamos de actitud y establecemos una verdadera transición democrática interna, la gente no va a ver en el PRD un cambio sustancial y no vamos a poder demostrarle que el PRD es un partido útil, necesario para la sociedad mexicana y que hay una izquierda que está dispuesta a marchar con los intereses de la mayoría de los mexicanos y a dar alternativas a los problemas de esta sociedad.
El PRD debe existir en el país como una alternativa de izquierda, pero se le tiene que dar más peso a la ideología, a la democracia interna, a la institucionalidad que al interés personal o al caudillismo.
En Nueva Izquierda hemos planteado desde hace unos meses la posibilidad de generar un partido-frente, donde nos reconozcamos diferentes pero como parte de una misma izquierda, donde de una manera civilizada podamos convivir y en otras disentir, sin tener que llamarnos traidores, desleales o cosas de ese tipo, utilizando un lenguaje que en México es común pero que en otros países ya ha sido superado.
Debemos partir de comprender que la izquierda no es una sola en este país, hay diferentes izquierdas. Lo importante es que nos escuchemos, que seamos tolerantes entre nosotros, que tengamos la capacidad de dialogar, de reflexionar y de saber que la izquierda tiene que estar en permanente procesamiento de sus ideas, necesita reflexionar para que de ninguna manera se quede atada al tiempo, mirando al pasado y pensando que la izquierda ya tiene todo resuelto en términos teóricos y que por lo tanto sólo necesita aplicar estos dogmas o verdades absolutas.
La izquierda no puede ensimismarse, tiene que entender que en México hay correlaciones de fuerza, hay grupos políticos, económicos, hay fuerzas sociales, hay una sociedad opinante, una sociedad en movilización; por ello la izquierda debe tener la capacidad y la necesidad de ir a la búsqueda de acuerdos, porque todavía no es una fuerza mayoritaria en el país y no podemos esperar a que ganemos la elección presidencial para empezar a generar los cambios.
A lo que tenemos que aspirar es que las fuerzas políticas identificadas con la izquierda hagan un frente común y, con una visión más moderna, puedan implementar un proyecto de nación para lograr que este país tenga un curso diferente. El próximo congreso es una gran oportunidad de ir construyendo el futuro de la izquierda mexicana, pero desafortunadamente todo se está inclinando para que una vez más gane el pragmatismo.
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